Hablamos con Bacilos acerca de la democratización de la música, el gran momento de los latinos y del disfrute desde otro ángulo.

“Es muy especial para nosotros poder finalmente hacer un show acá en Argentina”, dice Jorge Villamizar, líder, vocalista y compositor de Bacilos. Con una generación de fans crecida y más amplia, la banda detrás del éxito de “Caraluna” y “Mi primer millón” volvió al país luego de 12 años y se presentará en el Teatro Ópera Orbis el 27 de abril.

“Estamos tocando y los que eran muy chicos en nuestra primera etapa ahora están en primera fila cantando todas las canciones y se siente increíble. Estoy muy agradecido”, agrega José Javier Freire, baterista y percusionista de la banda.

“Cuando empiezas tu carrera eres muy joven y todo va tan rápido. Hay una energía fantástica y mucha ilusión, pero a veces se te olvida de ser agradecido con todo lo que estás viviendo. En un momento dado, crees que todo te lo mereces y después ya con la edad vas disfrutando todo de otra manera. Y cuando estás en el escenario entiendes cuando te dicen que aproveches el escenario porque no sabes cuándo será la última vez. Y comienzas a entenderlo, comienza a surgir otro tipo de energía, de magia y te das cuenta de que naciste para esto. Es un honor realmente poder pasar un rato haciendo feliz a la gente, transmitiendo lo que tienes en el alma y conectándote con el alma de la gente. Es un trabajo muy especial que yo no entendía en un comienzo”, dijo Jorge Villamizar, haciendo alusión a los cimientos de Bacilos.

Respecto a la era dorada de la música en español, Villamizar celebra la escena musical y las oportunidades que vienen con ella. “Latinoamérica está pasando por un momento súper creativo en cuanto a producción, sonido e ideas, a una velocidad impresionante. Es un buen momento para estar aquí haciendo música latina”.

¿Por qué creen que el mundo finalmente prestó atención a la música en español?

André Lopes: La primera razón es que es buena música; la segunda es que la gente baila y es un producto de tremenda calidad. Y también conecta con la gente. Estamos en un momento en el que se permite, tecnológicamente, grabar una cantidad de canciones divertidas, bailables y a lo mejor, el resto del mundo estaba buscando algo nuevo. Que estaba siendo trabajado tal vez en el Caribe, tal vez con la música jamaiquina, pero estaba ahí y finalmente llegó su momento.

Jorge: Y porque nos la creemos. Cuando los latinos realmente nos la creemos, cuando somos nosotros y no estamos imitando a los ingleses o a los noruegos, a los islandeses, hacemos grandes cosas.

¿Cambió la manera de componer?

Jorge: Cambia la forma de componer pero al final del día, las buenas canciones en mi caso vienen de una sentada con una guitarra, papel y un lápiz, y sale algo.

José Javier: Qué interesante, porque cuando nosotros teníamos 12 años, tenías que llevar un casette o un LP. Ahora en el teléfono tienes diez mil canciones ahí mismo.

André: Es muy difícil que haya un piano en cada casa. Entonces ahora viene el órgano, el piano eléctrico o la guitarra eléctrica que tiene un sonido mucho más fuerte que la guitarra acústica. Es la evolución y se democratiza de cierta manera ya que con el teléfono podés grabar una canción y hacer un video. Se ha vuelto más barato hacer música.