La segunda jornada del festival reunió más de 30 mil personas. En Billboard repasamos sus mejores momentos.

Yo quiero a mi bandera
Hacia las 20 h, los alrededores del escenario principal del Cosquín Rock estaban colmados de personas que esperaban a Don Osvaldo. El grupo de Patricio Fontanet fue el más convocante ¬–se calcula que había 25 mil personas–, y también el protagonista del show en el que se desplegaron más banderas. Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Misiones y hasta Chile y Uruguay aparecían entre los trapos que sostenían los seguidores de la banda. En el arranque, con Guiños, la lluvia se hizo presente para quedarse y acompañó a todo el recital, que tuvo como foco las canciones de Casi Justicia Social, su primer disco como Don Osvaldo. Durante el final, Eli Suárez, de Los Gardelitos, se sumó para interpretar Suerte mientras las banderas flameaban al compás de las gotas que caían.

Rock local
Eruca Sativa —el trío cordobés compuesto por Lula Bertoldi, Brenda Martín y Gabriel Pedernera— tuvo una misión difícil, tocar después de Don Osvaldo, con un público más cercano al rock barrial que a su proyecto musical. Sin embargo, a fuerza de su potencia en vivo se ganaron canción a canción a los espectadores que en un principio los miraban con desconfianza. La lluvia empezó aflojar cuando los primeros acordes de Nada Salvaje se hicieron presentes y ocho temas más tarde, los Eruca tenían a todos comiendo de sus manos.

Vamos las bandas
Lo dijo Ricardo Iorio durante el primer día del festival: “Hay que dejarles el lugar a los nuevos grupos”. La grilla del Cosquín Rock generó cierta polémica por los comentarios que sostenían que faltaba una renovación. Sin embargo, el escenario alternativo sirvió como ejemplo de que sobran nuevos artistas y que es cuestión de acercar la oreja para escucharlos. Entre los destacados en este espacio se encuentran Blazer, una banda compuesta por cuatro chicos de veintipico que suenan como si Pearl Jam se hubiera formado en Argentina y Eddie Vedder cantara algunas canciones en castellano; Marilina Bertoldi —la ex Connor Questa que decidió emprender su camino como solista—, y Sol Pereyra, la nueva chica mimada del pop.
El escenario principal también tuvo espacio para los nuevos sonidos. Por ahí pasaron Barco y Octafonic, dos de los grupos más destacados de 2015 y dos buenas razones para creer que nuestro rock tiene un futuro prometedor.

 Fotos: Diego Fioravanti.