En su batalla por sobresalir, el sexteto ofrece canciones que, si bien son creadas por el simple hecho de hacer arte, se esfuerzan por encontrar su lugar en el mainstream. Los chicos se presentarán en el Lollapalooza Argentina 2017 y abrirán para Pond el próximo 6 de noviembre en Niceto Club.

Las baquetas de Matías Verduga galopan sobre su batería para marcar el paso de la estampida. Lo acompaña Nicolás Rodríguez del Pozo, que apunta su bajo en dirección al campo de batalla. Salvador Colombo dispara desde los sintetizadores, mientras que Iñaki Colombo y Tomás Verduga empuñan sus guitarras. Tras la voz aguda de Goyo Degano, el ejército se escuda. Bandalos Chinos se prepara para presumir su mejor arma: lirismo minimalista impreso sobre pop rock distorsionado, brillante y seducido por los años 80 (o como ellos definen, “canciones hechas desde el amor”).

Con melodías que se ciñen a las de Phoenix, Astro o Virus, y arreglos pulidos con minuciosa estrategia, el sexteto acomete en la escena emergente con las herramientas necesarias para evitar el estancamiento. Quebranta lo convencional, porque la victoria más bella es la de vencerse a uno mismo. Nunca estuve acá, por ejemplo, tiene dos solos de guitarra; y su video, 25 segundos de silencio en la mitad. “Siempre alguno va a pensar que somos unos pretensiosos, aunque también hay gente como Pergolini, que cuando la escuchó dijo: ‘Qué huevos tienen estos pendejos, qué locos de mierda. Pero les salió bien, quedó buenísimo’”, señala Degano.

El afán de Bandalos Chinos por captar sangre nueva goza de una ventaja que otros grupos independientes no tienen: su jerga es compatible con la radio. “Estamos en la búsqueda de un sonido más mainstream, sin vendernos; priorizamos lo que la canción pide –afirma el frontman–. De a poco fuimos entendiendo que se puede hacer un tema para pegarla y no ser careta. La gente quiere mover el cuerpo, y eso es lo que nos interesa provocar”.

En 2009, la banda no tenía nombre, pero realizaba pequeñas presentaciones. Por ese entonces, un hombre le había mandado un e-mail al vocalista para felicitarlos por una actuación en una feria. El elogio estaba dirigido a “Banda Los Chinos”, porque cuando el anónimo había preguntado cómo se llamaban, uno de sus amigos contestó: “Ni idea. Los chicos… Los chinos”. El grupo decidió hacerse cargo. “Al nacer, recibís un nombre que no elegís, vacío de significado, pero que con el tiempo adquiere personalidad”, asegura Degano. Sin embargo, no pudieron encontrar su identidad hasta su segundo y más reciente trabajo, el EP Nunca estuve acá (2014), en donde los sintetizadores cobran más protagonismo que en su álbum debut. “A pesar de que está más aggiornado que el primero, es más sincero. Queremos que todo el mundo pueda decir: ‘Che, les creo’”.