El cantante y compositor colombiano lanzó Cumbiana, un disco de 10 canciones que viajan por los orígenes de la cumbia. Es el primero de tres volúmenes.

“En la música de mi tierra descubrí un mundo perdido, un país anfibio. Bienvenidos a mi álbum @Cumbiana, música del cielo, del agua y de la tierra”. Así se introduce Carlos Vives en su perfil de Instagram. 

Entre las canciones, se encuentran colaboraciones con Alejandro Sanz, Rubén Blades y Ziggy Marley, entre otros. Además, el músico, que se encuentra en el equipo de producción del próximo disco de Soledad, expresa su devoción por la música argentina y comparte: “Nos podemos quedar hablando todo el día del Rock Argentino”. 

Por Santiago Torres

Una vez me dijiste que la música se explica desde los barcos que llegaban…

¡Llenos de negros e indios! Somos una mezcla, nuestra música es fiel a esa Europa, España, Andalucía que también nos toca. Somos un cruce de caminos, Colombia tiene mucho de eso.

Contame de cumbiana, ¿de dónde viene?

A veces cuando pensamos nuestra música, pensamos en folklore. Cuando quiero inventar algo nuevo, voy a las raíces. Y todo el mundo lo hace, solo que algunos lo decimos. Cuando empecé a grabar los ballenatos, tu no habías nacido. Entendí que podíamos hacerlo “mirando hacia adentro” y buscando patrones para las guitarras eléctricas, los teclados, el bajo. Ya no pensando en cómo lo hacían los cubanos, México, Puerto Rico. Empezamos a buscar desde los patrones de la cumbia, los ballenatos, las percusiones. Aplicarlos a los instrumentos modernos. Pero hoy tenemos computadores, sintetizadores, que si usas eso, a lo mejor no estás haciendo folklore. No estamos haciendo folklore en ningún momento. Ni cuando empezamos a usar guitarras eléctricas o estos computadores. Es muy difícil para los que hacemos discos, los que nos subimos a los escenarios, los elvis, decir que hacen folklore. Ya es una industria: pop, urbano, como lo quieran llamar. Pero sí, se alimenta de esos barcos que tu dices. 

En USA con el country, Rosalía con el flamenco, YSY A con el tango… ¿por qué creés que los músicos de hoy buscan en la raíz? 

Porque fue la corriente natural. Nadie dijo que los Beatles hacían folklore, pero hacían canciones del sur. Algunos lo han honrado, Keith Richards fue a buscar al músico del sur a reconocerle muchas cosas. Al final, el origen está ahí. Cuando hablamos de la música urbana dicen “Los nuevos ritmos”. No, el dancehall es viejísimo. El ska es viejísimo. Todo eso viene del blues, la cumbia igual. Y la usa Calle 13 para hacer “Atrévete” y Carlos Vives para hacer “Robarte un beso” con Yatra y “La Bicicleta” con Shakira. Usamos las mismas máquinas y controladores, yo le pongo una flauta india, a Shakira de tal forma y uno dice “Qué moderno”, pero las roots están ahí. Es el alma, el soul. Sin alma no hay éxito. 

En China, Italia, España fue antes y acá tuvimos tiempo extra, ¿cómo vivís la pandemia?

Mencionaste a Italia y pienso que el aporte que le dio a nuestra música es increíble. Eso no se ha hablado mucho. Cuando le mandé “For Sale” a Alejandro Sanz, lo primero que me dijo fue: “Ah, te gusta la música italiana”. Yo estaba convencido de que le estaba mandando una cumbia. Qué influencia tan brava, yo tengo nacionalidad italiana y todo. Así que algo tengo en la sangre de todo eso. 

