A 20 años de sus comienzos, Juan Campodónico y Luciano Supervielle comparten acerca de la evolución del proyecto y el regreso a los escenarios de Argentina y Uruguay.

Con fechas en Uruguay y Argentina, Bajofondo regresa a los escenarios este diciembre. Luego de más de un año de distanciamiento, Argentina y Uruguay se reencontrarán una vez más – al igual que sus miembros Gustavo Santaolalla, Juan Campodónico, Luciano Supervielle, Javier Casalla, Martín Ferrés, Gabriel Casacuberta y Verónica Loza – frente al público.

El retorno al vivo será «a lo Bajofondo«: inauguran el regreso en Uruguay con fechas el 9 en Montevideo (Antel Arena) y el 11 en Punta del Este (Enjoy); y cruzan el Rio a Argentina el 14 para dar un show gratuito en Concepción del Uruguay (Plaza Gral Francisco Ramírez) y para cerrar el 16 en la ciudad de Buenos Aires (Teatro Coliseo). Entradas para todos los shows acá.

A 20 años de su génesis, donde su música fue categorizada como «tango electrónico», la agrupación abre cada vez más el campo de juego hacia iniciativas como la reciente colaboración junto a Natalia Oreiro y un proyecto de canción junto al trapero YSY A. El proyecto evoluciona, pero forja cada día más su identidad: en la diversidad geográfica, generacional y de rutinas de sus miembros, ahí se edifica el bajofondismo.

Vuelven a los escenarios, ¿qué se siente y qué aportó este freno?

Luciano Supervielle: siempre se puede encontrar cosas buenas a las crisis. Ya hemos tenido otras en la historia de la banda, depende de uno encontrar la forma de que sea algo positivo y fortalecerse. Es extraño, sobre todo porque nosotros tenemos una relación mucho más allá de lo musical. Somos una familia, tenemos muchos años de compartir cosas. Es fuerte estar tanto tiempo sin vernos en una relación tan cercana, así que tiene esa cuota muy especial, además de lo musical.

¡Qué especial reencontrarse arriba del escenario!

Juan Campodónico: sí! A veces hacemos el chiste interno de que cada uno juega en su cuadro y que cuando se junta Bajofondo es como una especie de selección. Como no ocurre todo el tiempo, realmente aprovechamos ese momento. Es muy rico a nivel personal y con respecto a las ideas que trae cada uno de otros proyectos y ámbitos. Todos vivimos en lugares y somos de generaciones diferentes. Esa ha sido un poco la característica de Bajofondo. Es muy enriquecedor retomar el contacto y tener estos ámbitos para intercambiar y compartir. Eso genera el bajofondismo. Eso ha originado la música y más: que este proyecto se haya desarrollado tanto y haya durado tanto en un contexto de geografías distantes. Bajofondo podría haber durado un disco, y ya lleva 20 años. Con crisis y momentos difíciles, pero hay Bajofondo para rato.

Evolucionan, pero conservan la identidad, ¿qué línea mantiene Bajofondo?

Luciano: Bajofondo es como un ser vivo que va creciendo. Mantenemos cosas de estilo y personalidad, pero cada etapa ha sido una especie de renacimiento. Cada proyecto implica un desafío de redefinirnos. Se ha ido construyendo un estilo de Bajofondo que es difícil de definir. Gustavo y Juan tienen más clara la dirección desde la mentalidad de productores, pero personalmente muchas veces termino de entender los discos que hacemos cuando comienza el retorno de la gente. Aún así, hay líneas que se mantienen desde el principio: música con identidad rioplatense – de Argentina y Uruguay -, la necesidad de un sonido propio que nos defina y hable de dónde venimos; pero hay un fuerte componente de experimentación.

Juan: es una búsqueda en dos sentidos. Por un lado, de lo nuevo, descubrir nuevos mundos musicales. Por el otro, de nuestras raíces, de lo que está detrás de dónde venimos. Hemos venido abriendo el campo visual. En el primer disco se nos encasilló en el tango electrónico, pero venimos del rock, del hip hop y otras músicas que eran parte y se fueron agregando. Hoy tenemos influencias de soul, jazz, música clásica, y de nuestra región. Pero cada disco ha sido una búsqueda particular. Lo interesante de Bajofondo es que partimos de conceptos musicales antes de hacer música.

¿Cómo es eso?

