La edición número 18 del festival contó con la participación de exponentes convocantes del rock nacional. El parte internacional lo dieron The Offspring, Creedence, La Vela Puerca y Residente. Los artistas emergentes en las carpas Universo Geiser y Quilmes Garage demostraron una sana renovación generacional.

Día 1:

El sol acompañó durante todo el día del Cosquín Rock, pero hacia el final, durante el set de Las Pastillas del Abuelo, la lluvia fue protagonista y la jornada debió finalizar un rato antes. Más temprano, en las afueras del predio ubicado en Santa María de la Punilla, a la previa la inició el fernet, la bebida cordobesa por excelencia. Carpas, cantos y remeras de todas las bandas transformaron la geografía del lugar, que como todos los años se transformó en una oportunidad para vendedores ambulantes, hoteleros y comerciantes para recibir a miles de jóvenes hambrientos de rock.

Como en los festivales europeos, el espíritu de arte y libertad se vive lejos de las grandes ciudades. En Córdoba todo se trató de pasarla bien y disfrutar, sin poses. Se vio de todo: grupos de jóvenes, hijos bailando con sus padres y parejas besándose en el pasto.

Las sierras como escenografía de fondo fueron el decorado ideal para vivir un día a plena música. Año tras año, Cosquín incorpora propuestas para todos los gustos: desde el Universo Geiser al escenario principal con las bandas más relevantes a nivel nacional. También dijeron presente el Quilmes Garage y el escenario temático de reggae, una nueva incorporación. En uno solo día, los fanáticos del sonido oriundo de Jamaica pudieron disfrutar a Gondwana, Dancing Mood, Zona Ganjah, Los Cafres, Los Pericos con Andrew Tosh como invitado y Don Carlos.

Tanto el escenario Espacio Córdoba X como el Quilmes Garage, recibieron a las bandas emergentes con las propuestas más refrescantes. El escenario de Geiser repitió la costumbre del año pasado y ofreció un blend que alternó artistas emergentes con consagrados: Limón con Airbag, los Rayos Láser seguidos de Francisca y los Exploradores. Continuaron Massacre, Diosque, Valdes e Ibiza Pareo (el dúo estará en junio en el Sónar de Barcelona).

El escenario principal tuvo destellos inolvidables, y la previa la armó Las Pelotas. Ya con las banderas en alto, el público estaba listo para recibir a uno de los artistas que históricamente más convoca en el Cosquín Rock: Ciro y los Persas. El siguiente plato fue uno de los más extravagantes de la primera noche: Creedence Clearwater Revisited. El mítico grupo brindó un recital cargado de nostalgia con todos sus clásicos.

A las 23:40 llegó el turno de Skay y los Fakires, para que la audiencia ricotera tenga su tajada. El cierre de la mano de Las Pastillas del Abuelo fue interrumpido por el diluvio. Pero apenas unas horas después, la fiesta continuaría.