Mientras continúa con su gira por Perú, habló con Bebe Contepomi sobre su presente y cuestionó la relación entre un nuevo y más joven público y los celulares.

El Salmón agotó las localidades para sus tres shows en Perú, en el marco de su gira Licencia para cantar. Durante sus presentaciones, lo acompañarán Germán Wiedemer en piano, Antonio Miguel en contrabajo y Martín Bruhn en percusión.

En conversación con Bebe Contepomi, Calamaro explicó cómo arma sus shows, en los que su público se renovó por uno más joven: “Es otra generación, distinta a la mía, no saben si quieren ponerse a escuchar cosas nuevas… no saben escuchar los lados B de los discos. Quiere lo que no suena en las radios”. Aunque también reconoce que hay que lograr un equilibrio y deja para el último tercio de sus conciertos canciones que “podamos cantar todos”, como Flaca, Paloma o La parte de adelante.

A sus 55 años, vive las giras de otra manera: “Llega un momento en que hacés del room service tu casa y del Netflix, tu ocio. Las giras, por lo menos para mí, ya no son la fiesta permanente que eran antes, aunque íntimamente espero que vuelvan a serlo”. Encuentra este cambio como algo lógico que trae el paso del tiempo y se ríe: “Es mejor cansarse del cansancio del éxito que del aburrimiento del fracaso”.

Por último, el ex Abuelo de la Nada volvió hacer hincapié en lo molesto que encuentra el uso de los celulares durante sus conciertos. “Insistir sirve para que la gente se calme un poco, para que no se vuelva algo desmesurado que termina siendo incómodo y molesto”, dijo cuando el Bebe le preguntó por la carta que escribió en Facebook. Y agregó: “Con el teléfono en la mano se pierde un poco la experiencia emotiva; con las manos libres por lo menos se puede aplaudir y eso es muy grato, ¿no?”.