El reggaetón da a luz a su primera boy band, nacida del reality de TV estadounidense 'La banda'. Ya es un fenómeno musical que quiere conquistar Latinoamérica.

El éxito repentino que logran las boy bands es una constante en la industria musical. A mediados de los 90, los Backstreet Boys tomaron posesión de un público teen que exigía pop a gritos. Como respuesta, surgió NSYNC, que liderada por Justin Timberlake llegó en poco tiempo a cantar en un Super Bowl (2001). En 2010 y desde el Reino Unido, One Direction tomó por asalto la histeria adolescente. Y aunque muchos quieran negarlo, en 1964, unos muy jóvenes Beatles llegaron a los Estados Unidos y dieron comienzo al éxito de este formato musical.

CNCO es la primera en su tipo que hace reggaetón. A fines de 2015, cinco chicos de raíces latinoamericanas fueron seleccionados en un reality de TV llamado La banda. Al día siguiente, firmaron un contrato musical con Sony Music US y su primer disco fue producido por Ricky Martin y Wisin. Las vidas de Christopher Vélez, Richard Camacho, Zabdiel de Jesús, Joel Pimentel y Erick Brian Colón cambiaron para siempre.

Con el single Reggaetón lento se abrieron las puertas a los países donde el show televisivo no era transmitido. Ahora, su álbum debut, Primera cita, los está haciendo girar por toda Latinoamérica. Hasta su fan club ya fue bautizado: CNCOwners. Su vertiginosa popularidad puede pensarse por los nombres de quienes están detrás: Simon Cowell y Ricky Martin. Pero es el talento y el carisma de sus integrantes el verdadero motor del fenómeno.

CNCO estará en mayo en la capital argentina, presentándose en el Luna Park. A medida que iban agotando entradas, fueron anunciando más shows. Ya tienen aseguradas –a estadio lleno– tres funciones en el mítico estadio porteño.

¿Es un estigma para ustedes haber salido de un programa de televisión?

Christopher Vélez: Es un orgullo. Nos abrió las puertas para cumplir nuestro sueño. Eso no tenemos que dejarlo atrás, porque es de donde nacimos, nuestro comienzo. Además, fue como una escuela para nosotros, semana tras semana aprendíamos canciones y coreografías nuevas. Ahora, junto al equipo de Ricky Martin, estamos reforzando todo lo absorbido y convirtiéndolo en algo muy positivo. El disco tiene una producción envidiable, con mucha gente importante detrás, como Simon Cowell, Wisin y Ricky Martin.

¿Qué cosas deciden ustedes en su música?

Richard Camacho: El equipo de Ricky Martin nos deja mucho espacio para aportar cada vez que estamos en el estudio, sea en letra o en el sonido. Y si nuestra idea funciona, se trabaja y se la incluye. Me acuerdo de que al otro día de ganar el concurso fuimos a las oficinas de Sony y ahí nos mostraron como 100 canciones. Y nos dieron la oportunidad de elegir alguna con la que nos sintiéramos identificados. Así que por eso tuvimos mucha conexión con el álbum y oportunidad de aportarle lo nuestro.

¿Son conscientes de que en la mayoría de los países latinoamericanos se los conoció por su música, más que por el show televisivo? ¿A qué se lo atribuyen?

Zabdiel de Jesús: El programa La banda no se vio mucho en Latinoamérica, se transmitió más que nada para los Estados Unidos. Eso hizo que trabajáramos más fuerte para el resto del continente. Desde Reggaetón lento nos empezaron a conocer más en países como Argentina, Chile y Bolivia.

RC: Yo creo que el apoyo que hemos tenido desde las redes sociales es inmenso, porque se dieron cuenta de que nuestro amor por la música es muy transparente.

Erick Colón: No sé muy bien a qué se debe totalmente, pero sí sabemos que el público argentino es una locura. Cuando aterrizamos, había más de 300 personas esperándonos en el aeropuerto.

Joel Pimentel: La última vez que vinimos a la Argentina, hace un año, no había casi CNCOwners, y lo que creció el fandom es una locura. Hoy, la música de J Balvin o Maluma se escucha a nivel mundial.

¿Se imaginan ir a Europa, prender la radio y escucharse?

CV: Creo que lloraríamos [risas]. La primera vez que escuchamos una canción nuestra en la radio, créeme, fue una locura. Estábamos en una camioneta camino al estudio y nos volvimos locos. La verdad es que es una sensación indescriptible. Para saberlo hay que vivirlo.

¿Qué era de la vida de cada uno de ustedes unos meses antes de ganar el concurso?

RC: Tenía tres trabajos para ayudar a mi padre y a familia estando en la escuela, a la que no iba mucho porque a veces me tocaba trabajar a la mañana. Era profesor de zumba, me desempeñaba en un gimnasio y limpiando un hospital.

EC: Tenía 14 años, iba la escuela. Era un niñito normal, jugaba al fútbol. No era el mejor, pero me gusta mucho ese deporte. Y cuando vi en televisión la posibilidad de entrar al programa, le dije a mi mamá que quería audicionar, y acá estoy.

ZJ: Yo iba a la escuela y tenía una banda de hip hop. Quería hacer algo con la música, pero todo el mundo me decía que era muy difícil, casi imposible. No es fácil, pero creo que se puede lograr cuando uno desea algo realmente de corazón y tiene la disciplina necesaria.