Antes de su regreso a Buenos Aires en el marco del Music Wins, hablamos con Air sobre sus primeros años, el show que traerán para su nueva gira y la magia de hacer música para museos.

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Si la historia universal de la música es justa y generosa, en los grandes tomos va a tener que aparecer Francia circa 1997 a 2000. Algo particular corría entonces en las profundidades del Sena, que hizo florecer una comunidad sonora vibrante.

Nicolas Godin y Jean-Benoît Dunckel, dos amigos que se conocían de la secundaria en Versalles, venían experimentando con sus primeras bandas a fines de los ochenta. Hacia mitad de los noventa, seducidos por la creciente movida electrónica europea, desarmaron samplers y teclados analógicos para crear una música que tenía la rara cualidad de mirar con la misma intensidad el pasado y el futuro. No había límites entre el ambient, el lounge, la new wave y las bandas sonoras de los grandes compositores del cine moderno. Con Moon Safari (1998), Air mostró que la fantasía era realizable y detrás de ellos, sus nombres se mezclaron con otros valores locales como Cassius, St. Germain, Étienne de Crécy y Daft Punk.

A casi veinte años de aquellos primeros pasos y con sus miembros llegando a los cincuenta, el legado de Air se sostuvo en el tiempo y los encuentra repartiéndose en proyectos comisionados, discos paralelos y un tour que los devuelve a los escenarios luego de cuatro años. Jean-Benoît Dunckel atiende el teléfono de su casa justo en el mediodía galo para hablar con Billboard Argentina. “En este momento estoy en París, el clima está genial. Recién estuve almorzando y ahora vuelvo al estudio a grabar música nueva”, dice.

O sea que aun preparándote para una gira dentro de un par de semanas, seguís trabajando en el estudio.

Jean-Benoît Dunckel: Sí. Me encanta subirme al escenario, pero no puedo detener mi cerebro. Hacer música nueva siempre es excitante, así que estoy excitado. En París estoy involucrado con el cine y eso me da la oportunidad de siempre tener cosas para hacer, soundtracks, etc. Para eso es lo que soy bueno.

No sos muy fanático de revisitar el pasado, pero hace un año relanzaron la banda sonora de Virgin Suicides y dentro de poco es el vigésimo aniversario de Moon Safari. ¿Qué recordás de la grabación de ese disco?

JBD: Virgin Suicides tiene una conexión precisa con el sonido. Lo grabamos muy rápido, en tres meses, y el clima de la música tiene mucho que ver con la película, al punto que funciona como una entidad aparte. Es específico, reconocible y me parece sensacional. Y a la película le fue tan bien que nos permitió recorrer el mundo. Empujó nuestra música a una excelente dirección.

Sentís que maduró bien.

JBD: Claro. Si bien en su momento tuvo como un carácter “de moda”, hay mucha gente que hoy puede sentirse identificada y gustarle. El soundtrack también hace esa lectura de la trama y su fascinación por la muerte. Eso afecta a la música. También vivimos en tiempos donde la religión es muy analizada, especialmente por los adolescentes. Hay una búsqueda espiritual, porque se están cuestionando cosas como a qué vinimos a la tierra o si realmente existe Dios. La música ayuda a esa espiritualidad y por eso espero que las nuevas generaciones se apasionen con lo que hacemos.

Alguna vez te referiste al estudio y su ambiente como el tercer miembro de Air. ¿Cómo hacen para trasladar ese clima al vivo?

JBD: Yo creo que por nuestro amor por los equipos y los teclados. Actualmente nos estamos llevando algunas de esas máquinas a la gira. Pero también hay un trabajo de nuestro ingeniero [Louis Arlette] que trabaja en los discos. Con él mismo tratamos los sonidos de los instrumentos para hacer algo coherente en cualquier contexto, por más diferente que sea.

Hace siete años editaron Love 2, pero también estuvieron involucrados en otras cosas. ¿Cómo se dio Music for Museum?

JBD: Surgió como una propuesta que nos hicieron del museo del Palais des Beaux-Arts de Lill. Empezamos a experimentar con bastante música electrónica y teníamos una sala enorme en una especie de castillo, que es este museo. Esa música salía a través de ocho parlantes y los teclados podían disparar distintas notas separadas en cada vía. Eso genera una especie de efecto especial que se sale de la convención del sonido de los dos parlantes. Entonces, el desafío fue grabar esta música pensando en ocho. Eso produce un fenómeno que al escucharlo crea una geometría musical en tu cerebro. Es fantástico, y creo que es el futuro. Es algo que seguro se va a desarrollar más adelante.

¿Qué te pasó cuando escuchaste eso?

JBD: Recién ahí me di cuenta de lo bueno que era, y también el poder y el color que puede tener la música. Se producen ciertos sonidos naturales en el ambiente a través de los ecos, como un “bip-bip-bip-bip-bip”. Es una locura.

¿Estás trabajando en material tuyo con el proyecto Darkel?

JBD: Sí. Dentro de poco voy a estar editando un disco antes de embarcarme en algo nuevo con Air. Ahora tengo una agenda apretada y eso también me está llevando a hacerme algunas preguntas internas sobre mis prioridades. O sea, tengo tantas posibilidades en este momento que no sé si lo que sigue es un disco de Air, un soundtrack, música electrónica o alguna otra asignación. Puede tratarse de arte digital, videos.

¿Cuál creés que es el contexto que vos y Nicolas necesitan para un nuevo disco de Air?

JBD: Primero tenemos que estar en el mismo territorio [risas]. En un principio nos veíamos muy seguido y hacíamos un disco atrás de otro. Con los años ese proceso fue cambiando, nos tomamos más tiempo para canalizar nuestras ideas y desarrollarlas. Está bueno que eso ocurra ahora porque nos embarcamos en una gira grande y nos interesa ver qué ocurre con las nuevas generaciones que recién están conociendo a Air. Queremos cubrir primero esas expectativas. Mientras tanto las nuevas ideas van a ir creciendo en nuestros cerebros y esperaremos a que maduren.

Hablemos del vivo. Desde 2012 que no tocan con Nicolas juntos. ¿Qué podemos esperar del show?

JBD: Tenemos un set de luces increíbles que no es el sistema convencional. Es como una pantalla pero armada por luces y tubos. Pueden generar animaciones bastante coloridas, dibujos que se producen en vivo. Estamos poniendo mucho foco en eso y así generar una excelente experiencia con la música.