Si averiguás por movidas funky en Buenos Aires, probablemente te topes con el nombre de una misma persona una y otra vez: DJ Lenni Funk. “Paso música funk porque es el ritmo con el que camino”, asegura.

¿Qué significa ser DJ hoy?

-Las modas dominan, pero uno sabe en el fondo qué es lo real. El dinero y la fama te pueden facilitar muchas cosas, aunque se pone en cuestión el concepto de la credibilidad artística. Se pone en juego la dignidad y eso no se negocia. Ser DJ es un arte que aún no es comprendido totalmente. No todos los DJ merecen ser llamados artistas. Agarrá dos vinilos: tocalos, mimalos, apretalos, ponelos en las bandejas y tratá de mezclarlos. No es fácil. Nunca voy a olvidar lo que sentí cuando tenía 14 años y logré hacer esa mezcla. Yo paso funk porque es el ritmo con el que camino. Si no tenés groove, no tenés nada.

¿Es mejor pasar vinilos?

-Es el camino del Jedi.

¿Qué es lo que hace que una fiesta sea conmovedora?

-La calidad de la música es importantísimo. Y tiene que ser bailable, y el DJ tiene que conectar con la gente. El funk se caracteriza tiene el beat marcado por el bajo. No importa si lo escuchaste mil veces o es tu primera vez: esa fórmula te recorre las venas; sin que la veas venir, tus pies ya están bailando.

La noche tiene sus trampas. ¿Cómo te llevás con los excesos?

-Intento que no sean excesos.

¿Nunca probaste con tocar instrumentos?

-Sí. Estudié batería, bajo, teclado (aunque abandoné al mes)… pero nada me llenó tanto como pasar música. Entonces focalicé toda mi energía en eso. El ser DJ es un arte que aún no es del todo comprendido. Los dinosaurios ya se extinguieron. Ahora con Tiano [bajista de Afromama] iniciamos un proyecto de DJ set live donde intervengo con voces y key guitar. Veremos qué pasa…