Artista excepcional y figura ineludible a la hora de pensar la música argentina de las últimas décadas, tuvo un destacado reconocimiento en los recientes Premios Gardel. El presente lo muestra cerca de las nuevas generaciones, creando versiones de sus clásicos y planeando un gran show en noviembre en el Movistar Arena.

Por Florencia Mauro y Agustín Contepomi

El 23 de agosto se realizó una nueva entrega de Premios Gardel y múltiples figuras de la música argentina se hicieron presente para inmortalizar una noche llena de sorpresas y espectáculo. Uno de los momentos más emotivos de la velada fue el reconocimiento a la trayectoria de una de las figuras más influyentes en la historia de la música de nuestro país, Alejandro Lerner, quien recordó diferentes momentos de su carrera con un video musicalizado por “Todo a Pulmón”, “Secretos” y “Campeones de la Vida”, entre otros éxitos que forman parte del cancionero popular argentino.

“Para mí es un refugio cuando encuentro un piano”, resumió el músico durante el clip, que lo encontró abrazado a los conductores y al recibir su premio de la mano de Guillermo Castellani, presidente de Warner Music Argentina, en el centro del escenario con unas palabras de agradecimiento a su familia, a sus amigos, a sus colegas y a todos los trabajadores de la música.

La trayectoria del cantante comienza a mediados de la década del 70’, donde a sus 16 años se lo pudo ver en el grupo Reino de Munt y formando parte del segundo LP de León Gieco, La banda de los caballos cansados. Por aquel entonces, Alejandro era un artista que buscaba su espacio entre los grandes, sin tener una idea muy clara de lo que podría llegar a suceder. Al momento de empezar a transitar su camino como cantante conoció la vía de la composición y la escritura, arte que hasta día de hoy mantiene vigente: “Quiero que el compositor que hay en mí desde mi adolescencia no deje de documentar honestamente mi paso por la vida a través de la canción, porque la valoro como un elemento de expresión fundamental. Siempre estoy entusiasmado por lo que va a venir”, afirma.

Este trabajo en composición lo llevó a conocer lugares y personas que de alguna forma u otra marcaron su carrera musical y su camino tanto como artista como persona. Durante la última dictadura en la Argentina y luego en democracia, Lerner siempre buscó la forma de dejar la música en lo más alto, y utilizarla también como vía de expresión y en algunos aspectos, calma y reflexión.

En esta nueva etapa, con el apoyo de Phil Rodriguez y Sebastián Carlomagno (CEO y COO de MOVE Concerts, respectivamente), y Warner Music, consolida sus nexos internacionales de la mano de su nuevo manager Héctor Villalobos.

Alejandro Lerner: “Uno tiene trayectoria porque no se cansa de pedalear para el futuro”

¿Qué significa para vos la palabra ‘’trayectoria’’?

Cuando pienso en trayectoria lo que hago es mirar desde donde salí y saber que es algo que no se termina nunca, tenés el día de mañana para continuarla y que te sorprenda. Gracias a Dios tengo gente alrededor que me recuerda aquellas cosas que son parte del anecdotario de mi trayectoria, tanto eventos profesionales como personales que acompañaron mi carrera hasta ahora. Sin embargo, todo reafirma este presente, creo que uno tiene trayectoria porque todavía no se cansa de pedalear para el futuro.

El futuro es infinito y el pasado también puede serlo…

Desde donde yo lo veo hay infinito desde los dos lados, lo cual no significa que me quede mucho en el pasado. Por supuesto tengo cosas que están ancladas en mi corazón, pero como soy un compositor y creador siempre estoy entusiasmado por lo que va a venir. Estoy esperando que el tiempo me sorprenda con lo nuevo, lo que hice ya está, con sus aciertos y errores, así que lo que me entusiasma es lo que va a venir.

¿Cuáles fueron tus cambios de década como artista?
Lo que me hacen sentir las cuatro décadas es que han construido lo que soy yo hoy y es el combustible de lo que está por venir. Esas cuatro décadas me dieron valores y sentido a muchas palabras: desafío, valentía, coraje y el concepto de no estructurarse al ser un artista que nace en una década pero que tiene la posibilidad de ir transformándose con el tiempo. Quiero que el compositor que hay en mí desde mi adolescencia no deje de documentar honestamente mi paso por la vida a través de la canción porque la valoro como un elemento de expresión fundamental. Yo crecí escuchando grandes cantautores y me di cuenta de que quería ser como ellos y lograr documentar situaciones personales y generales que creo que son las que me han dado el privilegio de contar mi paso como artista argentino en dictadura y en democracia -con todas las contradicciones que eso implica-, la guerra de Malvinas…

Cuando mira hacia atrás, puede ver, tal como él indica, que fue uno de los primeros artistas que tuvo la oportunidad dolorosa, pero de gran responsabilidad, de ir a las Malvinas y documentar desde allá. Acompañar a los familiares, poder cantar con ellos, tener una canción que tiene monumentos en Ushuaia y Pilar… Lo cual para cualquier artista argentino es un compromiso con la cultura.

