Por qué la gira del ex Beach Boys por los 50 años de Pet Sounds es una de las más importantes del año.

A pesar de su estado de salud siempre delicado, Brian Wilson está en plena actividad. Lo demostró el año pasado después de publicar No Pier Pressure –su undécimo álbum solista– y embarcarse en una gira por Estados Unidos. Pero las bodas de oro de su obra cumbre ameritan algo más ambicioso, y ahora el exlíder de los Beach Boys anunció una gira mundial que pocos esperaban: el Pet Sounds 50th Anniversary World Tour, que este año lo llevará por Oceanía, Japón, Reino Unido, España, Portugal e Israel junto a sus excompañeros de banda Al Jardine y Blondie Chaplin. La gira tendrá una misión de fondo: explicarles a varias generaciones por qué los Beach Boys fueron una de esas pocas bandas que modificaron el curso del rock y del pop.

En una era musical marcada por el andar arrollador de los Beatles, Brian Wilson jugó un papel preponderante. La banda que formó en 1961 con sus hermanos Carl y Dennis, sumados a Mike Love y Al Jardine, abrazó desde temprano el éxito comercial subiéndose a la oleada californiana del surf rock, en boga por entonces gracias a referentes como Dick Dale y The Ventures. La receta para el éxito de los hermanos la escribió el tirano Murry Wilson –padre de las criaturas– a fuerza de palizas y ejerciendo una presión que a Brian le costó traumas de por vida y sordera en uno de sus oídos. Pero Brian Wilson nunca consideró a la música surf como una influencia, sino lo contrario, como un género superficial. Sus raíces musicales más genuinas germinaron mediante grupos como The Four Freshmen (“Estoy muy conectado con esa canción. Hay mucho sentimiento, mucha historia”, contó emocionado al escuchar Their Hearts Were Full of Springs, de los Freshmen, durante una entrevista para Billboard el año pasado), de ahí se explica que el diferencial de los Beach Boys respecto a otras bandas de surf rock –en su mayoría, instrumentales– era el juego de armonías vocales tan bien trabajado.

Las bodas de oro de su obra cumbre ameritan algo más ambicioso, y ahora el exlíder de los Beach Boys anunció una gira mundial que pocos esperaban: el Pet Sounds 50th Anniversary World Tour.

A razón de dos y hasta tres discos publicados por año e incontables hits en el Billboard Hot 100 (Surfin’ USA, I Get Around, Fun Fun Fun y tantos otros), el período de 1962-1965 fue una fuente de ingresos que hicieron millonario al perturbado Wilson padre. A la par, el apetito voraz de la discográfica Capitol Records, lejos de quedar satisfecho, presionaba a Brian Wilson para que continuara escupiendo hits. Pero los ejecutivos no tenían en cuenta que era 1966, que los Beatles ya habían revolucionado hasta su propia música con Rubber Soul y que Brian Wilson tenía inquietudes que iban mucho más allá del volumen de ventas. Rubber Soul fue el álbum que terminó de convencer a Wilson de que la cuestión pasaba por otro lado. La lenta transición de los Beach Boys hacia un sonido nuevo había comenzado con dos discos soberbios como The Beach Boys Today! Y Summer Days, ambos de 1965. Sin embargo, el genio estaba obsesionado por superar a sus pares de Liverpool, y para lograrlo debía fabricar su obra maestra.

Lo primero que hizo fue contactar al poeta Tony Asher, quien lo ayudó a escribir todas las canciones del proyecto entre diciembre de 1965 y enero de 1966. Pero el proceso de grabación fue mucho más tedioso. Inspirado en el Wall of Sounds (o Pared de Sonido), la técnica de producción creada por Phil Spector a comienzos de la década, Wilson contrató a más de 50 músicos de sesión, entre ellos a The Wrecking Crew, el reconocido grupo de sesionistas. En el álbum aparecen, entre otros instrumentos, saxofones, clavicordios, violines, cornos, violoncelos, mandolinas y hasta la rareza del electroteremín.

La gira tendrá una misión de fondo: explicarles a varias generaciones por qué los Beach Boys fueron una de esas pocas bandas que modificaron el curso del rock y del pop.

 La complejidad del sonido que buscaba Brian Wilson desmotivaba a sus compañeros, desconfiados de que el proyecto fuera a tener éxito. Aún así, aquel logró convencerlos para que participaran como vocalistas, siguiendo sus obsesivas instrucciones en cada uno de los temas. El resultado final de Pet Sounds (cuyas siglas –“PS”– fueron un homenaje de Brian Wilson para Phil Spector) llegó en abril de ese año. Al mes siguiente fue publicado por Capitol Records, pero la respuesta comercial no fue la esperada para una banda acostumbrada a encabezar los charts. El álbum apenas llegó al Nº 10 del Billboard 200, aunque en el Reino Unido rindió mejor, con un destacado Nº 2.

Más allá de las ventas, Brian Wilson perseguía principalmente el reconocimiento de sus pares, y nada menos que Paul McCartney para dar cuenta de que la obra maestra finalmente vio la luz. En varias oportunidades, Macca aseguró que God Only Knows es su canción favorita, y que todos deberían educar a sus hijos con Pet Sounds. McCartney representó la opinión generalizada de la crítica, que se puso de pie para celebrar esta joya del pop barroco que dio el primer paso hacia una nueva forma de producción de sonido, y que ahora tendrá la oportunidad de darse a conocer ante un público renovado.