Con su nuevo álbum, 'Mancho', el grupo refuerza la búsqueda del concepto mientras madura hacia la adultez. “Siempre vimos la música como un escape de la realidad”.

En tan solo 11 años, una banda de rock puede atravesar una infinidad de situaciones que agotarían a cualquier ser humano. Banda de Turistas continúa apareciendo en el radar de la escena de rock argentino como una“banda nueva que promete”, pero hace rato que son un grupo establecido que cumple. Luis Balcarce, Guido Colzani, Patricio Troncoso, Tomás Putruele y Bruno Albano se han embarcado en una nueva mutación que concretaron en el quinto álbum de su carrera. Se llama Mancho, y cuando Billboard tocó el ya gastado timbre de su sala de ensayo en San Telmo, terminaban de practicar para una gira por la región mesopotámica de la Argentina.

En la plancha de corcho que preside el control central de su humilde centro laboral conviven imágenes de los Beatles, Groucho Marx, Roberto Goyeneche y fotos de Invisible que el padre de Tomás sacó cuando seguía al trío de Luis Alberto Spinetta. De alguna manera, refleja lo variado del universo de este quinteto.

“Trabajamos en Mancho desde demos caseros que cada uno iba haciendo por su lado –arranca diciendo Bruno Albano–, y los fuimos volcando a un Dropbox. Atravesamos un largo proceso de experimentación para llegar a un estilo o a una canción, y elegir lo que nos sirve para encontrar un concepto sonoro que sirva al disco. En el álbum anterior [Lo que más querés, 2014] había cosas muy variadas y terminó siendo una obra muy ecléctica”.

“Era como una colección de singles –razona Tomás Putruele–. Nos gusta que el disco tenga su concepto, su historia, que las canciones cuenten con un hilo conductor como si fueran distintos capítulos de un libro. En el anterior nos pasó que teníamos tantas que no sabíamos cuál elegir para hallar un concepto. Probamos distintos estilos de temas y nos quedó como una colección de singles más que un álbum completo. En este, no”.

Mancho es una fotografía más definida de Banda de Turistas, aunque curiosamente se escucha como una de esas cosas que no parecen estar en foco, hasta que con las sucesivas pasadas, el oyente va encontrando la nitidez dentro de un sonido onírico y vaporoso que responde a la experimentación con la que las canciones fueron concebidas. “A medida que íbamos componiendo, nos dimos cuenta de que había un universo compartido entre los temas de Tomás y los míos–prosigue Bruno–; al haber pasado por un momento tan caótico como la composición del disco anterior, nos propusimos que este tuviera algo cohesivo entre todos los temas. En realidad, no sabés lo que es: lo vas encontrando”.

“Había un concepto –completa Tomás–, pero uno no puede darse cuenta hasta que el disco se termina. No lo veíamos muy claro, pero en ese momento apareció nuestro productor, Norman Mac Loughlin (Sombrero, Jackson Souvenirs), y con él escuchando las canciones desde afuera, encontramos la identidad de este disco”.

Mancho es un nombre que suena tan esfumado como el sonido del álbum. Puede ser un nombre propio o la conjugación en primera persona del verbo “manchar”. Pero ¿qué es realmente?

Bruno Albano: Es como una especie de criatura que engloba todas las cosas que les pasan a los personajes en el disco. Es esa identidad propia que también es como una proyección de nosotros mismos. Siempre vimos la música de este modo, como un escape de la realidad y un punto de partida hacia otra dimensión.

¿Banda de Turistas es una banda escapista?

BA: Puede ser, pero lo hacemos para ver cómo somos desde otro lado más que para ausentarnos de nosotros mismos.

Tomás Putruele: Más allá de eso, para nosotros la música es como un refugio. En ella siempre encontrás algo que te contiene, te emociona, te saca del día a día o te da la solución a un problema. La música es una herramienta fuerte, y nosotros buscamos que la persona que nos escucha sienta la misma emoción que nosotros.

BA: Es esa mancha dentro tuyo, y por ahí pasa el concepto.

TP: Sí, una mancha porque los personajes tienen algo borroso, las letras transmiten un poco eso, como pasa en El candidato, donde el protagonista dice “Te quiero solo para mí”, pero termina perdiendo a la chica porque es un salame. Hay algo del antihéroe, y es ahí donde aparece un personaje que no es muy claro, que es como una mancha.

BA: Es nuestra respuesta contestataria a una actitud que se toma hoy en día de querer mostrar que todos son unos copados, que uno siempre puede dar más de lo que es. Tratamos de no ser eso.

TP: En las redes sociales se ve mucho; es como una mentira general de que todos aparentan ser algo, y en la realidad no lo son. Entonces, la realidad está manchada, y la verdad va por otro lado.

¿Cómo ven la escena actual de rock en la Argentina? ¿Se sienten parte de lo nuevo o de lo viejo?

TP: Creo que hay más gente que tiene ganas de ver una banda que proponga algo nuevo, un rock o un pop alternativo. Y hay público para eso, y está en crecimiento. Eso nos incentiva. Es un público nuevo. Aunque llevamos diez años tocando, todavía no fuimos tan descubiertos; no somos una banda que ya vio todo el mundo, entonces podemos seguir tocando y la gente nos ve como una banda nueva.

Tuvieron un gran hit con Química. ¿Cómo se sigue adelante después de un tema que sonó tanto? ¿Buscan repetir o innovar?

BA: Siempre tratamos de hacer música que sea emocionante y se pueda cantar.

TP: Nos llegó en un buen momento, porque no estábamos tocando tanto y necesitábamos eso. Cuando lo ves en perspectiva, te das cuenta de que el tema fue muy popular, pero la banda solo recibió los ecos de eso. Nos ayudó a seguir haciendo música.

BA: En este disco quisimos configurar una nueva manera de hit y no que sea el hit que la radio necesita.

TP:Mancho es un disco que gusta; no sabemos si va a sonar en la radio, no nos importó y nos relajamos un poco con eso, porque mientras más te lo proponés, menos lo lográs. Es como con El buen candidato, que quiere hacer las cosas bien y le salen mal. Nosotros vamos disfrutando el camino que nos propone la música. Después veremos a dónde nos lleva.