Con una contundente incursión de Soledad Pastorutti en el rock, secundada por una selección de músicos de ese género, el regreso de La Portuaria, el trap como protagonista y un homenaje a Luis Miguel, se celebró una nueva edición del Festival #CiudadEmergente en la Usina del Arte.

En la edición número 11 del festival gratuito de la Ciudad de Buenos Aires se montaron distintos escenarios donde desfilaron exponentes del rock, pop y trap, además de la convocatoria de bandas Camino a Abbey Road, una exposición que recorrió la trayectoria del dibujante Costhanzo y otra de la fotógrafa Gisela Faure.

La noche final fue para Soledad y los Socios del Rock, un evento que reunió a Pastorutti con Ale Kurz (El Bordo) en guitarras y coros, Pablo Mondello (Massacre) en guitarras, Botafogo en guitarras, Alejandro Mondelo (Pastillas del Abuelo) en teclados, el Bersuit Pepe Céspedes en bajo, Andy Vilanova (Carajo) en batería y  Bruno Orgaz (de la banda permanente de la Sole) en teclados.

Tanto el homenaje a Luis Miguel como el show de la Sole –los más concurridos de ambas noches– apuntaron a sacar al festival del ghetto rockero y sumarle un público familiar. El productor discográfico Ale Vázquez se encargó de armar la selección de músicos para acompañar a la reina de Arequito y encontró en la santafesina una excelente predisposición, ya que buscó salir de lo previsible mientras debate si su próximo disco incursionará definitivamente en la fusión de todo el folclore latinoamericano al estilo Carlos Vives, Natalia Lafourcade, Mon Laferte o los Huayra.

En el armado de la lista de temas se eludieron los hits obvios, e incluso, interpretó “El tesoro de los inocentes” del disco homónimo del Indio Solari.

Los picos altos de su set fueron la aguerrida versión de “Signos” de Soda Stereo, muy bien acompañada por Mondelo desde el piano. Soledad tomó “Tumbas de la gloria” de Fito Páez y en las partes down tempo la cantó casi como un tango, mientras la banda le dio un vuelo épico al largo final instrumental. El gusto exquisito de vocalista se notó cuando eligió “Quedándote o yéndote” del álbum Kamikaze de Luis Alberto Spinetta, a la que condujo por un camino melódico, mientras Mondelo comandaba desde el piano a una banda que por momentos forzó un grunge contenido y fervoroso.

Después, la Sole se puso la vestimenta new wave para una rockera versión de “No quiero volverme tan loco” de Charly García en la que mostró mucha química con el vocalista de El Bordo. Para el final, Sole sacudió su campera plateada mientras cantaba “Magia veneno” de Catupecu Machu.

La primera noche del Emergente se cerró con el homenaje a Luis Miguel, en el que se destacaron las actuaciones de Emmanuel Horvilleur, Nahuel Pennisi, Juan Fuentes –de los Huayra– y Gastón Pérez Rivera, que se encargaron de buscarle el lado más funk y bailable al repertorio del astro mexicano hasta sacarle el jugo a sus baladas más emblemáticas.

Los cantantes estuvieron secundados por una joven y notable banda que tuvo como conductoras a Emme Vitale y a Julieta Rada, dos de las voces “negras” más interesantes del Río de La Plata. Las chicas abrieron la noche con una versión bien funky y con mucho groove de “Cómo es posible” que hizo bailar a todos. Luego, Fuentes hizo propia “Fría como el viento”, se convirtió en un fantástico crooner romántico y arrasó con la plaza de la Usina. La performance vocal de Fuentes y luego la de Pennisi confirmó que las mejores voces de la música argentina provienen del folclore.

Nahuel tomó la balada clásica “La incondicional” y puso todo su caudal de voz al servicio de la canción. Por el lado bailable, Emma Horvilleur se convirtió en un dandy del funky de la mando de “Suave”, mientras Emme y Rada bailaron y agregaron unos sensuales coros. La misma línea adoptó Gastón Pérez Rivera, integrante del trío De la Rivera, una de las joyas del rock cordobés, que le inyectó R& B y dance a “Dame”.

El jueves actuó una de las máximas figuras femeninas del trap, Cazzu, que llenó la plaza de la Usina con fans de entre 12 y 22 años, en su mayoría. Su set incluyó seis bailarinas, un DJ, muy buena puesta de audiovisuales, además de carisma y mucho feedback con sus fans. Los gritos de las fans de la jujeña Julieta Cazzuchelli ratificaron que “Chapiadora” es uno de los hitazos del pop argentino en este 2018. El viernes Mueva Records, conducido por su hitmaker Omar Varela, copó la tarde con Khea, Bhavi, Ecko y Seven Kayne. El sábado se destacó el cierre a cargo de Vicentico y Callate Mark, la banda de su hijo Florián, que interpretaron covers de la new wave y el post punk con piezas de Madness, Specials, Elvis Costello, The Jam, Paul Weller y The Clash, entre otros.

El espacio Camino a Abbey Road recibió a interesantes propuestas del interior como los cordobeses de pop elaborado Fly Fly Caroline, sus coprovincianos de Sir Hoppe, los bonaerenses de electro rock De Trueno, An Espil, Geminis, la experimentación de Sophie Sobral, el pop de Asstronautas y el trío Triciclo.