El dúo francés se va a presentar esta noche en La Trastienda junto a Banda de Turistas y Silvestre y la Naranja, en la edición de cierre del año del Ciclo Queruza.

La música de Catfish rompe con el estereotipo de balada jazzera con trompetas y acordeones para mostrarse como una dupla -formada por Amandine Guinchard y Damien Féliz– basada en influencias del folk indie y del blues. Con fuertes referencias de viejos artistas bluseros como Skip James hasta bandas de rock como The Kills o Jack White, también poseen un tinte electrónico del estilo Gramme o Black Strobe. Su sonido, con la combinación de todos estos referentes, resulta en una mezcla original, poderosa y llamativa. 

Llevan editados dos EPs y un álbum debut llamado Muddy Shivers, que tiene apenas un año y los llevó a recorrer países como Vietnam hasta Colombia y Argentina, con presentaciones en Córdoba, Buenos Aires y Rosario.

La vestimenta de esta dupla es gran parte del show: muñecas, tacos aguja, tiradores, patillas y labios rojos. “Intentamos tener una imagen similar a la forma en la que pensamos y jugamos, que es lleno de rock and roll e influencias vintage”, le dice Guinchard a Billboard un par de días antes de visitar el país. Tocaron el sábado pasado en la Usina del Arte, en el marco del Sonar+D y se presentarán esta noche en La Trastienda junto a Banda de Turistas y Silvestre y la Naranja, en la edición de cierre del año del Ciclo Queruza, a las 21 hs.

En el escenario tocan muchos instrumentos. Amandine se encarga de la percusión, el teclado y el bajo y Damien Féliz toca la batería, percusiones, guitarra y también teclados. Intentan producir, siendo dos, un sonido masivo. Conquistaron el mercado francés tocando en muchos festivales y en locaciones pequeñas. Su acercamiento a la música es novedoso en cuanto a que son dos multiinstrumentistas que juegan con las variaciones de diferentes géneros creando un sonido novedoso, sin miedo a ser comerciales. 

¿Por qué eligen cantar en inglés?

Por una simple razón: parece estar relacionado directamente con el rock, mucho más que el francés. La voz es utilizada como un instrumento en nuestra banda y el inglés tiene un sonido que encaja con el que apuntamos a tener.

¿En qué están trabajando ahora?

Estamos viajando alrededor del mundo, acabamos de tocar en Vietnam y en Colombia. Cada vez que volvemos a casa, trabajamos en nuestro segundo álbum –que grabaremos en enero- y que será lanzado la próxima primavera [boreal].

¿Cómo cambió su sonido durante estos últimos dos años?

Aprendimos mucho grabando nuestro primer disco. Ya cambió nuestra forma de componer. Ahora estamos buscando un sonido más moderno, entre el rock y la electrónica, pero manteniendo una base de blues. Tratamos de tocar nuestras nuevas canciones lo más posible en vivo para registrar la reacción del público y mejorar cuando es necesario. 

¿Cómo se conocieron?

Nos conocimos en la facultad, estábamos en la misma clase. Empezamos a hacer covers de jazz y creamos nuestra propia banda con tres amigos. Luego de unos años, decidimos poner en común nuestras influencias y armar un proyecto de a dos.

¿Cómo ven a Catfish de acá a un año?

Esperamos seguir tocando cada vez más. ¡Y tener muchísimos fans alrededor del mundo! Apuntamos a que nuestro segundo álbum nos lleve a lugares a los no hemos llegado aún.