Todas las medianoches la fiesta, ahora virtual, atrajo multitudes en Instagram Live. Con picos de más de 80 mil personas mirando en simultáneo el grupo de DJ ́s manejados por Agencia Picante, busca la innovación permanente, primero en Niceto y ahora multiplataforma.

En invierno de 2016, un grupo de amigos y amigas comenzaron la fiesta BRESH en la ciudad de Buenos Aires con la misión de armar un nuevo tipo salida nocturna.

Las primeras fiestas eran para 450 personas, pero en menos de un año
ya se había triplicado la cantidad de público. Con su crecimiento, se
convirtió también en un lugar de encuentro para artistas, raperos, influencers, actores y personalidades destacadas de la nueva generación del país. A partir de 2019, se extendió a otros países como Uruguay y Ecuador.

Hasta febrero del 2020, se realizaron más de 170 fiestas con un total de 243 mil asistentes. Con la pandemia, la BRESH se adaptó a la cuarentena y realizó ediciones virtuales con acceso libre y gratuito a través de transmisiones en vivo por IG desde las casas de los DJ ́s. La BRESH logró una audiencia de aproximadamente 850 mil visualizaciones con un pico de 83 mil vistas en simultáneo. Se colocó rápidamente en el puesto #1 en tendencias en Argentina de Twitter y se consagró como la fiesta más popular del país y las redes sociales en su nuevo formato digital. En sus nuevas sedes, Paraguay, Chile y México, también se volvió popular. Además, alcanzó notoriedad en diversos rincones del mundo, incluyendo países de Europa.

Los comentarios dentro del vivo se llenan de jóvenes que comparten cómo van viviendo la fiesta desde sus respectivas casas. Figuras destacadas como Tini Stoessel, Lali Espósito, Jimena Barón, Nicki Nicole, Wos, Kevsho, Nico Vázquez o Cazzu, entre muchas otras participan con sus comentarios en vivo.

Siguiendo con las posibilidades que brindó el protocolo general para la música en vivo, la fiesta ganó pantalla y se transformó en “BRESH tv” desde Niceto Club (CABA), un venue muy propio donde solamente en 2019 hubo más de 30 presentaciones de la BRESH. “El contexto actual que exige ma-
yores cuidados y restricciones nos impulsó a adaptarnos -una vez más-
a los cambios y volver al formató en casita ́ pero sin dejar de vibrar”,
destacan. Ahora, charlamos via IG Vive con Pablo Monky y Bröder.

Pablo, ¿cómo te describirías? Dj, humorista, hombre de redes…

Pablo: Acá con Pablo Pablo, que es de las pocas veces que la gente va
a escuchar en su vida. A través de mi Instagram no escuchan nun-
ca mi voz real. Así que en este caso con Pablo, que igual siempre puede
aparecer uno de mis alter egos. Pero Es difícil la pregunta, DJ seguro que
no porque viste que, o sea el DJ DJ es una persona que la tiene 200.000
millones de veces más clara que yo con la bandeja, con las mezclas, con
pasar bien de forma armoniosa de un tema a otro montón de cosas.
Yo soy más productor del producto audiovisual, productor creativo. La data que más y más profesional ejercí en mi vida siempre fue la radio ahí en Vorterix, que nos cruzamos 200 mil millones de veces en 200 mil festivales haciendo notas, fui co-conductor de un montón de programas ahí en Vorterix.

¿Cuál fue el que más te sentiste cómodo?

Pablo: Hubo dos programas que me explotaron la cabeza, uno fue “Una
casa con diez chinos”, con Seba De Caro y “Compagina parejas” con Ponce en la producción. Ese programa me hizo muy bien porque de una vez por todas pude hablar muy a fondo de cine. Ese lo hicimos con Zeballos, yo estudié cine, entonces ahí pude explotar el amor al cine y hablar a fondo de temas que capás no caben en las radios que hoy “hay que hacer las cosas rápido porque el oyente esté más disperso y todo tiene que durar cinco minutos”. Ese fue un espacio donde nos metíamos re de lleno en los temas, las películas. Zarpado, de 10 a 13. Después de “Diez Chinos” vino “Generación Perdida”, que ahí me di un panzazo de todo lo que siempre en Vorterix al principio de todo querían Papo o nada, entonces cuando de a poco iba apareciendo al aire y decía a mí me gusta Kendrick Lamar y me pegaban un bullying tremendo. Por suerte Vorterix evolucionó a otra cosa y Generación Perdida fue el moño de esa lucha que yo venía pelenado para cambiar un poco el paradigma “only rock”. Así que en “Generación Perdida” laburé con Sofi Carmona, que es una amiga de toda la vida y con Santi, que nos conocimos ahí y ahora es un amigo entrañable. Así que ahí pudimos hablar de todo el mundo de juventud que nunca había podido entrar en la radio.

Broder, ¿se vive intensa la BRESH? ¿El formato digital es más tranquilo?

Bröder: Muy intensa, muy power. El día después de la BRESH es tremendo. Es muy loco porque uno pensaría que no, que es como es cuchar música en tu casa, con tu novia, con tu gato en tu living. Eso debería hacer que la experiencia sea muchísimo más tranquila y llevadera, pero es el triple de exigente y es el triple de intensa. Es muy loco cómo la energía traspasa a los celulares, realmente es muy groso y sí, los domingos vienen siendo días en donde nos levantamos con esas caritas de que hubo joda. Aparte dormimos poco por la excitación, se está cargando el living de esa energía.

