Peter Doherty entra al escenario con una bandera argentina en la que se lee el nombre de su banda. La gente empieza a corear "Oh vamos Libertines, Libertines..". Gary Powell desde el fondo ordena con el bombo, y el rock desfachatado empieza a sonar.

El grupo que tomo por asalto el rock británico a principios del 2000, mostró vigencia con canciones de su último álbum Anthems for Doomed Youth, como Gunga Din. Pero tampoco faltaron su clásicos What Katie Did, Can’t Stand Me Now y Music For When the Lights Go Out.
 
El desprolijo histrionismo de Peter Doherty y Carl Barat despertó la excitación de la gente, y la esencia rockanrolera dio lugar a los pogos. A mitad del show, Doherty dijo en inglés: “Veo una mano invisible… la mano de Dios”, haciendo referencia al gol de Maradona contra Inglaterra en el mundial ’86.
 
Hacia el cierre, la energía aumentó cuando Doherty lanzó el pie del microfono al público. Sucios, inquietos y adrenalínicos finalizaron el show con Don’t Look Back Into the Sun.