Sus primeros pasos fueron sin redes sociales. Hoy, cerca de sus raíces, traen un mensaje crítico con su nuevo disco, Mentira la verdad. “Hacemos algo distinto y eso nos mantiene vivos”.

 

El vestuario de los hermanos Sardelli marca a primera vista su heterogeneidad. La simpleza de Gastón [bajista] contrasta con la desfachatez rocanrolera de Patricio [guitarra y voz]. El glam de los pelos rubios de Guido [guitarra y voz] lo diferencia de sus hermanos mayores. Todo converge en Airbag, esa banda de hits adolescentes que se afirma con el hard rock como bandera.

Con la guitarra como protagonista y contenido crítico en su lírica, su sexto álbum, Mentira la verdad, los vuelve a posicionar como referentes del rock nacional. La prueba fue el Luna Park del pasado 1º de octubre, cuando presentaron el nuevo material.

Tanto su despliegue escénico como su sonido crudo, violento y vertiginoso piden pista internacional. Lo que fue moda a finales de los 80 y principios de los 90 hoy se levanta como respuesta al exceso de música digital.

¿Creen que es el mejor disco de la banda?

– Patricio: Sí, lo sentimos cuando lo estábamos haciendo. Nos encerramos dos meses en el estudio y fuimos componiendo mientras grabábamos. En los 70 se hacía así. Las bandas se metían en los estudios y en un mes salían con un disco. Nosotros teníamos algunas ideas en la cabeza, sonidos, frases, cosas que salen de la gira, pero muy poco. Creo que esa forma de trabajar sacó lo mejor de la banda.

Después de tantos álbumes, ¿cómo componen las canciones? ¿Qué buscan?

– Patricio: Cuando empezás a componer una canción, siempre te genera una sensación, sea de melancolía, de tristeza o de alegría. Se crea un vínculo emocional; sobre esa base, componés y salís a buscar la canción. A veces es complicado bajarla al papel, pero sucede. En otros discos, quizá sí teníamos una letra de antemano. En Mentira la verdad se dio más naturalmente.

– Guido: Este disco se hizo más fácil desde las letras, porque las canciones ya hablan por sí mismas. Escuchás el riff de Colombiana, que es sucio, y te habla solo. O Apocalipsis confort, donde la frase sugiere que a través del exceso de confort que encontramos desde un celular, estamos cediendo demasiado.