Conversamos con la artista argentina previo a su presentación en La Tangente, el 17 de abril y habló de la vuelta a su país natal, sus orígenes jazzeros y su proceso creativo.

Francisca Gil, o Chita, regresó a la calidez de Buenos Aires en noviembre de 2017 luego de estar casi dos años en Londres. Si bien se sentía cómoda viviendo en una de las capitales más cosmopolitas del mundo, empapada por la mezcla de culturas y etnias, “en Europa no me terminé de enganchar con las personas”. Y lo que genera cada vez que se sube a un escenario local es justamente un vínculo entre ella, sus composiciones y su audiencia. La fusión de géneros que acompañan su voz, quien sabe, rememore sus días en Londres, capital mundial de la cultura ecléctica.

Si bien le atraen los ritmos modernos y tiene un interés genuino por abarcar géneros diversos, sus comienzos en la música datan de cuando su papá tocaba el saxo en su casa. “Mi papá ponía esos discos en mi casa y yo aprendí a cantar escuchándolo a él”.

En cuanto a su proceso creativo, lo describe como un círculo virtuoso. “Cuantas más canciones hago, más creativa me pongo, y creo que a la gente le encanta, así que quiero seguir generando ese círculo que se retroalimenta”.

Respecto al empoderamiento de la mujer, Chita siente que de a poco se está naturalizando, aunque todavía quede mucho camino por recorrer ya que es muy reciente. “Siento que la gente ahora está prestando atención”. Si bien todavía queda rever el cupo femenino en los festivales, “estamos yendo por buen camino”.