Billy Corgan conversó con Billboard Argentina minutos antes de su presentación en el Lollapalooza y habló de todo: los festivales, sus peleas con los fans, los hits, su momento de celebración, los años 90 y el rock de guitarras en tiempos de teclados.

Estuviste tocando recientemente en Chile, Paraguay y Perú, ¿cómo estuvieron esas fechas?

La respuesta fue muy fuerte. Cuando la banda volvió en 2007, yo tomé la decisión de no tocar un setlist compuesto por hits. Pero ahora, estamos tocando las canciones que la audiencia quiere en la forma que quieren oírla. Antes en los conciertos, cuando me pedían esas canciones, pasaba por mi mente la idea de “puedo tocar lo que me estás pidiendo, solo que no quiero hacerlo”. Así que ahora toco lo que ellos quieren y todos están contentos.

¿Qué te llevó a tomar esta decisión de incluir los hits?

No pelearme más con la audiencia. Por muchos años busqué como meta de los Smashing Pumpkins ser diferente, estar en contra de “algo”. A veces no sabíamos en contra de qué estábamos, pero la idea era estar en contra de algo, incluso aunque fuera estar en contra de las expectativas del público que concurría a los recitales. Y creo que ese tiempo ya pasó. Ahora los Pumpkins se tratan más de una celebración, apreciación, buena energía en la banda y el público, y es muy lindo.

¿Cómo te sentís tocando en festivales como Lollapalooza?

Tenés una pequeña ventana para tu banda durante el día, no se trata de una competencia tratando de vencer a alguien, sin embargo en esa ventana de tiempo tenés que atraer a la audiencia y mostrarles por qué sos más importante que otras. En una manera decirles: “hay una razón para que esta banda esté aquí frente a ustedes”.

Actualmente estás tocando con Brad Wilk de Rage Against The Machine y Mark Stoermer de The Killers. ¿Cómo es la química en el escenario?

Es muy sencillo, porque son excelentes músicos. Son grandes personas, muy buenos en sus instrumentos, inteligentes, así que para mí es fácil. 

Me imagino que eso te permite relajarte un poco de esa parte del trabajo y concentrarte al 100% en tu parte.

Sí, hay confianza. Brad deja todo en la batería y Mark hace lo mismo en el bajo. A Jeff, por supuesto, lo conozco hace mucho tiempo. Asesina a la guitarra, así que yo simplemente tengo que hacer mi trabajo.

La confianza es muy importante cuando estás en el escenario.

Exacto. En estos días, como estoy aquí, estuve mirando mucho fútbol, y un solo jugador no puede hacer todo a la vez. Bueno, excepto Messi, pero el resto de los jugadores tienen que jugar como equipo.

Recientemente dijiste que la gente no está interesada en el rock de guitarras. Tengo que decir que estoy de acuerdo con tu declaración. ¿Por qué creés que pasa esto? 

Creo que esto empezó a suceder a partir de la tecnología, con las computadoras. Es muy difícil agarrar una guitarra y hacerla sonar excitante, pero cualquiera, incluso un idiota, puede lograr un sonido excitante con un teclado. Creo que en la cabeza de los fans, el sonido de los teclados, los sintetizadores o el dub step es más excitante que una guitarra dura. Por años, para mí el de Black Sabbath fue “el sonido”. Ahora hay otra corriente, y me gusta, no es que me desagrade. Los fans siempre van a ir por aquellos sonidos que ellos creen más excitantes. 

Decís eso y me viene a la mente un capítulo de South Park, donde los chicos están jugando al Guitar Hero, y el padre de uno de ellos intenta impresionarlos con una guitarra real y un amplificador conectado. Pero los chicos le responden: “Eso es estúpido, las guitarras de verdad son de gente vieja”. 

Créeme, yo me siento así cuando toco la guitarra

¡Sin embargo, tu último disco está lleno de guitarras!

Sí, pero en el próximo no va a ser así. Estoy pasando a otra etapa. Voy a tocar diferente. 

¿Cómo percibís la reacción de la gente en tus conciertos?

Positiva. No genial, solo positiva. Como artista, yo siempre estoy interesado en algo más grande. Así que positivo está bien, pero no es lo máximo

Sos ambicioso.

Siempre. 

¿Ser ambicioso es una de las características que tiene que tener un artista? 

Mirá, si sos un piloto de carreras, ¿cuál es tu mayor objetivo? Ir lo más rápido que vos puedas ir. Seguro, podes ir más rápido que otros autos y está bien, pero el objetivo principal es ir lo más rápido que vos puedas. Como músico, yo trato de ir lo más rápido que yo pueda ir.

En una entrevista dijiste que cuando eras joven no te gustaba tu voz. ¿Eso es verdad?

Sí, tengo una voz extraña. Cuando era joven quería cantar más alto, escuchaba a Robert Plant o a Robert Smith.

Pero tener una voz extraña es lo que la hace especial, ¿o no?

Eso es lo que me decía mi padre. 

Creo que los primeros 6-7 años de la década del 90 fueron la última gran etapa del rock and roll. ¿Qué recordás de esos años, más allá de los Pumpkins, de todo el movimiento de bandas de rock que surgían y explotaban?

Lo que más recuerdo es la excitación que había en esos años. La idea de que cada concierto era como un evento religioso. Eso no se ve ahora. Llegabas al recital y había una adrenalina especial porque no sabías qué podía pasar. Pero en algún momento algo iba a suceder. Ahora creo que es más “profesional”: voy a cantar bien, afinado, etc. Yo ya no estoy pensando en volarle la cabeza a la audiencia; ¿qué cabeza voy a hacer explotar si están mirando sus teléfonos celulares?

Recuerdo los conciertos de los 90, sin parafernalia, ni grandes pantallas, luces o coreografías.

Power. Poder real. Nosotros tenemos a Brad en la batería, recuerdo los conciertos de Rage Against The Machine, en el 94 arrancaban con Killing on the Name Of, ¡se me pone la piel de gallina de solo recordarlo! [y lo muestra]. 60.000 personas explotando y gritando. No vas a ver eso hoy.

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