El dúo francés se presentará por primera vez en la Argentina a fin de año, en el marco del festival BUE. “La música es el mejor medio para romper las barreras culturales”, dice su productor, Guido Minisky. Cómo hacer música árabe sin ser árabe.

Es probable que al asociar las palabras “ácido” y “árabe” se concluya enseguida de qué clase de banda estamos hablando. Acid Arab es todo lo que aparenta: tripero, árabe y entregado en pequeñas porciones de mantras potentes en formas de EP. Pero en concreto se trata de un dúo de productores parisinos que decidieron mezclar música del sudeste asiático con sonidos electrónicos para fundar lo que ellos llamaron “música ácida y arábica”. Sus nombres son Guido Minisky y Hervé Carvalho, y llevaban varios años trabajando juntos como residentes del emblemático club parisino Chez Moune (donde tocaron desde CocoRosie hasta LCD Soundsystem) antes de enamorarse de este género.

Todo empezó luego de un viaje a un festival en Túnez con el productor DJ Gilb’R, dueño de Versatile Records (una productora que cambió la historia de la música electrónica en Francia). Se las ingeniaron para convencer a un puñado de productores para que los acompañaran a un viaje en busca de nuevos ritmos asiáticos que resultó en el disco Acid Arab Collections, que tuvo dos secuelas. “Cada vez que viajamos a algún lugar nos encontramos con músicos y producimos, distribuimos nuestra música y conocemos a los colaboradores que luego aparecen en nuestros álbumes”, le cuenta Minisky a Billboard, anticipando su primera presentación en la Argentina, en el festival BUE, el sábado 16 de diciembre.

Guido Minisky ya estuvo varias veces en el país, porque sus padres son argentinos. Se fueron de Buenos Aires antes de que él naciera, pero todavía conservan un departamento acá, y él viene cada tres años, aunque esta sería la primera vez con la banda. Viajan para presentar su colección de varios EP y un último disco llamado Musique de France (2016). Sus álbumes se destacan por contener joyas como la oda al dance francés mezclada por el DJ y productor francés I:Cube, que define a la perfección lo que es un track ácido y arábico. O un remix del “rey sirio del techno”, Omar Souleyman –quien colaboró con Björk, Four Tet, Gilles Peterson y Modeselektor–, y el guitarrista francés Romain Turzi. A través de beats y melodías persas, los tracks del dúo contienen todo lo que un millennial quiere hoy en día: tiempos cortos, letras delirantes y ritmos pegadizos, con un frenesí contagioso y robótico, digno de cualquier electrónica contemporánea.

¿Qué es lo que más aman de viajar?

Cada vez que llegamos a un país que no conocemos, lo primero que hacemos es probar nueva comida. Tratamos de salir a comer apenas terminamos de tocar. También nos gusta la vida nocturna. Sabemos que cambiaron muchas cosas en Buenos Aires desde los últimos años, pero una cosa que tenemos en claro es que la escena de clubes y boliches que tienen es realmente increíble, y que la electrónica en el país creció un montón. Contamos con altas expectativas.

¿Qué es lo que más les gusta de la música árabe?

Nos fascinan los códigos de la música oriental, cómo sus complejas estructuras rítmicas (binarias y ternarias superpuestas entre sí) conducen a la audiencia al trance, como hace el acid house. Nos gustaría tomar estos códigos y utilizar dispositivos analógicos del techno (beatboxes, máquinas de línea de bajo) para crear algo nuevo: una música ácida oriental que combina la frialdad del techno y el poder emocional y dramático de Oriente. Ya pudimos digerir nuestro conocimiento sobre cómo funciona la gente en la pista de baile y pasamos muchas noches excavando archivos para saber más sobre la música árabe. Estamos listos.

¿Sienten que funcionan como un puente entre Oriente y Occidente?

No queremos ser padrinos de esta mezcla, solo ser auténticos y contemporáneos. Ya hablar de mezclar o fusionar significa que hay una división, una visión binaria de un mundo occidental contra el oriental: esto ya pasó. No buscamos copiar y pegar sonidos orientales encima de ritmos occidentales, queremos encarnar ambas culturas sin pretender reinventar la música oriental o engañarnos creyendo que estamos inventando una música de danza multicultural. Solo deseamos ser parte de ella y contribuir a esta obra maestra tan brillante y enorme.