El cantautor sabe lo que quiere y es un paradigma de realización, comunicación de ideales y liderazgo gracias a los resultados obtenidos. Por su cercanía con los barrios más humildes, siempre se lo tentó como candidato político y garantía de caudal de votos.

[Segunda parte de la nota de tapa. La primera, aquí]

“Siempre busqué la sorpresa y correr riesgos. La posibilidad de reinventarme y rediseñarme está presente todos los días. Viví cosas muy movilizantes en los últimos dos años”, dice Axel. Sabe lo que quiere y es un paradigma de realización, comunicación de ideales y liderazgo gracias a los resultados obtenidos (Con Ser, su octavo álbum, se convirtió en el artista argentino más vendedor del país). Por su cercanía con los barrios más humildes, siempre se lo tentó como candidato político y garantía de caudal de votos.

¿Cómo te definirías políticamente?

Reconozco que mi pensamiento es socialista, pero con una conexión espiritual muy importante. Tengo tres hijos. Para enseñarles a andar en bicicleta, primero les puse rueditas, un día se las saqué y empecé a darles un empujón hasta que, en un momento, los solté para que pudieran andar solos. Darle de comer en la boca a la gente no es lo correcto, a menos que se tenga una discapacidad, se necesite ayuda o haya un caos social o una crisis muy grande. En esos casos, hay que hacerlo el tiempo que sea necesario. Si no, hay que dar herramientas para que las personas se sientan útiles, que dependan de sí mismas y que su amor propio crezca. Hay políticos demasiado populistas que prefieren que no haya educación, que la gente dependa del Estado para que lo voten siempre. No se dan cuenta de que esa relación es una manipulación eterna. Yo nunca te soltaría la mano y te voy a ayudar todo lo que sea necesario, pero cuando veo que podés caminar solo o andar en bici, te voy a soltar. Esa es una sociedad que vale. Los políticos que valen son los que quieren que su sociedad los pase por encima. Yo quiero que mis hijos sean diez veces mejores que yo y estoy dispuesto a dejar todo por ellos, pero no quiero que dependan de mí toda su vida. Políticamente, pienso igual.

¿Qué harías si tuvieras el poder?

En nuestro continente hay mucho sufrimiento, carencias y desigualdad. Veo que en Latinoamérica los países tienen un factor común: una porción muy chica de clase alta, una gran porción de clase carente a la que le cuesta mucho llegar a fin de mes y otra pequeña porción de clase media pensante. Hay una brecha muy grande. Hay que buscar más el equilibrio. Capaz son las políticas nórdicas de Finlandia, Islandia, Noruega, Bélgica, Holanda o Suecia. Ahí hay bastante más equilibrio. Pienso que tiene que ser como un péndulo y oscilar en el medio alejado de los extremos. Me parece bien que haya alguna gente un poco más pudiente porque labura más o capaz porque tiene un don o talento que otros no tienen, pero oscilando lo más equilibradamente posible.

¿Existen soluciones para disminuir brechas sociales?

En el fin de los tiempos, de tu vida, en un momento caótico, todos a los gritos vamos a pedir amor. Es así, es inevitable y está delante de nosotros. Es tan simple que no lo vemos. ¿Viste cuando tenés algo frente a tu nariz y no lo ves porque la periferia te hace ver más allá y no acá al lado? Bueno, pasa eso. En el camino hacia una sociedad sana y libre para que evolucione unida lo primero es la educación. Luego está la conexión con la Madre Tierra, con el medioambiente, el cosmos. Para arriba y para abajo, eso es fundamental. Las otras dos patas de la mesa son la salud y el deporte, que van juntos, de la mano. Una sociedad bien educada tiene mucho equilibrio. La brecha que vivimos no está solo en la Argentina, es algo mundial y creo que existe por los egos individuales y colectivos.

¿Cómo ves a las nuevas generaciones?

Creo en ellas. Hoy dependen solo de ellas. Si hacés algo muy bueno, se viraliza. Hoy, los chicos y las chicas de 15 años no son para nada improvisados, y algunos son muy talentosos y brillantes. Veo, más allá de que siempre recomiendo estudiar o ir a un conservatorio, que algunos hacen cosas divinas o unos arreglos impresionantes sin saber leer una partitura. Ahora aprenden con tutoriales de YouTube y la tienen recontraclara. Tienen una bajada de arriba [señala al cielo], están muy despiertos y se conectan. Les recomiendo que no se queden con cuatro acordes en el iPad y que investiguen y sean curiosos. Si tienen talento, pueden buscar más adentro y revolucionar la música nuevamente sin olvidarse de tocar el corazón. Hacer mover la patita es algo fugaz. Hay que sostenerse sobre una poesía, una letra y una melodía. Me encantaría que haya un boom con un movimiento nuevo.

Siempre se te notó muy optimista…

Creo que el cambio es posible y tengo la esperanza de un mundo mejor, lo visualizo y lo siento absolutamente. Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo. Puede ser una acción o un niño o un abuelo que te enseña algo, de repente. La vida está llena de caos y de calmas. “Soy lo que tú eres porque tú eres lo que soy”. Eso lo aprendí hace tiempo de una tribu zulú. Los mayas, cuando se saludaban, decían: “Yo soy otro tú, tú eres otro yo”. Me gusta mucho estudiar lo ancestral y traerlo al presente. El universo funciona así. El Big Bang fue un caos y después llegó la calma. “Crisis” y “crecer” tienen la misma raíz, y ambas causan dolor. Hay que estar dispuestos a afrontar ese dolor, evolucionar y crecer.

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