¿Había un plan de digitalizar la BRESH antes de esto?

Bröder: No, sin dudas es una sorpresa para todos. Es muy lindo lo que todo lo que está sucediendo, pero nuestra idea a principio de año era otra. Seguir, profundizar la BRESH en toda la argentina. Teníamos planes para exportar la fiesta por todo el mundo. Realmente iba a ser un año de expansión. Ya teníamos fechas cerradas en España, México, Perú. Justo cuando apareció la cuarentena estábamos a dos semanas de ir a Perú por primera vez, a Ecuador, fue como muy loco porque de repente la cuarentena frenó todo el mundo de entretenimiento. Y no sabíamos qué era lo que iba a pasar, no sabíamos cuánto tiempo iba a durar la cuarentena… Pero cuando vimos que era para largo fue como bueno muchachos cómo hacemos para mantener el espíritu de la BRESH intacto. Así que decidimos hacer los vivos de Instagram, desde Casita, donde más “nos sentíamos”. Hicimos el primero y deseábamos que haya mil personas, pero metimos 26 mil personas y para nosotros fue una locura. Y así siguió, el otro día metimos 80 mil personas fijas, 800 mil asistentes. Casi un millón viendo tu fiesta, locura.

Pablo, ¿no sentís que los lives son muy de radio?

Pablo: Sí, y lo que con lo que nos encontramos con los vivos de la BRESH es el tema del rating. Ponés un tema desconocido y comienza a bajar el numerito. Como estamos todos desde nuestras casas, y yo estoy acá con Laurita, mi novia, que arma todo el seteo y tiene los ojos en pantalla. También habla con otro de los chicos que le va diciendo “Cuidado con este tema”, “Cuidado que se te corta”. Entonces sí, se está haciendo una cosa muy radial y televisiva. También me siento cómodo con los vivos, porque la cámara en la cara la viví siempre en Vorterix. Entonces no me mato digamos…

Le mejoraron mucho la tecnología aparte… ¿decís que esto va a quedarse?

Pablo: Sí, obviamente la BRESH tiene esto de la autosuperación. Metimos una fecha en Mar del Plata con 10.000 personas y después es “Ok, ¿qué podemos mejorar de lo que fue esta fiesta?” eso está todo el tiempo. La mejora. Obviamente estamos pensando todo el tiempo en por suerte el año que viene se va a poder estar haciendo un evento con gente. Hoy es un contenido que se hace con un celular y un trípode, pero hay que ampliar esa experiencia. Poner una cámara móvil, que pasen cosas. Si se habilita quizás podamos ampliar el equipo, laburando en un lugar o un estudio puede ser 200 mil veces más zarpado visualmente. Ahora no podemos meter nada en casa, es todo de a dos. Se hace difícil ver cómo podemos ir mejorandoy lo hacemos con lo escenográfico. Pero la idea es cuando podamos dar pasos, darlos y ampliar la propuesta.

La Agencia Picante que los maneja como un artista nos dice siempre la BRESH es una entidad independiente, con vida propia y que el motor es el amor del equipo, ¿qué opinan de eso?

Pablo: Es solo eso. Es verdad. La BRESH es una fiesta que nació de un grupo de amigues que no les gustaban las salidas de los boliches de ese entonces. Nunca fui al boliche porque no me gustaba, un único género musical, te sentías re de visitante siempre, me ha pasado deno poder entrar por ir de jogging, terminaba y a la salida había gente que se quería pelear. La sociedad tiene eso de acostumbramiento a cosas horribles que después tienen un punto cúlmine tipo los rugbiers, que la gente se despierta de golpe y todos nos acordamos, todos tenemos gente que nos quiso pegar o bardear afuera de la salida.

Bröder: ¡Es que lo es! La BRESH es como una persona, tiene su ritmo, está viva. Es un monstruo enorme que nosotros intentamos alcanzar a la vez. Nadie intenta estar a la altura de sí mismo, nosotros apuntamos a la BRESH, que es como nuestra vieja. La BRESH es la persona que nos está enseñando cosas constantemente y nos obliga a crecer y mejorar para estar a la altura. Es muy groso estar en un proyecto así de desafiante en el que todos los días tenés que terminar pensando cómo hacer para mejorar y nunca quedarte durmiendo en los laureles. Por más que estamos en una transmisión tremenda con un montón de gente enganchada durante horas en tu cabeza estás pensando cómo hacer para que la próxima rompamos más. Sobre el segundo punto, también la BRESH tiene que ver con lo hogareño y lo familiar porque nació de un conjunto de gente que se unió para trabajar y para llevar adelante un proyecto nacido del corazón. Nosotros sentimos ese amor y creo que por eso también ese amor generó tanta identificación entre la gente. Creo que lo que hace la BRESH hoy con los vivos de Instagram es una prueba de lo que generamos estos años: una comunidad y una relación entre la gente. A veces pienso que más que una fiesta
es un movimiento sociocultural.

Bröder, ¿qué podés adelantar de tu disco?

Bröder: Es un disco largo, algo así como 13 canciones. “El error ese estilo se llama”. Un disco muy mutante, que condensa todos los géneros que fue atravesando mi vida en estos últimos años. Es muy loco porque hay desde el indie más indie hasta la tradición rockera que creo que seguimos manteniendo muchos de los de mi generación – de los que ya estamos empezando a llegar a los 30 -. •