El misterioso freestyler cordobés de 22 años, devenido en estrella pop latinoamericana, presentó su álbum debut que funciona como pista para descubrir uno de los debuts más importantes de la industria de la canción en español de los últimos tiempos.

“Ahora sí que estoy consciente”, con esa frase abre Paulo Londra su álbum debut Homerun. A dos años del lanzamiento de su primer single, “Relax”, el cordobés recién ahora puede frenar la pelota, mirar el marcador y percibir todos los triples que anotó. Hasta el momento, la corta carrera del rapero no tuvo pasos en falsos, a base de singles y pocas pero certeras colaboraciones creció lo suficiente como estar en un horario central del Lollapalooza Argentina 2019.

En el medio logró dos N°1 en el Billboard Argentina Hot 100, con “Cuando te besé” feat. Becky G y “Adán y Eva”. De los 18 tracks, 8 funcionaron como singles y entre ellos suman más de 2 mil millones de reproducciones en YouTube. Además, Londra es el artista nacional con más oyentes mensuales en Spotify, más de 16 millones. Todo esto invita a pensar que Homerun es el debut de un disco argentino más exitoso a nivel streaming, y por qué no del nuevo milenio.

Ahora, las nuevas canciones del cordobés ayudan con su letras a develar, en parte, todo el misterio que crece día a día alrededor de su figura. Londra es un acertijo hasta para sí mismo. Y por ahora, lo único que llegamos a comprender es que su acelerado crecimiento de freestyler a estrella pop latinoamericana se condensa en este primer disco.

Durante gran parte del álbum, el discurso parece ser el siguiente: él es un chico tranquilo, introvertido y que encuentra en sus amigos y familia un refugio. La apertura con “Homerun”, “Tal vez”, “Forever alone” y “Querido amigo” defiende esta faceta del cordobés que coinciden con sus historia de Instagram: asados y fernets con amigos, muchas risas y hasta cierta timidez para filmarse en selfie.

En otro tramos del álbum, el rapero de 21 años utiliza elementos del trap, dembow y reggaeton para cantar serenatas, y convertirse en una suerte de Romeo centennial disparando frases como: “Beba, ven conmigo y ya no hagas más caso / A los comentarios de to’ lo’ payaso’” en (justamente) “Romeo y Julieta”. Otro ejemplo está en “Solo pienso en ti” feat. De La Ghetto y Justin Quiles, donde también logra empatizar con su propia generación creando imágenes del día a día centennial: “Ella no sueña con un castillo / Sueña con algo má’ complicado / Ver pelis y comer mil Doritos / Con un hombre que no sea un tarado”. Y el discurso se refuerza en “Por eso vine” cuando dice: “Traje chocolates y una buena charla”.

Sin embargo, en el misterio que encierra su imagen algunos de sus nuevos tracks ayudan a mostrar un costado más rabioso y picante del cordobés. Hasta el momento “Condenado Para el Millón” era casi el único track que lo mostraba con soberbia (“La hienas nunca pueden con el Rey León / Lobas locas por verme en el club”). De a trazos Paulo infla el pecho y esconde al De a trazos Paulo infla el pecho y esconde al chico “aburrido, perezoso y dormilón”. Por ejemplo; en “So Fresh”, uno de los tracks más hiphoperos, dispara: “Ey, mami, no me muero hasta mi Grammy”; sobre el final de “Maldita abusadora” haciendo referencia al dibujo animado Bob Esponja comenta: “Después le damos la receta de la cagreburguer”. Enseguida, su pana Ovy On The Drums responde: “Nosotros somo los jefes de Don Cangrejo”. En el cierre del disco que trae “Sigan hablando de mí” redobla la apuesta diciendo: “En mis temas yo soy el compositor / Ustedes para eso a alguien le pagan / Entonce’ no fronteé con eso / Yo tengo talento, ustedes plata”.

Homerun tiene una columna vertebral sonora que no abandona en ningún momento al inconfundible color de voz y a la personal forma de frasear de Paulo. En ese aspecto, existen puntos en común con obras que representan un concepto concreto a lo largo de los tracks, que se van sucediendo con más o menos capas, como pueden ser Views de Drake o % de Ed Sheeran. Además, el fino trabajo del colombiano Ovy On The Drums en la creación de beats y producción artística invita a una obligada segunda pasada, que descubre los detalles y arreglos de canciones qué marcan un estilo propio bajo el aura de Big Ligas, el management qué lo ampara.

Actualmente, y tomando consciencia de la magnitud de este debut, el universo de Paulo se asemeja a la atmósfera que rodeó (y todavía rodea) las carreras de artistas como Justin Bieber o Luis Miguel. Fenómenos culturales -y mega populares-, que a pesar de los enigmas que cargan, lograron romper desde sus comienzos cualquier tipo barreras y prejuicios. Homerun es tan solo el primer pincelazo de una obra de inimaginable desarrollo para la industria musical mundial.

Paulo Londra – Homerun