Antes de su llegada a la Argentina en el marco de su gira latinoamericana -que también incluye a México, Colombia y Chile - el madrileño nos habló del desafío de traducir al vivo la complejidad del estudio, de las colaboraciones con grandes colegas como Jorge Dexler y Andrés Calamaro, y de la importancia de reivindicar sus orígenes en cada composición.

A C.Tangana se lo ve contento, satisfecho. El motivo de esta buena energía es que minutos antes de la entrevista culminó el ensayo que tenía como objetivo dar “algunos retoques” al show que presentará en Latinoamérica durante este mes. El marco es su gira “Sin Cantar Ni Afinar Tour”, cuyas localidades están agotadas desde hace meses en la mayoría de las plazas. Mientras conversamos, sostiene su teléfono móvil y camina de lado a lado por el patio de la sala de ensayos.

Para el artista madrileño es habitual tener alguna cámara cerca. Sobre todo, en las instancias previas a un show, ya que su concierto está pensado como un verdadero rodaje cinematográfico, donde la música y la creatividad visual son la base de lo que quiere que el público perciba y guarde. La puesta, cuidada en cada detalle, está planteada para ser disfrutada con todos los sentidos por lo que hay una gran inversión en arte y tecnología para que estén a la altura de la propuesta musical. 

Contento con el aspecto visual del concierto, C.Tangana anticipa que será como una especie de obra de teatro, el rodaje de una película o videoclip. Cuenta que es una de las aristas del show que más orgulloso le da, porque le da un carácter distinto y muy emocionante. 

El artista traerá a la Argentina una de las puestas más grandes y desafiantes de la música en vivo de la actualidad. Para darle vida a sus composiciones, Pucho -como lo bautizó su familia de pequeño- no deja detalles al azar. “Este show ha estado a punto de arruinarme, pero quería hacer un espectáculo que estuviera a la altura del álbum”, dice sobre la inversión económica que implica montar un concierto de estas características. Y es todo un desafío posicionarse al nivel de su disco, El Madrileño, que lo llena de orgullo y también a toda la cultura hispana. Sus canciones retoman las tradiciones de otras generaciones para rendirles homenaje y actualizarlas en composiciones de amor y despecho, excesos y obsesiones.

El entusiasmo por las tablas no es innato. El cantautor siempre se consideró más hábil en el estudio que en el escenario. “Siempre he tenido algo complejo como intérprete al no ser capaz de llevar la propuesta del estudio al show de una manera que fuese acorde”, confiesa. Para El Madrileño, su segundo disco, sucesor de Ídolo (2017),el artista luchó contra ese complejo e invirtió todos sus esfuerzos y capital disponible para construir un show único.

Desembarco

Latinoamérica es un terreno con el que se siente en deuda. Especialmente, la Argentina, donde tuvo que suspender su show meses atrás por conflictos con la logística. “Para mí es importante tocar en Argentina, suena un poco egoísta pero la verdad es que significa algo dentro de mi carrera, y también por la gente que me sigue. Lo espero con muchísimas ganas”. Por este motivo, Buenos Aires es su ciudad elegida para dar cierre a este año de cosechas que inició con el festejo del aniversario del álbum que lo puso en la cima de ventas en su país natal, España. 

El Madrileño es, sobre todo, una vidriera de artistas de gran trayectoria y de nuevas promesas. Participan Niño de Elche, La Húngara, Toquinho, Ed Maverick, Gipsy Kings (Nicolás Reyes y Tonino Baliardo), Jorge Drexler, José Feliciano, Omar Apollo, Eliades Ochoa, Carín León, Adriel Favela, Andrés Calamaro, Kiko Veneno y Pepe Blanco (resucitado en “Cuando olvidaré”). No por nada el día que reveló las colaboraciones lo llamó “el disco de mi vida”. 

La presencia de sus referentes se ve en letras como en “Nunca estoy”. Cuando dio a conocer el sencillo en 2020, incluyó el arte de Alejandro Sanz al cantar “Y quién me va curar el corazón partío”, y el de Rosario Flores en “Cómo quieres que te quiera si no estás aquí”.

