La banda se acostumbró a reinar en los charts; ahora vuelve a pisar suelo argentino para seguir alimentando su sueño: ponerse a la altura de los iconos del heavy metal que ellos admiran.

La primera impresión que genera la voz del cantante David Draiman al teléfono es que es un hombre recio y de respuestas justas y acotadas. Pero al desarrollarse la conversación, uno se encuentra con todo lo contrario, un hombre elocuente y jovial. Se ríe de sí mismo y explica cómo a sus 43 años su espalda y sus articulaciones le recuerdan que no tiene 20. Hay una clara admiración en su voz cuando habla de amigos célebres como Geezer Butler, de Black Sabbath, y Bruce Dickinson, de Iron Maiden, tipos que fueron sus ídolos cuando él estaba en el secundario y que siempre buscó emular.

“Queremos llegar a movernos como lo hace Iron Maiden”.

Es la segunda vez que Disturbed pasará por territorio argentino. La cita esta vez será en el marco del Maximus Festival, el 10 de septiembre en Ciudad del Rock. “Me encantan los festivales, son como reuniones familiares –sostiene con chispa–. Y venimos muy bien acompañados: Rammstein y Marilyn Manson, tipos poderosos”. Draiman y compañía vienen con un objetivo claro en la cabeza: afianzar y construir su base de fans. “Queremos llegar a movernos como lo hace Iron Maiden. Así que hay lugar para crecer. Mucho”, afirma.

Por lo pronto, el grupo ha sabido mantener el crecimiento a lo largo de sus casi 16 años de carrera. Vale mencionar que estuvieron separados cuatro años, entre 2011 y 2015. Según rumores, había conflictos internos, pero dice Draiman: “No era una cuestión de malas relaciones, y no quiero que la gente se lleve esa impresión. Era el momento justo para dar un paso al costado”.

“Buscamos trascender la violencia, las experiencias de vida que fueron desafíos. No ejercerlas”.

Ahora, revitalizados y reunidos, vienen a presentar Immortalized, su sexto álbum, y el quinto consecutivo en debutar en el Nº 1 del Billboard 200, con 98.000 copias vendidas en su primera semana. Actualmente, llevan 446.000 copias vendidas solo en los Estados Unidos.

Más allá de las ventas y los charts, para Draiman y sus compañeros el foco del trabajo está en el vivo. “Lo que me importa es los cuerpos que tengo en frente. Siempre es lindo recibir un reconocimiento en los charts. Somos muy agradecidos, pero al final del día, disfrutamos tocar ante masas y masas de personas”.

Esa conexión cada vez mayor con el público, en palabras del vocalista, se debe a que la música de Disturbed se centra fundamentalmente en empoderar a la gente. “Buscamos trascender la violencia, las experiencias de vida que fueron desafíos –reflexiona–. No ejercerlas. Nunca se trató de eso. Por ejemplo, ante el enojo, no buscamos contenerlo, pero tampoco dejarlo salir como pauta literalmente la canción, sino que tratamos de relacionarnos con el sentimiento expresado en el tema y liberarnos por fin de eso”.

“No todos pueden ser Pavarotti. Podés hacer una carrera en la que no solo mantenés tu fuerza, sino que también la aumentás”.

Disturbed se apoya en esa filosofía para seguir su camino al olimpo del rock y del heavy metal. Tienen en cuenta que el tiempo pasa, que ya pasaron los 40 años de vida y que tienen familias, pero no contemplan la posibilidad de retirarse. La opción para ellos, entonces, es cuidarse. “Así te volvés mejor en lo que hacés, la verdad. Mientras más te cuides, más vas a poder hacer lo tuyo –sostiene Draiman–. Si lo hacés con buena técnica, al menos. No todos pueden ser Pavarotti. Podés hacer una carrera en la que no solo mantenés tu fuerza, sino que también la aumentás”.

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