Un quinteto refinado y bestial de influencias negras y progresivas. Una cantante todo terreno que hace propio el lenguaje del hip hop. Un combo musical de combustión espontánea. Con ustedes: Crewrod.

Es 9 de diciembre de 2018. La ciudad de Buenos Aires está paralizada por el silencio expectante. En Madrid, River y Boca juegan la final de la Copa Libertadores. En el Centro Cultural Konex, la última edición del festival Buena Vibra de 2018 (previa a su salto de escala del último febrero, en el Malvinas Argentinas) se acomoda a las condiciones del clima. Lo que iba a realizarse al aire libre tiene que trasladarse dentro, a un escenario improvisado. Allí se presenta, para romper el hielo, Crewrod. Hace meses que no ensayan ni tocan, acaban de reencontrarse, pero no se nota en absoluto. Al frente de todos, la presencia de Lucía Rodríguez, también vocalista y eventual guitarrista de la versión en vivo de Louta. Detrás, un cuarteto de instrumentistas -baterista, bajista, guitarrista y tecladista- que podría derretir cualquier jam improvisada.

Nueve meses después, Crewrod editó “La Fuerza”, su primer simple luego del debut de la banda en formato discográfico: el EP Combustión espontánea. Frente a aquellas primeras cinco canciones, este nuevo track se advierte más sólido y contundente de entrada. Como si hubiera salido a la calle con el pecho inflado. Y no es cuestión de sonido ni de personalidad (el groove funkie, el hip hop y el soul en clave rioplatense son un sello de este rejunte de virtuosos), sino de maduración. Es difícil ponerlo en palabras y argumentarlo lógicamente, pero la sensación que deja este track híbrido -con dos secciones claramente diferenciadas- es que la Crewrod que grabó hace dos años no es la misma que su versión 2019. El toque y la interpretación de cada una de las partes involucradas son proporcionalmente más certeros; la energía que engloba a ejecutantes y música impacta con otra solvencia.

Algo de eso puede verse en dos canciones estrenadas anteriormente en una producción audiovisual (Acantilados Live Sessions) disponible en su canal de YouTube. “Golden Dreams” y “Fom” son, también, la confirmación de una suerte de DNI artístico que enarbola Crewrod. Es el conjunto y su diálogo permanente lo que define al proyecto y por ende sus conciertos son tanto o más importantes que sus grabaciones. Es ahí donde la música muestra su necesaria identidad colectiva. La escena es clara: son cinco artistas al servicio de algo que los excede y, a su vez, los motiva a ser mejores. Parece el argumento de una película con aspiraciones de Oscar, pero es la forma más simple de describir a Crewrod. Para sacarse cualquier duda, la mejor respuesta es ver a esa maquinaria aceitada funcionando en vivo y en directo.