En este lanzamiento narra con crudeza y dulzura, como ha sido ver partir a su madre siendo apenas un niño de 8 años y estando presente en el trágico accidente

«Crují» es el primer corte del disco que pronto saldrá a la luz. En este lanzamiento narra con crudeza y dulzura, como ha sido ver partir a su madre. Este disco es una recopilación de un proceso de sanación y superación. De principio a fin. Desde la selección de sus temas, el nombre, la locación del video lanzamiento, el concepto e incluso la fecha de estreno.

Fabricio «Chio» Cagain es el hijo de Miriam Bianchi, conocida mundialmente como Gilda. Hoy se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de su madre y con esta canción, que relata desde su perspectiva cómo fue el accidente que le quito la vida a Gilda, se lanza a su carrera musical.

Chio nació en Buenos Aires hace 34 años. Al cumplir ocho años su vida cambió para siempre. Y, desde ese momento su vida fue en silencio, transitando un camino de supervivencia, permitiéndose de a poco, encontrarse con el dolor irreparable de la pérdida. Es asi que, sus composiciones le permitieron expresar y liberar cada uno de los sentimientos encontrados. Fue la música lo que le quitó todo, y lo que, paradójicamente, lo ayudó a sanar y seguir adelante. Hoy se anima a dar el paso y compartir por primera vez sus sentimientos y su historia de vida.

«Durante 26 años, lloré y hasta ignoré cada 7 de septiembre. Hoy por primera vez, lo celebro. «Crují» es un abrazo a mi historia, a mi mamá, a mi hermana, a mi abuela y a cada persona que enfrentó una pérdida. El dolor nunca se va, pero se puede integrar como parte de la vida y ser feliz, hoy soy muy feliz. Espero que disfruten de mi obra tanto como yo.” Cuenta Chio.

Al principio no era su intención lanzar su primera canción en esta fecha, tan emotiva como dolorosa para él. Chio tenía los mismos planes, pero las prioridades cambiaron y tuvo que ocuparse de la salud de su papá. Todo quedó suspendido y al retomar el trabajo, los tiempos, la vida y el universo volvieron a llevarlo a la fecha de la que él renegaba.

Así fue como entendió que no era casualidad, que todo demostraba tener un porqué y que era el momento de darle un nuevo significado a este día. Convertir el dolor en vida. Transformar la despedida en un nuevo comienzo. Resignificar aquel 7 de septiembre en el que la vida se le destruyó en mil pedazos perdiendo a su madre, su hermana y su abuela.