En un momento de tu narrativa hablas de valentía y coraje, ¿dirías que hay que tomar coraje para tener valentía?
Creo que cada vez que uno se sube al escenario pone una mezcla de valentía, coraje y transgresión. Yo me formé con esa energía en un movimiento en los 70’ donde el rock tenía que ser transgresor porque del otro lado teníamos a los policías, militares, toque de queda, averiguación de antecedentes y por alguna razón en mi personalidad siempre quise ser así de transgresor. Por eso dentro del rock hay gente que no entiende por qué salí de este género y me puse a hacer otras cosas. En principio yo era un pianista de jazz y fusión que acompañaba cantantes y hacía música de películas y para niños, pero luego descubrí que quería cantar mis propias canciones y me lancé como intérprete. Creo que esa formación tan ecléctica ha sido mi característica.

Ciudades como Nueva York o Los Ángeles, entre muchas otras, han visto tanto al Alejandro joven como al adulto forjar su camino también junto a exponentes de la música anglosajona, aportando el conocimiento de la composición argentina a cada uno de ellos y dejando anécdotas en su trayectoria dignas de recordar. “Estaba en la casa de Carole King componiendo junto a ella y una chica me reconoció por la ventana y me saludó. En un principio no la vi bien pero más tarde, King me dijo que era la mismísima Jennifer Aniston.” Recuerda sobre uno de sus viajes a Bel Air, California.

Actualmente, todas estas vivencias y trayectoria en general, que cuenta con canciones que marcaron un antes y un después en el cancionero pop/ rock argentino, las está recordando, pero de una manera particular: uniéndose a las nuevas generaciones y creando versiones de sus clásicos de siempre.

Rusherking fue el primer invitado en esta colección de recuerdos, con quien presentaron una renovada “Después de Ti” – canción que forma parte del álbum Buen Viaje, editado en 2003. La nueva versión buscó fusionar los sonidos clásicos de la balada con el elemento urbano que el nacido en Santiago del Estero pudo aportar, como un freestyle incluido a mitad de la canción. Esta versión superó recientemente los 14 millones de reproducciones en YouTube y se posicionó como el comienzo de un nuevo camino para Alejandro y también para las nuevas generaciones.

El segundo paso en este recorrido lo dio junto a los MYA, con quien interpretaron su clásico “Amarte Así” y lo honraron con un videoclip mitad blanco y negro, mitad a color.

Tener tanta versatilidad y variedad musical te puede llevar de Malvinas a un castillo con Sting…

Exacto, también a tocar con Mercedes Sosa o Armando Manzanero, pero sobre todo tener la amplitud emocional de entregarse afectivamente y tener amigos como estos artistas que, en el caso de Manzanero, tuve la oportunidad de hacer gira con él a dos pianos.

En el castillo de Sting, que en realidad era de su manager Miles Copeland, tuve mi primera gran experiencia de colaboración. Hoy ves canciones que las hicieron entre diez personas y es súper común, pero en mi época no era así, todos éramos compositores solitarios. El día que me invitaron a este castillo nos dijeron que por diez días debíamos componer con dos personas distintas, fue algo increíble poder colaborar porque lográs tener la posibilidad de escuchar otras opiniones y decir si me gustaban o no. Después, conocí a Carole King y compuse una canción con ella, trabajé con Gino Vannelli, me invitaron a trabajar a Los Ángeles con Paul Anka, con Celine Dion y con muchos artistas más. La verdad es que creo que esa exigencia profesional es como cuando vas al gimnasio y vas aumentando tu resistencia, tenés que estar a la altura de la profesionalidad y no podés poner excusas. Tenés que hacer las cosas bien y la cantidad de tiempo que llevo en esto me fue curtiendo a asumir una forma de trabajo a la que después me acostumbré.

¿Podrías contar la famosa anécdota con Carole King?
Mi carrera empieza en los 80’ y entre 1981 y 1982 yo ya estaba teniendo mi primer pico de popularidad, entonces en 1986 decido ir a New York y largar todo, contrato discográfico, management y demás para quedarme dos años viviendo la increíble experiencia de vivir solo en esa ciudad como anónimo. Estudié en la universidad, toqué jazz, hice malabares y demás… En 1992, ya en Argentina, me dieron ganas de conocer Los Ángeles, fui y conocí gente increíble, entre ellas Carole King, a quien me presentan unos amigos. Cuando le dicen que soy songwriter, me invita a componer con ella en una casa en Bel Air. Ya en Bel Air, veo que de lejos una chica me saluda y era súper simpática, pero yo no le presté mucha atención porque estaba trabajando con Carole, hasta que ella me dice que la chica era Jennifer Aniston… Y me arrepentí de no haberle prestado atención. Estas son cosas del destino divinas, yo creo que cuando salís a buscar al destino y no lo esperás, por default te devuelve una respuesta, como hice yo yendo a Europa, New York, Los Ángeles y mismo en nuestro país al salir a mostrar mi banda, armar un estudio y tener siempre una propuesta.

