La música está en el ADN de Jägermeister. Desde Alemania y alrededor del mundo, el licor de 56 botánicos apuesta a distintas propuestas bajo sus propias plataformas. Según este concepto se creó en la Argentina una marching band, basada en vientos y percusión, que aparece sin anunciarse en bares, fiestas y festivales donde interpretan distintas versiones de canciones de diferentes épocas y géneros. El objetivo: enloquecer con un sonido orgánico a quienes menos se lo esperan.

Hace un tiempo Walter Broide, baterista de Natas y Poseidótica, estaba tocando en un festival auspiciado por Jägermeister. Allí conoció al equipo de la bebida espirituosa germana, sin saber que años más tarde le comandarían la misión de armar un grupo capaz de tocar sin amplificación y con la actitud necesaria para poder llevar adelante un concepto disruptivo. Así convocó a Hernán Gnesutta (percusión), Andrea Desimone (saxo alto), Melina Xilas (saxo tenor), Mariana Ferro (trombón), Nicolás Rajneri (percusión), Rosa Nolly (saxo barítono) y Fermín Echeveste (trompeta). También se sumaron otros músicos y bailarines como Valeria Polorena y Nelson Simonelli. “Podemos adaptar la propuesta del show según lo que vaya sucediendo cada noche”, asegura Echeveste.

Después del debut con diferentes shows en bares y discotecas de Buenos Aires como Jet o Uptown, ya preparan su primera grabación mientras amplían un repertorio que va desde Beyoncé a AC/DC. “Al no tener un micrófono delante es muy performático también porque te da la libertad de bailar, girar, agacharte o cambiarte de lugar, describe Nolly. Simultáneamente la versión europea ya publicó el álbum Move Your Brass! –¡Mueve tus vientos! con temas de Daft Punk o Haddaway y colaboraciones de Marteria, Jennifer Rostock, MC Fitty, Sido, Das Bo y Cro.

En uno de sus ensayos matutinos en una sala propia en el barrio de La Paternal, recibieron a Billboard entre nueces, mates e instrumentos. Todo sucede al lado de quien está escuchando. Se genera una relación incluso física. No está esa diferencia entre artista y público. La premisa es que esa alegría y energía se contagie inmediatamente”, coinciden.

El concepto de esta brassband está basado en las agrupaciones de vientos que desfilan por las calles. ¿Cuánto aportan ustedes desde su lugar?

Hay un espíritu que hermana a todas las marching bands, ya sean de New Orleans, balcánicas o latinoamericanas, y eso es la sonoridad. Después, en nuestro caso, creo que el encare fue más por el lado de los ritmos bailables y fiesteros. Que la gente llegue a un lugar y quede impactada con lo que está escuchando, que está basado en el funk, la música disco y el pop. Hacemos versiones de temas de James Brown y también hay cosas más rockeras, como “The Trooper”, de Iron Maiden y mucha improvisación. De todos modos, lo que impacta en la gente es la sensación de tener a la banda tocando al lado tuyo y no desde un escenario. Esa cercanía provoca una energía única y una gran comunicación. Si bien la idea es alemana, nosotros queremos demostrar que somos una banda argentina y darle nuestra impronta. Esto recién está comenzando y cualquier estímulo que llegue del público es bienvenido y suma al proyecto.    

¿Cómo fue el debut del grupo?

El primer show fue junto a la gente, con bailarines, lo que le da un golpe extra a la cosa desde el lado de la energía y el movimiento. Fue una presentación con mucha pasión y con un vestuario especialmente preparado. Nosotros somos ocho, con trombones, saxos, trompeta y percusiones más dos bailarines. Recuerdo que llegamos al bar a eso de la una de la mañana totalmente de sorpresa, la gente no sabía que íbamos a aparecer y apenas empezamos a sonar todos se volvieron locos.

¿Cómo llevan ustedes la relación entre una marca como Jägermeister y el hecho de provenir de un sector más alternativo?

La verdad es que bien porque la relación tuvo un origen muy sano, muy claro, sino, no hubiese aceptado. Esto se trata de una banda, de un grupo de personas y no de un producto. Todos tienen que estar de acuerdo, sentirse cómodos, felices y darle para adelante. Es algo nuevo. No veo mucho conflicto en estar auspiciados por una marca y, de alguna manera, formar parte del mainstream. Las cosas cambiaron mucho y las empresas trabajan de una manera diferente junto a las bandas. Al menos, es la experiencia que estamos viviendo nosotros. Todos tenemos el mismo norte.

En la versión alemana del proyecto se suman varios cantantes conocidos a algunos eventos. ¿Ustedes ya tienen un listado de artistas para invitar?

No hay ninguna lista tentativa porque conocemos a millones de músicos y nos gustaría convocar a todos. Las posibilidades son infinitas pero estamos en una etapa inicial.   

¿Hay lugar para la música latina en esta banda considerando el boom por el que está atravesando?

Todo puede pasar. Al estar interpretado sólo con vientos podemos llevar un tema latino hacia otro plano. No va a sonar igual al original, por supuesto, pero precisamente eso lo va a acercar a nosotros.

¿Cuáles son los proyectos que se vienen?

En principio se viene una inminente grabación. El grupo está sonando bárbaro y queremos registrarlo, un poco para contar con material audiovisual de difusión y, por otro lado, y como buenos músicos, por las ganas de tener algo grabado. Hay planes de participar en muchísimos eventos, de llegar a escenarios de festivales más grandes y después el peso de la historia nos irá dando nuevos estímulos y desafíos. Por ahora, queremos crecer como banda y, a la vez, poder ir a romperla a algún lado y que la gente se lleve algo distinto y se divierta.