El trabajo fue escrito, grabado y producido por el propio Nick Murphy y mezclado por Dave Fridmann (Tame Impala, MGMT, entre otros.).

Para su nuevo disco, Chet Faker dejó que la música guiara el camino. Así, creó Hotel Surrender, un espacio de entrega y rendición ante la música. Edificado por diez canciones, comprende el álbum más positivo que el artista ha creado en su vida. “Encontré el espacio, este Hotel Surrender donde descubrí que podés estar feliz y alegre aún cuando las cosas no son así”, indica desde su estudio en la cálida Nueva York de verano.

Nick Murphy creó su alter-ego Chet Faker en 2011 como una expresión de su amor por el jazz y de hacer música por puro placer. Con este nuevo LP, el artista busca ser una compañía agradable: “Personalmente, tengo los discos que me llevan a los 18, 19 o donde sea. Espero que este álbum sea eso para alguien”.

¿Qué sentís con este nuevo lanzamiento?

Es lindo tenerlo afuera finalmente. Amo este disco, es el más positivo que he hecho. No está escrito desde la tristeza o algo así, es medio revolucionario hacer esta música para mí. Ya he hecho música feliz, pero todavía no había hecho un “cuerpo feliz entero”. Definitivamente, fue el disco que más disfruté al crear, es emocionante compartirlo con la gente.

¿Por qué creés que hiciste algo feliz ahora?

Es una pregunta grande. En Hotel Surrender dejé que la música guiara el camino. No llevé una idea de qué música quería hacer al estudio. Iba al estudio, me rendía y hacía check in de cómo estaba, por eso Hotel Surrender. No iba en busca de algo que no tenía, aceptaba qué me pasaba. A más lo hacía, las canciones felices aparecían. Encontraba el espacio, este Hotel Surrender donde fundamentalmente estaba bien – aún cuando no estaba 100% feliz en mi vida – pero descubrí que podés estar feliz y alegre aún cuando las cosas no son felices o alegres. A veces creemos que tenemos que tener una razón para ser felices o “pedirnos permiso”, pero con este disco descubrí que no es el caso. Podés sentirte bien, no todo el tiempo, pero tener esos momentos pequeños de sentirte bien. La música me ayudó a encontrar ese lugar. Empecé a grabar música que surgía cuando jugaba, más que pensar una idea, jodiendo en el piano, por ejemplo. Dejé que pase lo que pase.

¿Podés relacionar esto con la pandemia?

Probablemente, sí. Es imposible separarlos, pero creo que para mí fue algo más que un antídoto a lo que pasa en el mundo. En este álbum hay reflexión y antídoto, pero sobre todo saca negatividades y nos desafía, porque habla de que podemos estar bien. Creo que tiene que ver con esta idea de humanidad de admitir que las cosas no están bien, pero que hay que sacar lo mejor de ellas.

¿Cómo es Chet Faker y cómo es Nick Murphy?

Chet Faker es muy inmediato, es muy generoso, no es paciente, no espera. Solo dice: “Esta es la onda”. La música sale de mí, pero está muy pendiente de los oyentes y de la música. Es música por amor a la música. Nick Murphy es más enfocado en el proceso, mis propósitos, lo comparto pero los oyentes no son la principal prioridad. Algunos entran en viaje, pero es diferente. Hay música que pide al oyente que la acompañe y hay música que no lo hace. Me gustan ambos tipos de música, pero a mucha gente no, quizá porque están ocupados o tienen mucho en qué pensar en sus vidas. Así que creo que la diferencia está ahí. Nick Murphy puede hacer que suceda más en la música y Chet Faker es más apto para todo público, más PG13.

¿Qué necesita una canción para ser parte de tu proyecto?

Siempre busco la identidad. Como cuando encontrás una persona y se distingue por su brillo, su identidad. Con las canciones es lo mismo, son como las personas. La canción vale la pena si es muy “como ella” y no se parece a otras. Si tiene una personalidad, carácter o identidad. Esa es una parte. La otra es qué tiene para decir, porque esto puede pasar con los beats también, pero la canción tiene que tener algo para contar, un mensaje que considero importante para cantar en ella. Identidad es la palabra. Una personalidad completamente desarrollada que no quiere sonar a otra cosa.

¿Cómo te gustaría que se escuchen estas canciones?

Con Chet Faker intento que funcione si una persona quiere oír la música con sus headphones y entrar en el viaje. Pero este disco tiene como un esqueleto muy rítmico que hace que pueda estar en una fiesta o sonando de fondo en reuniones de amigos. Probablemente porque vivo en Nueva York siempre paseo y me gusta pensar que mi música no suena rara si sale de un auto, por ejemplo. Estaría bueno que suene fuerte y con gente; pero también en los headphones – así escucho yo – .

¿Cuál es tu mayor esperanza con este álbum?

Mi esperanza más grande es ayudar a la gente a tener buenas vidas, buenos recuerdos. Creo que la música es una compañía para nuestras vidas. Hay álbumes y canciones para los momentos. La música nos permite energizar los momentos de nuestras vidas para que sean mejores y también almacenarlos para regresar con la música. Personalmente, tengo los discos que me llevan a los 18, 19 o donde sea. Espero que este álbum sea eso para alguien. Estoy seguro de que así será, y esa es mi mayor esperanza, que alguien pueda oír y pasar un buen rato. Y captar el mensaje, entender que está bien intentar estar feliz sin cargar la densidad todo el tiempo.

Por Josefina Armendariz