A bordo del “4 Latidos Tour”, ambas reconocidas agrupaciones unieron sus talentos para brindar un concierto pleno de hits y romanticismo.

No hay dudas que el panorama musical actual está signado por las llamadas featurings o colaboraciones; un recurso muy celebrado por el público desde el momento en que diferentes artistas (ya sean consagrados o en ascenso) deciden reunirse en pos de una canción determinada, generando, en la mayoría de los casos, interesantes (y a veces impensados) croosovers.

Sintonizando esa misma frecuencia, Camila y Sin Bandera, dos de las agrupaciones pop latinas más exitosas surgidas durante estos últimos años, no sólo trasladaron dicha modalidad al escenario sino que montaron una gira conjunta de excelentes resultados, cristalizada además en un CD + DVD grabado en vivo en el Arena Ciudad de México. Tras recorrer con una notable repercusión Estados Unidos y varios países de Latinoamérica, el “4 Latidos Tour” pasó por el estadio Luna Park de Buenos Aires ofreciendo una noche donde no escatimaron la emoción ni sus grandes canciones románticas.

El puntapié inicial estuvo a cargo de Sin Bandera que, tras un comienzo rítmico y bien arriba, desgranó un set plagado de baladas y medios tiempos tal cual lo indica su ADN. Acompañado por un sexteto de guitarra, bajo, batería, teclados, saxo y violín, el laureado dúo fue edificando sus composiciones a partir de los acordes del colorido piano de un exultante Noel Schajris y la guitarra de Leonel García, ensamblando todo con sus logrados juegos vocales, ricos en agudos, algunos falsetes y fraseos de corte soul. “De viaje”, “Te vi venir”, “En esta no”, la movediza “Sirena” y “Que me alcance la vida” conformaron los pasajes más celebrados por un público que acompañó con coros y luciendo unas llamativas coronas de luces intermitentes.

El concierto dio un giro de 180 grados con la irrupción de Camila, ya que, si bien, y al igual que Sin Bandera, basa lo más fuerte de su repertorio en temas de neto perfil melódico, lo hace desde una actitud y una sonoridad más poderosas y, si se quiere, más rockera. Este viraje en su propuesta se dio a partir de Elypse, su tercer álbum lanzado en 2014, y en el que abrió el abanico hacia el blues, la electrónica y el funk, como muy bien demostró en “Yo quiero”.

Reducido al formato de dúo tras la partida de Samo en 2013, Camila (que en vivo sumó el apoyo vocal del aplaudido Ian Holmes) logró conquistar al público desde el primer minuto gracias a temas como “Mientes”, “Decidiste dejarme”, “Alejate de mi” y “Coleccionista de canciones”, entre otros. Pero, por sobre todas las cosas, por el empuje del guitarrista Pablo Hurtado y el enorme despliegue del pianista y vocalista Mario Domm, quien, a pesar de soportar un estado febril a lo largo de todo el show, recorrió de punta a punta el escenario, cantando a viva voz e interactuando con sus fans a través de sentidos relatos personales.

De todos modos, el momento más esperado tomó forma cuando a Domm y Hurtado se unieron las voces de Schajris y García. Enormes éxitos como “Entra en mi vida”, “Abrázame”, “Mientes tan bien” y “Todo cambió” no sólo pusieron de pie a una audiencia totalmente entregada sino que dejaron ver la perfecta comunión entre Camila y Sin Bandera traducida en este “4 Latidos Tour” que tantas satisfacciones les viene dando a ambos grupos.

Artículo escrito por Gabriel Hernando.