Se consagró como ganadora de 'Tu cara me suena 2' y también participó del musical 'Peter Pan, todos podemos volar'. Ahora, con 'La vida rosa', la nieta de Lolita Torres le dio inicio a su promisoria carrera como cantante. “La música es un largo camino, y lo más lindo es que va cambiando”.

Ángela Torres es parte de una gran familia de artistas. Hija de Gloria Carrá –actriz y líder de la banda con toques balcánicos Coronados de Gloria– y sobrina de Diego Torres, su participación en distintas novelas y el último año en Bailando por un sueño la ponen en un lugar donde genera grandes expectativas. Mientras tanto, sigue sumando millones de likes en sus redes sociales: “Tengo la ilusión de que la gente que me sigue sabe que soy así, que soy yo. No sé lo que es caretear”.

Combinando su carrera como actriz, la joven de 18 años se suma a la nueva camada de mujeres que renuevan la música pop argentina. Desfachatada, carismática, frontal y talentosa, encara esta etapa con su habitual simpatía. “Soy bastante vergonzosa, te juro, aunque no lo creas”.

¿Qué música escuchás?

De clásicos estoy escuchando mucho Frank Sinatra, Bob Marley me encanta y a Elvis debería prestarle más atención. Led Zeppelin te la debo, lo que pasa es que me hace acordar a mi ex [risas]. Ahora me gustan Jorge Drexler, Bebe y escucho mucho pop. Me encanta Meghan Trainor. Bueno, obviamente amo a Ariana Grande. Me hace flashear verla crecer y que sea una megaestrella. La sigo desde que soy muy peque y ella tenía el pelo rojo. Sé que estudió mucho y que estuvo en Broadway. De Taylor Swift me enteré de que es muy exigente con su voz y su laburo. Mi mejor amiga es fan de Katy Perry, yo la fui a ver. Me acuerdo que ella estaba enferma y se bancó todo el show. A Rihanna la banco a muerte. Así hay que ser, genuina. Además, tiene un hit atrás del otro. Eso sí, Beyoncé es la reina del mundo.

¿Algo más?

La música nostálgica de mi infancia también me gusta. De repente suenan High School Musical o Hannah Montana y me vuelvo loca. De chiquita escuchaba mucho los Beatles: mi mamá me había comprado ese disco con las versiones para bebés porque solía tener pesadillas. Eran hermosas y me traen recuerdos de mí durmiendo de pequeña. Babasónicos también, los disfruto mucho. Además amo los musicales. Cuando voy a Nueva York, veo todas las obras de Broadway y se me pone la piel de gallina durante toda la función. Soy muy sensible, me emociono y termino llorando como una tarada. Me gasto mi plata en eso y en viajar.

¿Te gusta la banda de tu mamá?

Me encanta. Soy muy fan. Lo que más me gusta es que se haya animado, porque tenía mucho miedo y se plantó. Cada vez que la veo arriba del escenario la noto muy mujer, muy hermosa y con mucha luz. Me gusta verla y disfrutar lo que hace.

¿Cómo describirías lo que hacés?

La canción que saqué [La vida rosa se lanzó en enero y tiene más de 3 millones de reproducciones en YouTube], no es tan Pop. Es particular, tiene cosas de los 50 y no tiene electrónica ni cosas que suenan ahora. Tenemos una gran búsqueda por delante y siento que puede ir cambiando la música. Por suerte, confío mucho en mi equipo. Estoy trabajando con Jano [Seitún], que es lo más. Él ayudó a mi mamá con sus temas; y en mi cumpleaños de 15 cantamos juntos. Tengo mucha fe en él y sé que me entiende todo lo que le digo. Tratamos de ir logrando algo juntos con el mensaje que quiero mostrar.

¿Cuál es el mensaje de tu música?

¡Qué pregunta intensa! Lo principal es que voy a intentar respetarme, hacer siempre lo que me gusta y sentirme cómoda. Por más que a veces recibo críticas, me gusta ser fiel a mí misma, y lo que se ve arriba del escenario soy yo. Obvio que una quiere agradar, pero siempre me vas a ver a mí en todos los sentidos. Desde cómo me visto hasta lo que me rodea. Te vas a dar cuenta de que todo me representa. El video habla mucho de mí, con sus secretos y todo.

Hablame de tu generación…

La idea de que todos podamos mostrarnos haciendo lo que amamos es genial. Por otra parte, creo que no hay mucha conciencia. Hay bastante hipocresía. Hay gente de mi edad que me odia o que se siente intimidada si está al lado mío. El año pasado me di cuenta de eso, viviendo lo de Showmatch [fue una de las revelaciones del certamen]. No se dan cuenta de que detrás de todo hay una persona. Calculo que a los que me siguen les gustará lo que hago. ¡Gracias a Dios existen! Creo que tenemos mucho por cambiar. Yo también. Entiendo que primero hay que ser consciente de uno para poder serlo de los demás. Trato de trabajar eso día a día. Obvio que tengo la crisis de todos los adolescentes. Son crisis con el amor. Ahora, por suerte, estoy muy bien y muy feliz, pero he sufrido bastante. Tengo crisis con mi familia, me peleo con mi mamá porque soy muy rebelde, y como todos los de mi edad, quería más atención. La relación con mi papá es muy sana estos últimos años, porque me acompañó mucho cuando me metí en lugares donde lo necesité. Desde los diez años, siempre que laburé fui sola a todos lados, y no reniego de eso porque gracias a eso soy así. Pero Showmatch me daba un poco de miedo, y él fue todas las galas, me buscaba en los ensayos y estuvo conmigo.

¿Con qué faceta artística te sentís mejor?

Yo amo actuar. Todavía no conozco tanto el mundo de la música e incluso me intimida un poco. Me falta aún preparar un show mío, con mi vestuario, cantando todas mis canciones. Nunca me pasó eso. Sí viví grabar películas, programas de televisión u obras de teatro. Tengo más ejercitado ese lado y en eso estoy más canchera. Igual, te juro que canto las 24 horas del día, todo el tiempo. Ambas cosas son parte de mí desde muy chiquita. De verdad, lo siento así.

Sin un sello y sin todo el apoyo que recibiste, ¿hubieras emprendido este camino como cantante?

¡Obvio! Capaz en un plano más tranca. Baladitas para tocar en un bar. Prefiero ir a un bar a tomar birra con mis amigos que salir a bailar. En los boliches me siento un poco intimidada. ¡Lo que me encantaría es armar una ronda y que estemos bailando todos juntos!