Después de un ciclo de cinco shows agotados durante el mes de junio, en el que continuó la presentación de ‘Mentira la verdad’, la banda dejó en claro su protagonismo en el rock nacional. 

Los hermanos Sardelli tomaron posesión del Teatro Vorterix durante todo el mes de junio con una función cada viernes, cinco en total y todas agotadas. Las canciones de su último álbum, Mentira la verdad, fueron la base para el armado del setlist de cada encuentro, que fue siempre diferente. ¿Cómo lo lograron? Con unos sólidos bombos hermanados a la línea de bajo de Gastón Sardelli, que ejecutó con perfil bajo y paradójicamente, con mucho protagonismo. Sobre esta base, la voz y Stratocaster blanca de Guido Sardelli dieron contexto a la Gibson Les Paul de Pato Sardelli, que funcionó de batuta para controlar las emociones del público.

Vivamos el momento fue el guiño para que las primeras mujeres se eleven entre la gente al subirse a los hombros de algún muchacho. La euforia se calmó cuando los flashes se concentraron en inmortalizar dentro de los celulares canciones como Por mil noches, Cicatrices y Otoño del 82, de su álbum Vorágine (2011). Noches de insomnioApocalipsis confort fueron la intro para Colombiana y Huracán, y al público no le quedó otra opción que volver al agite.

La Gibson de Pato fue la protagonista de la noche. Después de rockanrolear música clásica, llegó el momento del Himno Nacional -un clásico en las presentaciones de Airbag que no solo es un signo de su patriotismo, sino que también puede entenderse como una suerte de homenaje a Charly García-.

Sin simbolismos, le rindieron tributo al Flaco Spinetta con un cover de Me gusta ese tajo e invitaron, en palabras de Patricio, “al mejor violero de la Argentina”, Tery Langer de Carajo. El amistoso duelo no determinó quién es más rápido ni más creativo en su digitación: ambas Gibson recibieron el mismo placer.