En el marco de la gira latinoamericana, el africano presentó su último disco, Positive Energy, en el escenario de Palermo.

No es la primera vez que Alpha Blondy visita la Argentina, pero no por eso su recital de ayer fue uno más. Acompañado de su irrenunciable banda, The Solar System, dio un show contundente para el público que llenó Groove. ¿Algo corto? Puede ser, ya que una hora y media no alcanzó para introducir algunos de sus clásicos en la lista de temas, pero sí para otros, además de los nuevos. 

La banda empezó con su habitual tributo a Led Zeppelin, versionando Black Dog, siguió con Psalm 23 y la voz en off de Alpha Blondy, y cerró la intro con Jerusalem, momento en que el cantante apareció en el escenario. Semejante comienzo, no por conocido fue menos aplaudido por el público, que parecía ansioso por escuchar ese break de la batería, que interrumpe el clima de iglesia generado por las notas sostenidas, y da inicio al ritmo cadencioso del reggae roots.

De ahí en adelante, la gente se dejó llevar por el magnetismo de canciones como Politiki, Sweet Fanta Diallo, Cocody Rock o Wari Bana, entre otras, y hasta interactuó con Alpha Blondy, que no perdió oportunidad de transmitir sus ideas a favor de la paz, en contra de la violencia y los asesinatos, y de afirmar sin vueltas, que nadie debe matar en nombre de Dios cuando ninguno de los libros sagrados lo permiten. 

Hay que decir que a los 62 años, la voz de Alpha Blondy está intacta, igual que su estado físico, y también, que los miembros de The Solar System son impecables: el bajo, sobrio y envolvente; la batería, con espíritu negro y respetuosa en varias ocasiones del estilo one drop; las guitarras, incisivas y muy presentes a lo largo de la noche; los teclados, un verdadero colchón musical y los vientos, medidos y virtuosos a la vez.  

Los bises llegaron de la mano de los covers. Primero fue The Heathen, el tema de Bob Marley & The Wailers, y después, Wish you Were Here, el renombrado clásico de Pink Floyd, banda que Alpha Blondy admira desde su niñez. La fiesta en las tribunas creció, las vibraciones positivas se renovaron y nadie se quiso retirar al término de Brigadier Sabari, el último tema de la noche. Noche que el gran artista africano supo regalarle a los fanáticos del género con el carisma de siempre.

Fotos: FotografìaMatt