Los escoceses dieron anoche su segundo show en Argentina, con el carisma intacto de Stuart Murdoch y nuevo álbum bajo el brazo.

Sobre la pantalla del escenario aparece la imagen de la actriz inglesa Tamzin Merchant, la protagonista del arte de tapa en el último álbum de Belle & Sebastian, Girls In Peacetime Want to Dance. Ella es la encargada de presentar mediante un video al septeto indie pop que llegó desde Escocia por segunda vez a suelo argentino. Encabezados por Stuart Murdoch, los británicos fueron ovacionados apenas pisaron el escenario de un Gran Rex colmado en su mayoría por jóvenes. 

La apertura fue con Nobody’s Empire, uno de los cortes del disco que editaron este año. Fue la introducción antes del primer intercambio de palabras entre Murdoch y el público. Siguieron con  I’m a Cuckoo y The Party Line, y el frontman empezó a soltarse, a jugar con la gente. “Pasaron cinco años desde que nos vimos por última vez, ¿qué hicieron en este tiempo?”, preguntó en inglés. “¿Alguno se casó? ¿Alguno tuvo hijos? ¿Alguno cumplió su gran sueño en esta vida?”, agregó mientras debajo del escenario se levantaban las manos. “¿Vos tuviste un hijo? ¿Es varón o mujer?”.  Con su carisma, Murdoch construyó un clima distendido durante todo el show, y hasta se animó a caminar entre los pasillos del teatro mientras cantó We Rule The School, devolviendo el saludo a la gente que le acercaba su mano y respondiendo con humor a toda clase de pedidos.

Hubo protagonismo para las trompetas y para el cello de Isobel Campbell, que le imprimieron un tinte barroco a la noche gracias a temas como Seeing Other People y Dog on Wheels, las canciones que más remiten a Donovan y su folk psicodélico de los años sesenta, o a otros artistas influyentes de su música como The Left Banke, Pete Dello o Honeybus

El ensamble de la orquesta indie pop no pasó por altibajos y sonó siempre prolija. La elección de los temas ofreció un equilibrio ajustado entre canciones bailables, hipnóticas y sensibles, gracias a su receta casera que combina sintetizadores, vientos, guitarras y voces sinceras. Probablemente, el punto más alto del show lo trajo una de las cartas siempre ganadoras de Belle & Sebastian: The Boy With The Arab Strap, para la que Murdoch invitó a subir al escenario a una docena de mujeres, que se mezclaron entre los músicos con la disyuntiva de sacarse una selfie o disfrutar del momento y bailar. Finalmente, hubo tiempo para todo, hasta para darles un abrazo a sus músicos preferidos, con Stuart Murdoch y el guitarrista Steve Jackson entre los más elegidos.

Después vino el cierre con Legal Man y The State I Am In, otra referencia muy cercana a Donovan, especialmente por su estribillido similar al de Jennifer Juniper. En los bises fue el turno de la rockera Lazy Line Painter Jane y Get Me Away From Here, I’m Dying. En resumen, los dos primeros álbumes de la banda –Tigermilk (1996) e If You Are Feeling Sinister (1996)– aportaron la mayoría de las canciones después de Girls in Peacetime Want to Dance. A pesar de no ser una banda masiva, Belle & Sebastian encontró en Argentina un puñado de seguidores fieles que volvieron a responder –como aquella vez en el Luna Park– a ese sonido británico tan particular.

Fotos: Gigriders