La cantante y compositora mexicana regresa a Buenos Aires para presentar El Renacimiento. La cita será el próximo 15 de octubre en el Teatro Ópera Orbis.

Después de un largo silencio, Carla Morrison lanzó El Renacimiento a principios del 2022. Un disco que construyó desde París, inspirada en la corriente artística del mismo nombre. Morrison vivió el proceso como un regreso a ella misma, luego de tanto trabajo: “Sentí como si estuviera renaciendo y conectando conmigo desde otro lugar, con amor propio, creando un espacio para estudiarme, ser mi amiga de nuevo y conocerme”, comparte. Los nombres de sus once canciones dan cuenta de este proceso: el álbum comienza con “Hacia adentro” y cierra con “Encontrarme”. 

A un día de comenzar la gira, emocionada y levemente asustada, se prepara para volver al escenario con un show propio. Como la pieza faltante en un rompecabezas, el vivo llega para completar ese renacer. Y, así como quiere que los oyentes abran su corazón a El Renacimiento, lo mismo espera de la noche del 15 de octubre en el teatro Ópera: “No importa si conocen o no mi música. Seguramente vamos a cantar sobre algo que están viviendo o sintiendo y van a viajar emocionalmente a un lugar que, a lo mejor, hace mucho no visitaban”. 

Desde su debut Mientras Tú Dormías (2010), hasta Déjenme Llorar (2012) y Amor Supremo (2016), su éxito creció rápidamente. Regresó en 2022 con El Renacimiento, el álbum con el que pretendió hacer música más pop y global. 

Por Josefina Armendariz

Mañana regresas al escenario desde 2017, ¿estás nerviosa?

Si, muy.

Después de tanto encierro, ¿no está bueno?

Si, parecía que nunca íbamos a poder hacer esto otra vez. Así que es muy bonito reencontrarse con la gente y ver las ganas que tienen ellos de ver el show e inspirarse, porque cuando uno va a ver a un artista en vivo siente que vuelve a la vida. Que sus prioridades, metas y propósitos se alinean, eso es muy poderoso y me encanta ver a la gente tan contenta.

¿El show es como un Renacimiento?

Sí, es muy bonito. Está compuesto en etapas del renacer, porque tocamos canciones del nuevo disco, pero también tocamos las anteriores. Todo el show está divido en facetas. Es muy lindo ver a la gente identificarse con las canciones, llorar, dedicarse temas y hasta proponerse matrimonio en los shows. Es algo súper bonito y emotivo, porque yo estoy casada y sé lo que es usar una canción para comprometerte. Cuando me hacen parte de eso es demasiado conmovedor.

¿Te seguís sorprendiendo cuando pasan ese tipo de cosas tan alocadas?

Sí, me sigo sorprendiendo porque no espero para nada que me regalen eso. Que elijan ese momento es muy especial para mí. Ya estoy algo acostumbrada, pero la sorpresa siempre está. Los imagino contándoles a sus hijos en el futuro que se comprometieron en un concierto mío.

Ya tenés una pila de discos y singles en tu trayectoria, ¿cómo fue sacar este nuevo disco?, ¿de dónde

Me mude a Paris porque estaba muy deprimida. Vivía para trabajar. Ahí me propuse tener una vida nueva, empezar de cero. Aprender francés y a vivir en un lugar nuevo. Empecé a ir a museos en tiempos libres y ahí me di cuenta de que las pinturas de la Edad Media eran muy distintas a las del Renacimiento. Entonces empecé a estudiar sobre esto y vi lo que el Renacimiento significaba. Cómo habían cambiado de perspectiva en el arte y toda esa historia.

Y esa idea motivó un nuevo proyecto…

Me sentí un poco en ese lugar. Sentí como si estuviera renaciendo y conectando conmigo desde otro lugar, con amor propio, creando un espacio para estudiarme, para ser mi amiga de nuevo y conocerme. Fue muy bonito porque volví a mí después de años y años de sentir que solo estaba dedicada a trabajar. Además, me di cuenta de que quería que mi música sonara diferente, que se escuchara un poco más global, que fuera más pop. Esto fue un renacer y, cuando uno renace, evoluciona. Por todo esto, me permití elegir ese título que, después de la pandemia, cobró otro sentido. 

Trajo un nuevo color. 

Sí, este disco es el resultado de todas estas experiencias que viví y de muchas verdades que cayeron y tuve que enfrentar, aceptar y cultivar. Ha sido un camino muy bonito porque mucha gente se ha identificado y ha sido muy sanador para todos los involucrados.

Te tomaste tu tiempo para hacer el disco y para volver a tocar en vivo, ¿cómo te das cuenta que llega el momento de lanzar esa música?

Cuando me di cuenta de que todas las canciones tenían sentido estando juntas vi que era el momento. Aparte, con mis colaboradores ya teníamos claro lo que queríamos hacer. Fue una decisión de todo el equipo, claro que uno como el principal cree que ya está listo, pero el equipo te ayuda a darte cuenta de que no siempre es así y todavía falta trabajar. Para mí lo principal era que el disco tuviera pies y cabeza. Que fuera un camino que pudieras recorrer al escucharlo y que notaran que hay una razón en el orden de las canciones.

¿En qué situaciones te gustaría que se escuche tu disco?

Me gustaría que cuando la persona lo escuche se quede algo en shock. Que sientas que te hablan tan profundo y directo que te des cuenta de que es una señal de la vida para que frenes. Creo que estamos en un momento de la vida en que vamos en automático y no somos conscientes de las decisiones que tomamos y sus implicaciones. Trato de hacer mis canciones con un concentrado de conciencia. Como mi disco es pop, lo pondrían poner en cualquier momento del día. Pero me gustaría que presten atención a la letra y se detengan para escuchar la canción con calma. Me gusta que mi música cause un efecto de despertar y hacerse ciertas preguntas a uno mismo.

Cada vez oímos más esto de la necesidad de frenar y escuchar. Pareciera que hoy el desafío del músico es diferente a años atrás, ¿no?

 Sí, es un desafío totalmente diferente. Hoy las canciones son como snacks, pero no es una comida completa. Está bien snackear, pero una comida completa es la que te llena, te nutre, te mantiene despierto, te alimenta y hace que todo tu cuerpo funcione, los snacks son solo para aguantar. El desafío es distinto, porque hay un sobre estímulo y debemos hacer canciones que verdaderamente enganchen. Pero también hay personas a las que les gusta escuchar tranquilas, que puedan tomarse el tiempo de escuchar un disco entero y analizarlo. Creo que yo caigo en esa categoría, pero todos podemos coexistir, queda en el oyente el elegir qué quiere escuchar.

Ahora venís a Argentina, ¿qué significa el país para vos y qué tiene que saber una persona que vaya a verte a ese show?

Argentina es un país que me encanta. Me encanta su gente, su pasión, su sentido del humor. Cuando era chiquita soñaba con guardar dinero para ir a Argentina y cada vez que voy vuelvo a esa Carla de 15 años que juraba ir. Además, hay un montón de artistas argentinos que me gustan. La gente que vaya a mi show en Argentina debe saber que no importa si conocen o no mi música. Lo que más me interesa es que lleguen con el corazón abierto, porque seguramente vamos a cantar sobre algo que están viviendo o sintiendo y van a viajar emocionalmente a un lugar que a lo mejor hace mucho no visitaban. Es una experiencia llena de emociones. Puede que algo resuene en su interior que los haga reflexionar. Eso es algo que me encanta de mi trabajo, porque revolvemos amores perdidos y reencontrados. Y más en Argentina, que sé que viven la vida de una manera muy intensa.