Reseña del tercer álbum de la cantante, Dangerous Woman.

Ficha técnica:

Ariana Grande

Dangerous Woman

Universal Music

☆ ☆ ☆ 1/2

Ariana Grande siempre fue ese oxímoron de sensualidad y ternura. Hasta ahora, la parte ingenua había sido más fuerte que la erótica. Si bien usaba orejitas de gato estilo Twiggy y vestuarios atrevidos, las inocentes letras de sus canciones no bastaban para desprenderse totalmente de su pasado como chica Nickelodeon.

Poco a poco, la rebeldía comenzó a aflorar y se hizo incontrolable. Dangerous Woman es una declaración de principios que asesina a la niña que muchos pensaban que era. “Dejé que algunas personas me digan cómo vivir y qué ser. Pero si no puedo ser yo, ¿cuál es el fuckin’ punto?”, se pregunta en I Don’t Care, una seductora pieza de rhythm & blues que ratifica su capacidad vocal a la altura de divas como Céline Dion, Christina Aguilera y Mariah Carey.

Ariana ya no oculta su costado lujurioso; en Side to Side, admite que tuvo tanto sexo que ya no puede caminar derecho. Es más, se animó a personificar a una participante de una orgía en Zoolander 2. Su destape es tan sorpresivo como el principio de Dangerous Woman: Moonlight, una balada con violines románticos que no representa al conjunto de las canciones. Detrás llega —con el propósito de impactar a través del contraste— el tema homónimo al álbum, un track descarado de rock pop en el que la intérprete confiesa que su hombre la hace sentir como “una chica mala” y que hace cosas que no debería. El arte de tapa encarna perfectamente a la canción: Ariana luce una máscara de cuero negro con orejas de conejo.

El álbum no tiene la potencia radial que sus dos anteriores, pero cuenta con un sonido más maduro que aúna dance, rythm & blues, reggae, funk y hip hop, sin olvidarse del pop que supo conquistar al público y la industria. La combinación de ritmos, sumada a la organización de las canciones, induce al oyente a atravesar diferentes climas. Dangerous Woman debutó en el N°2 del Billboard 200, pero no consiguió escalar hasta la cima, a diferencia de sus dos antecesores.

Para asegurarse el éxito, Ariana se refugia en una fórmula que ya conoce: la colaboración de otros artistas. Aunque vuelve a utilizar este recurso, esta vez no abusa. Nicki Minaj, Lil Wayne, Macy Gray y Future fueron los elegidos, aunque el aporte de este último es uno de los puntos más bajos. En Everyday, la mayor parte de la contribución del rapero se basa en repetir el título de la canción, en medio de un tema con lírica trillada. Si bien la mayoría de las canciones fueron coescritas junto con letristas que llevan varios hits a cuestas, el mensaje suena sincero.