Antes de plasmar este trabajo, C.Tangana sentía que su vida personal, la que cobija a Pucho y a las historias guardadas en un rincón del barrio “Puerta del Ángel” de su Madrid natal, había madurado más que su vida artística y con 26, 27 años empezó a gestar el disco. “Acepto que hasta esa edad había intentado ser exclusivamente un artista urbano, un rapero, pero la verdad es que el cien por ciento de mis influencias no son esas, hay mucha otra música que siempre he escuchado y admirado”, revela. 

Encaminado hacia El Madrileño, su misión fue “envejecer con clase”, algo que considera bastante difícil. Quiso hacer algo de lo que aún pudiera sentirse orgulloso con 40 o 45 años, canciones que pudiera cantar con “esa edad”. “Creo que la música urbana tiene algo de juvenil que es maravilloso, pero no me gustaba mucho la idea de pensar que iba a tratar de ser un “Peter Pan” y continuar toda mi carrera haciendo ver que tenía 22 años”, dice.

Tal apertura con el pasado estuvo siempre inscrita en la vida de C.Tangana, quien se define como un hombre de pocos prejuicios. Habiendo crecido en una educación estricta en lo artístico, siempre se dejó llevar por sus gustos, algo que lo hizo crecer sin demasiados preconceptos. Es un “abrazador” musical, porque en diversas instancias de su vida se alimentó de muchos estilos, sin quedarse en un género en particular. “Siempre me permití disfrutar de cosas distintas y eso se aplica a mi música”, argumenta.

No solo C.Tangana disfruta de haber incorporado las voces de la tradición en su álbum. Su obra también acercó a los jóvenes al flamenco. Sus canciones tendieron puentes entre España y América Latina. “Eso me lo decía mucho [Jorge] Drexler”, comparte sobre su vínculo con el uruguayo. “Tenemos una historia en común y una cultura que se unen en muchos lugares. Al final, si te pones a indagar un poco, surgen las concesiones y entiendes lo que ha influido el bolero en la música latina, en Cuba, Puerto Rico, Argentina y España. Hay muchos puntos de unión”. 

La Sobremesa

Para fortuna de sus fans, este año continuó alimentando y alegrando los corazones de su público con La Sobremesa, una versión extendida de El Madrileño. La edición deluxe incluyó nueve temas adicionales, entre ellos colaboraciones con la estrella del flamenco urbano Omar Montes, la leyenda cubana Omara Portuondo y el padrino de la bachata, Luis Segura. También exhibió una nueva portada diseñada por el director de cine español Carlos Saura. 

La Sobremesa comienza con la ya conocida “Demasiadas mujeres” y finaliza con una novedad, “Para repartir”. A pesar de dejar letras fuera de sus discos, su autor considera que el álbum “define muy bien quién es” porque en él dijo casi todas las cosas que tenía que decir. “Es algo que en otras épocas no me había salido muy bien”, confiesa.  

Aunque se considera un amante de las cosas pequeñas y simples en la vida, Pucho cree que en su trabajo de artista le cuesta un poco más conformarse. “Uno de mis mayores motivadores es exigirme a mí mismo y no quedarme en la zona de confort”. Esta actitud de autoexigencia se refleja en su postura humilde -y nombre con el que designó a su gira más ambiciosa hasta la fecha: “Sin cantar ni afinar”-. “Como no canto ni afino, lo que tengo que hacer son buenas canciones”, arroja. “Canciones tan buenas que permitan que alguien cantando tan mal como yo no importe, porque la canción llega igual”, comenta.

La Sobremesa no cayó del cielo. Luego de hacer historia con su álbum de oro, continuó el derrotero en su tiny desk, donde gestionó una puesta ambiciosa y más que original. Montó una pequeña fiesta flamenca para interpretar algunas de las canciones de El madrileño, acompañado de sus principales colaboradores. En 15:30 de sesión, mostró al mundo el valor de una tradicional sobremesa con música, rodeado de músicos -como Antonio Carmona- y familiares.

