Los hermanos Sardelli presentaron su nuevo material "Mentira la verdad" el fin de semana. Con su despliegue e histrionismo, demostraron sus ganas de renovar el rock nacional.

Todavía sin los hermanos Sardelli a la vista, empezó a sonar Mentira la verdad, canción homónima al álbum que Airbag presentó el sábado 1 de octubre. Pero pronto Guido apareció en el piso superior del escenario del Luna Park (completamente agotado) con la guitarra, mientras que Gastón lo acompañaba con el bajo y Patricio con su guitarra.

Cuando el riff de Huracán se aproximaba, empezó a salir humo de una falsa puerta en la pasarela en la que se elevaba Patricio. Los disparos de fuego, las dos rampas y las pantallas LED demostraron que no tenían nada que envidiarle a la escenografía de un grupo internacional de rock.

Vivamos el momento y la balada Culpables demostraron que sus fanáticos ya saben las letras de sus canciones nuevas. “Che, ayer no puedo dormir”, dijo Pato antes de tocar Noches de insomnio, del álbum Libertad. Gran encuentro se alzó con el heroísmo de un himno de banda consagrada. Después, Guido tomó el micrófono para cantar Apocalipsis confort. El vertiginoso ritmo continuó con el clásico Cae el sol.

La noche tomó un respiro con la emotiva Testigos de la destrucción, que Gastón cantó con los ojos vendados. Solo en el escenario, expresó su deseo de luchar por la paz y organizarse para hacerlo. “Porque para mandarte los misiles no piden permiso”, completó el bajista. Por mil noches trajo al único invitado de la noche, Manu Quieto, de La Mancha de Rolando.

Mientras corrían por todo el escenario, continuaron con Primavera 2001, Colombiana y Tu banda, todas de Mentira la verdad. La esencia de su rock gunner se vio reflejada en los corpiños que aterrizaron en el escenario. La Moda del montón y Mi sensación fueron los amagues a la finalización del concierto. Pero tanto a ellos como a los fanáticos, les quedaba nafta por quemar.

Sus reversiones del tango Por una cabeza y el himno nacional revitalizaron la energía de la gente. Una hora a Tokio aportó una dosis de nostalgia. Y durante Me gusta ese tajo, el clásico de Pescado Rabioso, los chicos se divirtieron jugando con el público.

Relámpagos fue la última canción nueva que tocaron. Con la adrenalina dispuesta a seguir subiendo, Pato dijo: “Si ustedes ya nos conocen, saben que viene ahora”. Así dio el pie para Solo aquí, que enloqueció al estadio entero. Finalmente, se despidieron del público agradeciéndoles por bancarlos siempre con Un día diferente.

Con su sonido, despliegue e histrionismo, Airbag demostró sus ganas de renovar el rock nacional.