El reflexivo relato del conductor del micro que transportaba a Prince durante las giras.

Neville Shende, gerente de Pioneer Coach, era el chofer del vehículo que trasladaba a Prince en la gira Musicology del 2004. Mientras manejaba en una ruta de Texas para llegar al Coachella, en California, Billboard lo entrevistó para averiguar más sobre la personalidad y costumbres de Prince.  

¿Qué instrucciones te dieron antes de ser el chofer de Prince?

Neville Shende: Antes de subirme al micro me dijeron que no lo podía mirar. Obviamente, tampoco me permitían hablarle. Si me quería comunicar con él por alguna razón extraordinaria, tenía que ser por medio de un guardia de seguridad. Me avisaron que en muchas ocasiones iba a tener que mirar a la pared para evitar el contacto visual. Yo era nuevo en mi trabajo y quería empezar con el pie derecho… y eso no parecía una tarea fácil. Investigué acerca de él y descubrí que le gustaban las orquídeas, así que le compré un gran ramo de esas flores y las coloqué en un lindo jarrón de cristal.

¿Cuánto tiempo pasaba Prince adentro del micro?

NS: Me advirtieron que solo se subiría al bondi para llegar a los hoteles o a los aeropuertos privados. Desde ahí, usaría un jet para volar al próximo destino. Lo que terminó ocurriendo fue que Prince se sintió tan cómodo conmigo que, al cabo de una semana, estaba todo el día arriba del micro, incluso en los viajes más largos en los que podía optar por otro medio de transporte. Solía sentarse en el asiento plegable y leer la revista Ebony.

La primera vez que rompí la regla de no hablarle le pregunté por qué pasaba tanto tiempo conmigo. Me explicó que amaba la tranquilidad que había en el vehículo. Me dijo que cuando estaba en el hotel, la gente lo llamaba y molestaba. Lo hacía sentir presionado. Pero un viaje de 9 o 10 horas significaba la paz para él. Arriba del micro desconectaba su celular y usaba el mío o el de los guardias de seguridad para hacer sus llamadas.

¿Hablaban mucho mientras viajaban?

NS: Sí, teníamos muchas conversaciones filosóficas. Una vez le dije que me encantaban las motos, pero cuando me casé tuve que vender mi Harley. Mi mujer estaba convencida de que algún día iba a volver a tener otra, pero ya habían pasado cinco años y no estaba ni cerca. Yo pensaba que todo lo que le decía le entraba por un oído y le salía por el otro. Al finalizar la gira, Prince me regaló una Harley violeta.

¿Qué le gustaba hacer arriba del bondi?

NS: Le encantaba el local de batidos Juice Jamba. Antes de encarar un viaje, siempre me aseguraba de ubicar a un Jamba Juice y a un restaurante vegetariano en mi GPS. Así, si me preguntaba si estábamos cerca de uno, yo sabía con exactitud cuán lejos estábamos. Además, era testigo de Jehová. Ese aspecto de él era muy interesante. Durante las giras, quería que lo acompañara a sus reuniones religiosas de los sábados. Íbamos en el mismo bondi que usábamos para los tours. Yo me sentaba al lado de él y él me compartía sus creencias mientras avanzaba la ceremonia.

¿Qué clase de persona era?

 NS: Era muy reservado, bastante callado, extremadamente inteligente y gentil. También, muy perfeccionista con su trabajo. Me permito decir que era la persona más perfeccionista que jamás conocí. Le guardo un respeto inmenso. Por lo general, escribía notas antes de cada show, y después de que terminaba su representación, corría al vehículo (su comida ya estaba preparada), ponía la filmación del show y lo pausaba en las partes en las que quería prestar más atención. Nuestra función era apretar play nuevamente. Su tarea no estaba realizada hasta que veía toda su performance. Tomaba muchos apuntes para poder mejorar. Realmente estaba muy involucrado con lo que hacía. Deseaba que la audiencia se lleve lo mejor de él.