La pandemia nos encontró en la promoción del álbum. Ya habíamos ido a España y México. Ya estábamos elongando, calentando y de repente esto nos metió a todos adentro. Al principio como todos, intentando entender qué pasaba y asustándonos esos primeros días. La ciudad que recorro todo el tiempo de repente estaba vacía. Pero bueno, gracias al trabajo, sigo, gracias a los hijos. Los artistas viajamos mucho y dedicarles este tiempo ahora es espectacular. Arreglar las cosas de la casa, detalles. Al final, nos ha exigido demasiado, creo que hemos trabajado más que si fuéramos libres

Esta situación desnuda cosas más profundas de nuestras sociedades, comunidades, lo más olvidado. Hay que estar ahí, dar una mano, hacer alianzas. Yo tengo una fundación, trabajo por conseguir comida y ayuda. Ha sido intenso, pero también emocionante porque hemos hecho cosas por estos medios para buscar ayuda, alentar, promocionar el álbum así no se cae…

¿Qué me podés decir del álbum que cocinan con Soledad?

Vienen cosas hermosas. Ha sido una experiencia divina, llevaba muchos años acercándome a ella. Me da orgullo decir que siempre fui yo el que buscaba la manera de ingresar en su equipo de producción. Me metí, me colé en su equipo. La “obligué” a hacer canciones. Hicimos “La Gringa”, “Una fiesta en el sur“. Amo esa canción, no sé si la han lanzado o no. Buscar el rock de mi pueblo de allá, de ustedes, me produce una felicidad increíble. Yo soy feliz de tener un “cupito” ahí al lado de todo su equipo de músicos: acordeonistas, pianistas. Ahora vamos a lanzar una que acabamos de producir, muy antigua de ella, “La Valeria”. Una versión para estos tiempos espectacular. 

Argentina tiene una familiaridad musical que me encanta. Me gusta todo lo argentino, la música, históricamente nos ha influenciado muchísimo. Feliz de formar parte de esa familia musical. Charly García nos marcó, nos abrió las puertas a conocer este universo de música. En cumbiana tenemos un proyecto juntos, la escribí pensando en Charly. Con la esperanza de que él le tocara algo, se sumara, pero al final es un homenaje a él. Nos podemos quedar hablando todo el día del Rock Argentino, me vuelve loco. Hoy nos levantamos a las 7 de la mañana y salimos en las bicicletas, íbamos escuchando a David Lebón

¿Te imaginabas la expansión que tuvo la canción en español?

No lo imaginaba. Antes todos los mercados decían “Si tú no hablas inglés, no llegarás a ninguna parte”, “Si tu no hablas portugués, no llegarás a Brasil”. ¿De dónde vas a pensar que cantando tu música va a salir de las 5 cuadras que rodean tu casa? Pero siempre en la música, en la historia, los mercados no son tan naturales como la misma música. Siempre está ahí. En la vida aquí lo podemos ver. Yo no hablo inglés o francés, pero tengo música en francés, inglés. En alemán, me tocan el corazón, yo oigo esa vaina y me caen lágrimas. Pero no sé qué está diciendo.

Cuando terminaste “La Bicicleta”, ¿pensaste que iba a ser semejante éxito y sobre todo simbólico?

Sí, porque creo que la codificación de patrones tradicionales que hicimos estaba muy cercana al dancehall y todo eso, pero creo que el factor Shakira es importante. Los mercados a los que accede Shakira… fue como ponerle a esa canción una turbina. Y voló, y yo fui colgado. Pero por supuesto, en el fondo queda un feeling. Son espíritus. Yo creo en esa vaina. Desde que empecé a trabajar con los ballenatos y las cumbias, mismo cumbiana, es como una cosa de atraer espíritus y darle a cada quién lo suyo. Lo que hicieron los ingleses en un tiempo, volver su mirada al sur de los Estados Unidos y hacia sus históricas colonias en el Caribe, para alimentarse de toda esa vaina. Aquí es lo mismo. Mucha gente hoy usa las cumbias y los ballenatos y no dice que usa cumbias y ballenatos. Ya no es necesario, ya está ese arsenal de ritmos y cosas para hacer canciones, pero te conectan con cosas y más allá del ritmo, esas melodías. El que no habla español conecta, como nos pasó a nosotros toda la vida con el inglés.

Los Palmeras hablaron de conexiones con Colombia… creo que está pasando algo con la cumbia, aunque tradicionalmente fue víctima de un “bullying”, ¿no?