“Fue una forma de completar el disco porque la idea de La Sobremesa y el concepto de sacar la guitarra y cantar canciones que todos conocemos es algo que pertenece mucho a nuestra cultura”, comparte aludiendo a la tradición española y latina. El compositor quería que esa “situación” estuviera presente de algún modo en la totalidad de su obra, cuya propuesta en vivo conforma uno de sus pilares más importantes. 

Por más que sea un apasionado del cambio constante y el movimiento, Pucho suele remitir al pasado para recordar qué sentido tomar en el presente. “Me gusta no perder la raíz”. Mucho antes de convertirse en el músico que conjugó el pasado y el presente en su obra estrella, C.Tangana estudió filosofía. Siempre le preguntan si tiene algún acercamiento diferente a la música, pero él no está seguro: “Algo ayuda, el mundo en general dice que sí”.

En sus orígenes, Antón Álvarez Alfaro, su nombre, ya había tenido un apodo. Inició su carrera musical en 2006 bajo el pseudónimo de “Crema”, como integrante del grupo Agorazein. Se consagró dentro del panorama mundial con su single “Mala mujer” en 2017 y éxitos como “Llorando en la Limo” (Disco de Platino) y “Bien duro” (Disco de Oro). Y su pluma le ha dado grandes triunfos: es coautor de la canción “Malamente” interpretada por Rosalía, trabajo que recibió dos premios Latin Grammy en 2018. 

Su obra más ambiciosa, El Madrileño, se editó en febrero de 2021.El álbum le valió seis nominaciones a los Latin Grammys y tres victorias: “Mejor Canción Alternativa” por “Nominao” y “Mejor Canción Pop/Rock” por “Hong Kong” -en colaboración con Andrés Calamaro-; y su productor, Alizz, se llevó el reconocimiento a “Mejor Mezcla” por el álbum. 

Este año, está “Nominao” en tres Latin Grammys: su colaboración junto a Jorge Drexler, “Tocarte”, es potencial ganadora en las categorías «Grabación del Año”, «Mejor Video Musical Corto» y «Canción del Año».

El Madrileño tuvo su lugar en los charts de Billboard: ingresó en el N°8 del “Latin Pop Albums” y tres de sus canciones le abrieron las puertas del Billboard Global 200: “Tú me dejaste de querer” (2020), “Ateo” (2021) y “Demasiadas mujeres” (2022).

Hace un par de años que C.Tangana cuenta con la validación de la industria, pero hoy le presta menos atención que antes. “Sigue siendo un honor la nominación de cualquier tipo de reconocimiento. Que Billboard te preste atención, para mí es un sueño de cuando era pequeño”. Sin embargo, cree que desde que empezó a colaborar con artistas clásicos y míticos, algo cambió. Como una especie de calma que llegó luego de compartir el estudio con sus referentes, como Eliades Ochoa, Calamaro o Drexler. “Me hizo sentir menos hambriento y más satisfecho. Pero siempre es un honor que otra gente te reconozca con tu música”, agradece.

El Madrileño se proyecta como un álbum que llegó para quedarse. Un clásico. Como resumió él en pocas palabras: “Para mí la música latina es esto, la vanguardia es esto y para mí lo clásico es esto”. Y, por más que no lo haya hecho a propósito, es un álbum que tiene mucha teoría. Sin dudas, un álbum que es tierra fértil para otra generación de músicos que se inspirarán de ahí y harán florecer sus futuros discos. 

Cansado, pero feliz, Pucho siente que está “como justo después de una siesta”. Como si los últimos meses de su vida fueran el momento final de una fiesta, cuando la gente comienza a irse a su casa “y estás muy contento, pero también cansado”. Y es que un gran éxito conlleva un gran esfuerzo. 

“Para cualquier persona que haga una pequeña gira por Latinoamérica, estar en Buenos Aires es algo fundamental”. Así será. C.Tangana llegará con su tour el 22 y 23 de noviembre al Movistar Arena con producción de DF Entertainment para celebrar un álbum que se inscribió en el repertorio de los clásicos del mundo y compartir sus canciones “Sin cantar ni afinar”, pero con el corazón. El broche para esta gira será el próximo 29 de noviembre en Santiago de Chile.