El vocalista Greg Gonzalez, dueño de una voz andrógina y misteriosa, charló con Billboard sobre su música, lo que queda del amor y sus influencias de cara a la primera visita de la banda al país para el festival BUE, en diciembre.

“¿Qué vino primero: el amor o la melancolía? Creo que el amor trae melancolía. Cuando amamos, queremos que sea para siempre, pero algo siempre ensombrece ese amor porque tememos perderlo”. La voz del otro lado del teléfono se escucha lejana, afelpada y fuera de foco. De algún modo, el no verlo y que suene así alimenta aún más el misterio que envuelve al dueño de ese tono, Greg Gonzalez, que desconcertó con su androginia y capturó a un grupo cada vez más grande de seguidores desde las redes sociales. El nombre de su banda suena a lasitud postcoito y despierta aún más la atención: Cigarettes After Sex.

Formados en 2008 y con un EP (/.) de 2012 y un LP homónimo editado en junio último, la banda creó un espacio propio lleno de atmósferas oscuras, espaciadas. Los punteos de guitarra cansinos, los bajos que no llegan a envolver del todo y la batería que recuerda todo el tiempo al tema Blue in Green, de Miles Davis, tienen presencia, pero no invaden. Todos los instrumentos se concentran en la voz aterciopelada de Gonzalez, que suena tranquila como si fuesen las tres de la madrugada. “Si tuviera que describir el paisaje que genera mi música, diría que es altamente romántico”.

Pero casi como si fuese un desprendimiento del mismo acto romántico, resuenan en su voz las palabras “melancolía”, “tristeza”, “oscuridad”. Y es que el romanticismo que plantea Cigarettes After Sex no va hacia la ternura, sino hacia el último estertor de la noche. Gonzalez dice –con un dejo de alegría– que le reconforta que varios fans le hayan agradecido su música para calmar el insomnio. “La música me ayudó a relajarme y calmarme, y me gusta eso. Que pueda transmitírselo eso a otras personas es reconfortante”.

Tal vez por esa cualidad, la crítica encuadró a la banda detrás del género dream pop, cuyo principal exponente en la actualidad es Beach House, pero que viene de una tradición de bandas post punk y shoegaze como Cocteau Twins, Slowdive o Mazzy Star. “Los géneros están bien, pónganle como gusten”, dice González y se decide: “Si tuviera que elegir uno, me pondría entre el post new wave y el impresionismo. Sí… creo que me asemejo más a los artistas impresionistas”. Silencio. “Me gusta la música ambient. Escucho Brian Eno, en especial su disco Music for Airports. Es una gran inspiración cuando compongo mis canciones”.

Cigarettes After Sex tocará en el festival BUE en Tecnópolis el 15 de diciembre en su primera visita al país. Greg Gonzalez suena divertido cuando habla de su público argentino: “Tenemos muchos fans en la Argentina con quienes solemos hablar a través de las redes. No son desconocidos y sabemos que el show que haremos en diciembre va a ser muy bueno. Queremos captar la atención de la gente y que puedan soñar en nuestro show”. En el festival compartirán cartel con Arcade Fire, Gorillaz, Thievery Corporation y Major Lazer, entre otros. De algún modo, son bandas representativas de la generación post 2000, por lo que cabe preguntarse si Gonzalez se siente parte de un movimiento generacional: “No creo que quepa decir que soy ʽla voz de mi generaciónʼ. Eso es algo pretencioso. Compartir escenario con Arcade Fire y Gorillaz no me pone a la misma altura de ellos, porque esas bandas tienen mayor exposición que nosotros, no tenemos su masividad”.

En definitiva, lo que él quiere no es masividad, sino intimidad, guiarnos hacia el fin de la noche. Habrá que ver hacia dónde nos transporta su música en diciembre.

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