Carlos Slim Domit es el heredero a la segunda fortuna más grande del mundo. Es el hijo del magnate mexicano Carlos Slim Helú, cuya riqueza asciende a 77 mil millones de dólares según el ranking 2015 de la revista Forbes. Es el presidente del Grupo Carso, uno de los conglomerados más grandes del mundo, desde el cual supervisa una parte notable de la industria de venta de música en Latinoamérica.

Y todo lo hace a través de una subsidiaria que también preside, el Grupo Sanborns, conformada fundamentalmente por una agrupación de negocios digitales y físicos entre los cuales está la propia Sanborns –una cadena de tiendas con un sector de música extensa y 170 locaciones en México– y Mixup –un negocio mexicano de 117 locales similar a Tower Records– de la cual el Grupo presidido por Slim Domit posee la mayoría del paquete accionario

La influencia del millonario en el ámbito musical sigue aumentando. Por nombrar un ejemplo, en enero de este año lanzó Claro Música, el servicio de música online que amalgama iTunes y Spotify.

Mixup es la tienda más exitosa de música en México. ¿Cómo llegó a involucrarse tu familia?

– Los empresarios Isaac y Emma Massry fundaron Mixup y nos asociamos con ellos desde 1994 –el Grupo Carso entró a agregar la infraestructura y el capital para el crecimiento. Los Massrys han manejado las operaciones desde que nos convertimos en socios. Siempre hemos sido respetuosos de sus decisiones. Nadie conoce el concepto como ellos.

Desde que han bajado las ventas físicas, ¿cómo ha evolucionado la cadena?

– Las ventas de discos han bajado pero las ventas de aparatos y videojuegos han aumentado. A través de un acuerdo de negocios con Apple, agregamos iShop [un revendedor premium de Apple] a Mixup, y hoy tenemos 117 puntos de venta de iShop-Mixup.

Pareciera haber una fuerte conexión cultural entre la violencia y la música con el fenómeno del Narcocorrido. ¿Tienen una política contra la promoción y venta de música ligada con los narcocorridos?

– Esa es una pregunta que nunca me han hecho, pero la música es una expresión cultural. Como tal, las discográficas deciden en qué proyectos participan. La gente puede tener acceso a lo que quiere. ¿Qué esta grabado y qué no? Eso es una problemática más para las discográficas que para las cadenas de distribución. 

Desde tu lugar puedes observar muchos aspectos de la industria. ¿En qué dirección la ves encaminada?

– En el fondo es un servicio, y no puedes perder de vista lo que la gente quiere. Creo que todavía tenemos que explorar completamente la venta de música digital en tiendas físicas.

¿Cómo?

-En las tiendas vendemos aparatos electrónicos como tablets y smartphones, y esos equipos podrían salir con contenido. Si yo compro una tablet o un teléfono y quiero bajar música, probablemente quisiera que tenga música clásica, pero no sabría qué sinfonía debería estar escuchando. En la tienda tenemos la habilidad de vender esa playlist.

Adaptada y traducida por Roger Garrett