Es uno de los melómanos más reconocidos del país. Manejó Much Music y se consolidó en la vieja Rock&Pop. En su primer año como director de Nacional Rock 93.7, convocó a los músicos para que hicieran radio, mientras sigue adelante como conductor de Flores Power –lunes a viernes de 10 a 14– en la ascendente Bitbox 93.3. “Yo sé de discos, no de música. A los 13 años tenía una guitarra y un tocadiscos. Me di cuenta de que no quería tocar como Santana, sino tener todos sus discos".

¿Cómo manejás tu agenda?

– Por momentos está apretada, pero lo voy llevando bien. Me ocupo de Bitbox a la mañana, termino y vengo para Radio Nacional, y el resto es estar con mis hijos. Cuando la familia ya está acostada, me voy a mi estudio y escucho un par de horas de música; cosas que me llegan, otras de las que me entero y algunas radios de afuera. Toco instrumentos, tengo guitarras y teclados, pero nunca me pude dedicar. Apenas terminé la secundaria me puse a laburar. Nunca pude estudiar para actor, que es lo que me hubiese gustado. La radio me dio mucho, pero dejé mucho de lado.

¿Qué tiene que tener un comunicador?

– El secreto es comunicar. La grieta, los problemas generacionales e incluso la violencia son por falta de comunicación. Nos falta escucharnos, dejar de exigir respuestas inmediatas, dialogar más. En la tele es puro debate, o estamos todos de acuerdo o en desacuerdo, no hay diálogo. En las novelas las escenas habladas son cada vez más cortas. Faltan caras, tonos, silencios. En la radio está todo muy formateado, también. Entre el chiste del humorista, la sigla de la locutora, el comentario del columnista, todos los días igual. Lo que pasa es que es más fácil vivir con tus ideas que dialogar, no vaya a ser que alguien nos conmueva. Al tipo que comunica bien su idea, puedo estar o no de acuerdo, pero lo voy a escuchar si es claro y preciso con fundamentos. Un conductor puede estar en la antípoda de mi pensamiento, pero puede presentar una postura muy interesante que tiene de su visión del mundo y me termina enriqueciendo, porque puedo mirar las cosas desde otro lado. Es saludable siempre, porque o cambiás tu manera de pensar o fortalecés tu propia opinión. No es tanto qué dice, sino cómo lo dice. La radio es un medio de comunicación, no un oráculo.

¿Creés que en el futuro hay lugar para las radios on-line?

– Creo que las radios tendrán sus subproductos digitales para distintas plataformas y que así se va a ir desarrollando. Pero igual estamos ocupados en otra cosa en este momento. Para que se desarrollen radios por Internet, primero se deben desarrollar las radios FM y todo eso, y no está, no arrancan tampoco. Capaz que yo vengo del vértigo de los 80, donde la radio lo era todo. Ahora está muy desdibujada. Algunas estaban en manos de personas que se encontraban muy alejadas del asunto, con proyectos de negocios y no de comunicación. Ahí se quebró todo. Acá hay radios que no le pagan a la gente, eso es el abecé. Viendo la historia ya finalizada, te das cuenta de dónde estuvo el error.

¿Spotify, Deezer y las nuevas plataformas de streaming le hacen sombra?

– Spotify es otra cosa, no es competencia. La radio tiene gente, esa es la diferencia. Sigue siendo el medio más eficaz, veloz y agresivo para difundir música o lo que sea, porque tiene calle. La radio está en la calle. Si hacés alianza con Internet, sos imbatible, agarrás todo, y la radio lo hizo. Tiene la oportunidad de ser la nave madre de las redes y todo eso. Hay radios que no saben lo que quieren y simplemente pasan la música de los rankings. Eso no te lleva a ningún lado. Mi viejo decía “No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”. Yo veo mucho de eso.

Se te nota feliz con Bitbox…

– Bitbox se diferencia porque está bien montada y definida. Es la única ventaja que tenemos. Parece poco, pero gracias a eso nos va bien. Hay gente que sabe mucho de radio ahí adentro. Daniel Morano hizo El tren fantasma, está Pedro Saborido que marcó la diferencia con el humor desde la década del 80. Nosotros tenemos la premisa de no bajar línea o dar mucho una opinión porque queremos que nos escuche gente que ya está formada. Ya pasamos de ese estadio. Es una radio para gente que ya cuenta con algún problema resuelto y que tiene un hueco para escuchar algo sin que le expliquen las cosas.

¿Y Nacional Rock?

– Es una radio que está tomando una identidad bastante marcada. Los músicos al aire han hecho mucho. No inventamos nada, es algo que ya es una tendencia mundial. Bob Dylan, Iggy Pop, Paul Weller y Jools Holland tienen su programa de radio. La gente le da más bola al músico que sabe hablar que al conductor que sabe poner música. Todo esto va a drenar en algún lado. Hoy en Nacional Rock está la plana mayor actual del rock. Juanse, Juanchi Baleirón, Antonio Birabent, Lito Vitale, Hilda Lizarazu, el Zorro, Gillespi, Frankie Langdon, Iván Noble y Pipi Piazzolla están haciendo sus programas acá.

¿A quiénes respetás del medio?

– Me gusta escuchar a Héctor Larrea, que está en la radio de folklore. He ido a las cabinas de amigos como Gaby Anello, Ale Fantino o Marianito [Closs], para ver los partidos, y me encantaría poder mirar el fútbol como ellos. Ellos se imaginan el diálogo del técnico con el arquero. Cuando empecé, Mareco me decía que si hacía un programa para estúpidos, solo me iban a escuchar los estúpidos. Yo arranqué a trabajar con Julio Moyano, que es una página grande de la historia de la FM, para tipos como él todo era comunicar, comunicar, comunicar.

¿Qué artistas nuevos te sorprendieron últimamente?

Indios, Barco y Lo’ Pibitos me encantan. Los Espíritus y Banda de Turistas son buenísimos, son chicos que componen y arreglan bien. Hay muchos pibes que no me sé los nombres pero que hacen una suerte de R&B folklorizado genial. En Chile y en Perú vi cosas buenísimas también. Están saliendo armonías nuevas y melodías extrañas. Schopenhauer decía que no hay música en el mundo, sino un mundo de música tan basto como el mundo de la geografía, del psicoanálisis y la religión.

¿Qué pensás de la relación que tienen la actual Rock&Pop con Vorterix?

– Son como las dos máscaras de teatro. Están haciendo la misma y van al mismo lugar. Es un error hacerse daño mutuamente porque el de otra radio no es tu enemigo, sino tu aliado. En los 80 sabíamos que, mientras más crecía la FM, más espacio íbamos a tener todos. Compartimos información porque había que abrir espacios. Los que manejaban la radio pensaban así. Después, en los 90, en vez de comunicar todo era “vendé, vendé, vendé” y ahora es “matá, matá, matá”. Matar al de enfrente, quitarle el cliente, la artística, robarle la figura, sumarte a la música que está pasando y ponerla más veces. Es un deporte bobo, y el gran perjudicado es el que escucha. Ya se terminó la era de la competencia y se viene la era de la alianza, la era de Acuario, que entre el sol para todos. Es lo que se perdió, lo que se necesita y lo que estamos extrañando.