Adam Cooper, hijo del mítico fotógrafo MIchael Cooper, está presentando en la Argentina el trabajo de su padre sobre los primeros años de los Rolling Stones.

Si hubo un fotógrafo que retrató fielmente el período más creativo de la historia del rock, ese fue Michael Cooper. En su currículum se destaca haber realizado las sesiones de discos como Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de los Beatles, y de Their Satanic Majesties Request, el apéndice Stone del año más psicodélico para la música, 1967.
Michael Cooper se suicidó en 1973, y ahora su hijo Adam se ocupa de mantener vivo su legado, exhibiendo en todo el mundo las fotografías que tomó su padre. Creció en Londres pero ahora vive en la Argentina, y aprovechó el paso de la banda por nuestro país para presentar Early Stones, la exhibición que va a estar hasta el 31 de marzo en el Centro Cultural Konex con imágenes de los Rolling Stones durante los años sesenta.
Con pantallas que cuelgan sobre las paredes –donde se reproduce un DVD de una hora y media con toda la historia de los Rolling Stones–, y frases complementarias que acompañan a las imágenes, Early Stone se acerca a la intimidad del grupo mediante la mirada fina de Michael Cooper.

¿Estás conforme con la muestra?
Estoy muy contento, porque para hacer las exhibiciones en Europa o Estados Unidos hay muchas restricciones en cuanto a la decoración. En cambio, la experiencia con el Konex es fantástica. El mánager nos dio las llaves y nos dejó hacer lo que quisimos. Eso nos permitió soñar un poco, y se nos ocurrió pintar las paredes en este tono de rojo, pero no el rojo clásico de los Rolling Stones, porque es demasiado cliché. Las imágenes en blanco y negro contrastando es como si saltaran de la pared. Cuando era chico, una vez caminaba por una famosa calle con mi padre, desde su estudio hacia mi casa, y para mí, un chico de 4 o 5 años, todo parecía colorido. La moda, los locales… como en La Boca. Pero la fotografía era en blanco y negro por entonces. El color era muy, muy caro, y demandaba mucho tiempo revelarlo.

¿Sgt. Pepper’s y Their Satanic Majesties Request fueron los mejores trabajos de tu padre?
Sí, 1967 fue un año increíble para Michael. Los dos tienen un concepto similar, pero Michael quiso dar un paso adelante con los Stones respecto de Sgt. Pepper’s, que estaba hecho en 2D. Entonces fueron a Nueva York, la única ciudad en el mundo que tenía un estudio con cámaras en 3D. Construyeron el set y tomaron las fotos de la tapa con las cabezas de ellos en distintas posiciones. Así, cuando imprimieron las imágenes, se podía angular la tapa con el movimiento de las cabezas. En aquellos días era una novedad. Nadie lo había visto antes. Los propios Stones construyeron el set. No me imagino a Mick Jagger haciendo eso hoy en día [risas]. Pero en aquellos tiempos, si querías tener una tapa de disco, tenías que trabajar para lograrlo.

¿Cuánto tuvo que ver la época en que trabajó Michael Cooper para desarrollar su mirada?
Si ves su historial, él cubrió todo tipo de eventos, con muchas otras personas involucradas, porque estaba en el medio de este movimiento cultural. La generación de los 60 fue la que sintió que podía salir a expresarse y hablar libremente. Antes, los músicos, escritores y actores andaban cada uno en su propio mundo, pero después se integraron. Entonces fue un momento fascinante para mi padre.

Fue Keith Richards quien dijo que Michael Cooper sacaba fotos y la mitad de las veces ellos ni se daban cuenta.
Tenía esa habilidad increíble. Los Stones podían estar en el estudio o ensayando y Michael estaba siempre ahí. Tenía esa cualidad especial de andar siempre cerca. Esas son las mejores fotos, porque son naturales. Él primero se hacía amigo de los artistas y se ganaba la confianza, después encontraba el momento ideal para sacar fotos. No era como un paparazzi, lo hacía con respeto y diplomacia.

¿Cuál es el sentido para vos de mostrar estas imágenes?
Es una oportunidad para nuevas generaciones de conocer a personajes de los que nunca escucharon. Algunos no conocen quién fue Brian Jones, y tenemos fotos, textos e historias de él. Mucha gente se olvida de que Brian fue el fundador de la banda, el tipo que unió a todos.

¿Qué sensación te genera haber visto a los Stones en Argentina, ahora que vivís acá?
Estuvimos en La Plata el miércoles, y el concierto fue increíble. Estuvimos con Keith, él es fantástico. Está en perfecto estado de salud y ama venir a la Argentina. Ellos admiten libremente que el mejor público del mundo está en Buenos Aires, y es cierto. Yo vine en el 95 a la gira de Voodo Lounge, y recuerdo que antes de que salieran al escenario, le dije a Silvia [Ripoll, su mujer] que estaba por presenciar algo muy especial. Salieron con los fuegos artificiales y creo que tocando Start Me Up. Yo miraba a la gente sin poder creerlo. Siempre pensé que Londres era el lugar especial, pero cuando vi ese mar de gente… después fuimos al backstage y Keith me dijo: “No tengo palabras. Se mueren ahí abajo pero no les importa.” La otra noche fue exactamente lo mismo. Empezaron a tocar Miss You e inmediatamente el público empezó a cantar. Pero los argentinos no son solo tipos que saltan y gritan. Están muy bien educados, y la banda se alimenta de esa energía. Podés verlo en las caras de ellos. Nunca vi tanta pasión en ningún lugar del mundo.