Como anticiparon en la nota de tapa de Billboard de mayo, los Babasónicos comenzaron anoche su gira nacional para celebrar sus 25 años de una manera intimista.

A las 21:13 hs., se apagaron las luces del teatro Ópera y subió el telón. Los miembros de la banda fueron apareciendo uno a uno, a medida que su participación en la canción lo ameritaba. Así, Mariano Roger ingresó en solitario con la calma que lo caracteriza, tomó asiento y los punteos de la reversión de El Colmo comenzaron. Diego Rodríguez se sumó suavemente golpeando su marimba y luego Adrián Dárgelos le puso voz a esta nueva faceta del prisma que Babasónicos ha decidido mostrar.

La puesta en escena fue sobria, en contraposición a toda la historia de la banda: un telón negro de fondo y apenas tres juegos de luces. El vestuario tampoco tenía la pomposidad de otras presentaciones. Es que, claramente, en el formato de Desde adentro, las canciones en su estado puro son las únicas protagonistas. Como Dárgelos dijo en exclusiva para Billboard Argentina, lo importante es “la canción en su fragilidad, en su intención constructiva, armónica. Nosotros actuamos como una orquesta, las orquestamos con los instrumentos que podemos tocar”. La banda apenas está en el escenario, como si quisieran hacerse invisibles, desaparecer para dejar la música como protagonista exclusiva del show.

La noche continuó con Irresponsables y la gente tímidamente comenzó a aplaudir y cantar, aún tratando de encontrar su lugar en un concierto de estas características. Su Ciervo expuso la virtuosidad de Carca con el pedal Steel y el grupo se llevó la primera ovación de la noche, que continuó con Vampi, la canción que presentó este formato. Si bien las dimensiones del escenario no permitieron los cambios de escena que se vieron en el dvd, la atención fue cambiando de foco y llegó el momento en que Rodríguez fuese el protagonista, al poner guitarra eléctrica y voz principal en Casualidad.

“Me los imaginaba más ruidosos, pero los voy a disfrutar así”, dijo Dárgelos, que junto a Mariano Roger (siempre con la acústica), interpretaron el El maestro, relajados, bailando y disfrutando. La fiesta llegó con Los calientes, cuando todo el teatro aplaudió y cantó. Diego Tuñon se lució en los teclados y el mashup con Deléctrico marcó el clímax dance tan típico de la banda.

El cantante también había adelantado que el show era algo así como “dramático y desnudo, cerca pero fuera de alcance”. Con Camarín, el público pudo sentir la fragilidad de tener a Dárgelos cantando entre la gente en el primer piso del teatro, metido en el corazón del monstruo.

La presentación estuvo plagada de particularidades y momentos especiales: Roger en voz principal cantando Capricho, Diego Rodríguez tocó un saxo (instrumento que la banda nunca había utilizado) y esas canciones que quizás fuera de esta gira nunca vuelvan a escucharse en vivo, como Chisme de zorro y Shambala en los bises.

El cierre perfecto fue una versión psicodelic folk de Natural. Babasónicos estuvo ahí, cerca, transmitiendo el valor dramático de cada canción, al alcance del público.