Tu vida parece muchas vidas en una, ¿te sorprende eso?
No, es a la velocidad que uno elige vivir, hay gente que prefiere su vida más mansa y otra gente que la prefiere más acelerada. Ahora yo estoy equilibrando entre ambos porque soy papá, tengo familia, perro y casa, pero en otros momentos yo mismo me acelero y busco el desafío, como ahora que vendí El Pie y ya estamos construyendo este nuevo estudio, La Mano, que es una locura y tiene tanto su gratificación como su desgaste.

Este estudio está lleno de tecnología, podés sintetizar una canción y tocar con una banda…

Acá podés hacer de todo, tenés un control que es como un laboratorio que tiene desde un Theremin, el primer sintetizador digital, grandes valores de teclados análogos, top box, guitarras, pedales de guitarras, megáfonos… Puedo decir que podés encontrar todas las alternativas virtuales en cuanto a sintetizadores, efectos, sonidos, plataformas, distintos dispositivos, una sala con dos órganos, dos pianos acústicos y muchísimas cosas más para divertirme.

¿Te estás divirtiendo con todo lo que está pasando con las nuevas generaciones?

Sí, antes de que yo empiece a trabajar con ellos les preste atención, hay una generación que no los incluye y dicen que usan autotune porque cantan mal, cuando el autotune en realidad es un elemento que utilizan y a mí me encanta. Empecé a escuchar el trap de Latinoamérica y me encontré con canciones que me parecían grotescas y otras que me parecían muy talentosas con una propuesta de producción que no hubiera entendido si no me hubiese metido a estudiarla. Me gustaron mucho Tiago PZK, Nicki Nicole, Rusherking y empecé a escucharlos; también a los chicos de MYA que tienen raíces más melódicas y de pop. Después los empecé a conocer y compartimos momentos preguntándonos cosas entre nosotros, porque ellos están creando la cultura de esta generación y hay que saber entender que lo distinto no es malo, sino que puede ser nutritivo.

Ahora está vigente el mundo play, pero no necesariamente hay que estar dentro de ese mundo para tener trayectoria y éxito porque cuando vos surgiste esto no existía…

Claro, antes era de boca en boca. Hoy en día pueden no tener una compañía discográfica pero sí una propuesta y hacerla viral sin ningún elemento. En cambio, en mi época había que cantar para 10 personas, después para 20, para 50 y así… Quien era capaz de aguantar todos esos chubascos podía en algún momento llegar a llenar un estadio y así podés seguir si tenés propuestas, pero estas deben aggiornarse porque si no es muy difícil mantenerse en el tiempo.

Queremos rescatar lo que pasó con “Todo a Pulmón” y sus colaboraciones…

Si, colaboré con Abel Pintos, La Sole, Sandra, Axel, León, Rolo de la Beriso… que cada vez que he ido a tocar con ellos hemos recibido una ovación espectacular, me saco sangre de los dedos porque toco rock and roll, me gustaría que estén en mi concierto de noviembre. También hay una versión de esta canción con La Mona Jiménez: Todo a Pulmón en versión cuarteto, y claramente le voy a decir que si, a todos mis colegas les digo que sí, siempre soy más del sí que del no

¿Qué significado le das a “familia”?


Hoy es mi raíz, es el lugar a donde sé que tengo para volver, yo puedo ir a la pelea, a la búsqueda o a los desafíos y siempre vas a volver con besos. Sé que tengo un lugar para compartir aciertos y errores, también tengo una responsabilidad que es mi identidad y es ser padre, antes era yo solo con la vida y mis sueños. Hoy todo lo que hago tiene que ver con la nutrición de mi familia y también a mi equipo de trabajo que es algo que tuve de chico, siempre fui líder porque tenía la vocación de generar trabajo a mi equipo.

El 13 de noviembre vas a arribar al Movistar Arena que es un escenario nuevo para vos…

Sí, me toca producir un concierto para un lugar enorme como es el Movistar Arena, es un desafío bárbaro, pero creo que eso es lo más lindo de este momento de mi vida. Tengo desafíos nuevos que me empujan a avanzar y a confirmar lo que uno es.

¿Quién has sido?

He sido un pendejo irreverente que cantaba canciones que tenían una gran ironía, acidez y con un gran eclecticismo musical muy arraigado al rock sinfónico y a The Beatles. Eso me permitía hacer canciones como “Nena Neurótica”, “El Joven Conejo” o “Mediodías Con Amor”, pero en el medio surge “Todo A Pulmón”, una canción que hasta el día de hoy sigue siendo una canción madura, mezclado con temas como “No Hace Falta Que Lo Digas”, que nunca pensé que la iba a pegar porque no era mi raíz, pero me atrajo gente como Armando Manzanero, que me dijo que era una de las canciones más bellas que había escuchado en su vida y yo solo la había hecho para una película.