Juan: antes de escribir canciones, tenemos una idea de qué queremos hacer en esta etapa. Eso tiene que ver con haber pensado el proyecto desde la producción musical. El puntapié inicial fue una charla con Gustavo Santaolalla, donde dijimos «hagamos un disco de música electrónica que haga referencia al tango, a la milonga». En Aura, el último disco, quisimos hacer un disco muy inmediato – no tan diseñado como el resto -. Nos juntamos en el estudio a improvisar y tocar sobre ideas básicas. Es un disco hecho con tracción a sangre y espontaneidad. En cinco días grabamos todas las bases, después se desarrolló con los arreglos de Alejandro Terán, pero es un poco el momento más orgánico y de tracción a sangre de Bajofondo. A su vez, ahora estamos con lo próximo y queremos volver a un lenguaje mucho más electrónico. Va cambiando el foco.

¿Cómo será la experiencia de Aura en vivo?

Luciano: con los años fuimos refinando nuestro estilo y este disco tiene cierta complejidad, llegamos a momentos virtuosos dentro de nuestras capacidades instrumentales y musicales. Este show requiere mucha concentración y exprimirnos bastante. Eso lo hace especial. Durante años, nuestros ensayos eran las giras, teníamos todo tan mecanizado e interiorizado que salía automático. Ahora, después de tanto tiempo sin tocar, el aproach es otro, es prepararse para un concierto.

Juan: es una música con muy poca electrónica, muy «tocada», con cuerdas dirigidas por Alejandro Terán. Requiere más preparación que el estilo más electrónico de antes.

¿Cómo encuentran el centro en tanta diversidad?

Juan: creo que cada uno aporta algo indispensable a Bajofondo. Gustavo, por ejemplo, es un compositor y músico increíble, con todas las cosas en las que está involucrado, siempre tiene un espacio para Bajofondo. En mi caso, entre producciones, con Luciano, entre sus actividades como artista. Todos valoramos muchísimo lo que ocurre en Bajofondo, es una oportunidad muy especial para cada uno y así se arma la química. Cada uno se hace un espacio re importante en su vida y cuando llega Bajofondo es prioritario. Todos tenemos en común eso y es lo que nos ha mantenido con ganas de hacer cosas. En lo personal, me encanta por ese costado. Miles Davis decía que para crecer como músico todos tus compañeros de banda tienen que ser mejores que vos. Mi sensación en Bajofondo es esa. Toco con tipos que son mejores que yo y hay una admiración. Eso lo vuelve una experiencia muy rica.

Luciano: creo que para todos Bajofondo es el proyecto que más tiempo ocupa en nuestras vidas. Incluso para Gustavo, Bajofondo es el proyecto con el que más ha viajado. Empezamos de jóvenes y rápidamente nos dimos cuenta de lo valioso que era estar en un proyecto con perspectiva internacional, poder viajar. Lo cuidamos y le damos muchísimo valor. Bajofondo se alimenta de nuestras actividades y también les da mucha fuerza. Somos conscientes del valor que tiene.

¿Qué los inspira para configurar lo que sigue?

Juan: más allá de lo que escucho – porque siempre estoy escuchando música – me inspiran mucho las experiencias. Me alimentó muchísimo producir el disco de Zoe Gotusso; o el de Kevin Johansen en el que estuvimos trabajando. Las experiencias de trabajar con músicos interesantes me aportan muchísimo como músico. La playlist de Ando Escuchando es música que pongo en casa y tiene la misión de que suena bien. No es investigación, es decorativa. Todos somos grandes melómanos en Bajofondo.

Luciano: incidió mucho la pandemia en eso. Siempre viajamos muchísimo con Bajofondo y conocimos muchos lugares a través de la música. Somos curiosos y siempre quisimos explorar la música del lugar al que íbamos. A nivel personal también, si bien somos músicos diferentes, en Bajofondo nos une la curiosidad y encontrarnos con los lugares a través de la música. Personalmente, en pandemia me involucré muchísimo con la música local. Es curioso pero, con tantos viajes, antes no me sentía tan conectado con la escena emergente de Uruguay. Estos dos años me interesé muchísimo por los artistas de acá. Interactué y me hice un lugarcito para eso, eso es algo positivo de la pandemia.

¿Qué esperan de estos shows que van a dar?

Juan: ¡poder hacerlos! (se ríe). Estamos preparándonos, estudiando la música. Está buenísimo volver con estos cuatro conciertos: dos en una orilla del Rio de la Plata, dos en la otra. Es increíble cómo se dio. Bajofondo es de los dos lados del rio, uruguayos y argentinos, y sobre todo es un diálogo entre las costas. Como las dos caras de una misma moneda, distintas, pero parte de lo mismo. Está buenísimo retomar y volver a tocar en casa, que es una región.

Luciano: ¡el hecho de juntarnos! La virtualidad no tiene esa energía. Estos conciertos son nuestro reencuentro, vamos a estar juntos y pensar en lo que viene y más. Estamos arrancando de vuelta, este es el punto inicial de algo que se viene.