Qué espectacular que toques ese tema porque está en la historia. Las cosas que dijeron no son para repetir. Pero las cosas se encargan de tomar su lugar. Los ballenatos, un folklore de tríos nacieron en Valledupar. Ahí mismo no se podían tocar ballenatos porque no estaba bien visto. El origen era complejo y Europa brillante estaba muy presente. Esta música de pueblo y de los trabajadores de finca era de segunda clase. Le pasó a las cumbias. En los lugares más humildes, más alegres, ahí se mantuvo la música. 

En México pasó igual. Gran parte del rock argentino empezó a usar tendencias folklóricas, Los Fabulosos Cadillacs, Lebón… y sale de las villas y llega a otras clases. Es algo que se toca, crece y nos va uniendo a todos. Por eso mi afán de que ustedes sepan dónde empieza la vaina. Ver cómo evoluciona y cómo lo vemos en argentina, Los Auténticos Decadentes también “Cuando me llegue la muerte viviré por siempre en tu corazón” (canta). Cuando uno es cumbiero oyes esas vainas y vuela. Es importante dónde está ese origen, a donde llegaron esos barcos (se ríe).

¿Cómo hacés con la agenda?

Sabes que Dios no se olvidó de mí y me envió una mujer maravillosa. Tengo un equipo orgullosamente argentino. Creo que estas cosas no hay coincidencias, sino diosidencias. Uno atrae las cosas. Tuve grandes años en mis trabajos y cuando se acabaron las vainas, coincide con las nuevas tecnologías. 

Me quedé ocho años sin disquera. Haciendo lo de toda mi vida, pero en casa, sin entender muchas vainas. Siempre me conecté tan fuerte con la música argentina, con la industria. Y un día apareció en mi vida una música argentina, un manager argentino, presidente de compañía argentino. Quería hablar de lo mío y después empezaron hablar de lo mío. Los últimos seis años fue eso: gente que ha valorado lo mío, me ha motivado a trabajar y llegar a todas estas vainas. Uno sin esperar nada a cambio da corazón y buena energía y de repente se te devuelve todo. Es importante hacer el bien y no mirar a quién. 

¿Qué cambiarías al mundo que viene? 

Mis mejores amigos siempre fueron viejos. Yo me crié entre viejos fantásticos. Mi estilo de artista viene de unos viejos que conocí, amigos de Papá, médicos, músicos, profesionales de muchas cosas, que se reunían los fines de semana a hacer música.

Me he criado con viejos y no he podido encontrar gente que supere ese espíritu y esperanza. La gente que más he llorado. Para mí los viejos son fundamentales, “Ya no se escucha a los viejos de la manada, ya no se escriben cosas“, canto en mi última canción. Es una estupidez bajar el sitio que ocupan los viejos. Hay que aprovechar el poder que representa la sabiduría. El pueblo que da la espalda a los viejos, ignorante seguirá. Mira la política, el planeta. No se oye a los viejos, porque pensamos que tienen otro lugar. Una sociedad va para el lugar donde tiene a sus viejos. Yo lo veo, sé que voy a ser un buen viejo, un viejo Gagá, un viejo loco. Espero y le pido a la vida. A más viejo, más derecho de decir cosas. Quiero ser viejo para decir cosas. Voy a aprovechar la oportunidad para decir lo que tengo para decir.
No hemos sido muy inteligentes porque hemos andado en guerras, problemas políticos, reflejos de una inmadurez increíble. En nuestors países no lo podemos reconocer, la diversidad de los pueblos. Vemos las diferencias tan berracas, países desiguales, clases desfavorecidas. No hemos tenido la realidad de reconocernos y por tanto creernos. Esto que pasa en EEUU vuelve y pasa, vuelve y pasa. Lo repetimos como unos pendejos, es la misma vaina. Todo el mundo tiene desde la izquierda, la derecha, pero ¿dónde está lo de todos? La cumbia nos da una lección, es la mezcla de todo lo que somos.