Andrés Giménez, Titi Lapolla y Marcelo Castro lanzaron Vivo en Red House, su regreso a las canchas después de más de una década de parate: "Estamos tocando porque amamos lo que hacemos".

Andrés Giménez revisa por enésima vez su celular, Cristian “Titi” Lapolla revuelve con entusiasmo una pila de CDs con las últimas novedades de Sony y Marcelo Castro espera con paciencia la entrevista con Billboard. Se los ve tranquilos, felices y sólidos como banda. No es casualidad. Después de un largo descanso que pudo haber sido definitivo, A.N.I.M.A.L está de regreso y con muchos planes. Además, pudieron dejar atrás los roces internos y las miradas recelosas de los disconformes frente a las diferentes formaciones tras la partida de Marcelo Corvalán y Andrés Vilanova (ambos en Carajo).

Reconocen que se logró una comunicación interna mucho más fluida y que nada queda sin decir, porque lo más importante ahora es disfrutar de una banda que ya es una entidad en sí misma, más allá de quienes la integren. “En A.N.I.M.A.L están los que quieren estar”, sostienen.

Vivo en Red House, su reciente lanzamiento en CD y DVD que grabaron ante 80 personas en el exclusivo bar de Corcho Rodríguez −también está en las plataformas de streaming−, representa la intención de volver a aquellos días en el under. Y el hacerse de abajo nuevamente fortaleció a A.N.I.M.A.L, que volvió con muchas ganas de seguir combatiendo.

−¿Cómo empezó el renacimiento de la banda?

−Andrés Gimnénez: Marcelo nos llamó. Tuvimos un par de charlas y ensayos, y nos dimos cuenta de que en la sala todo fluía como hace muchos años.

−Marcelo Gallardo, DT de River, pensó en dar un paso al costado por el ambiente, las presiones y las demandas del mundo del fútbol. Como banda grande que es A.N.I.M.A.L, ¿sintieron algo parecido antes de separarse?

−AG: Sí, en el momento que dijimos “Hasta acá llegó” fue básicamente por una cuestión de sanidad mental, espiritual y de sanidad hacia la banda. Sí hubiese sido por mí, no hubiese dejado de tocar nunca en A.N.I.M.A.L, pero uno no es el dueño de la vida de los demás y a veces los demás toman decisiones que uno tiene que saber respetar.

−Titi Lapolla: Es como el dicho “No hay mal que por bien no venga”.

−AG: Estuvo bueno haber parado porque fue sano para el alma, para la cabeza y para la banda misma. Nos dimos cuenta de que el grupo marcó un momento muy grande y que el lugar de A.N.I.M.A.L no lo ocupó nadie. También nos rejuveneció las ganas de volver a tocar y hacernos de abajo como en la primera época. En la última época era todo un poco más holgado, como cuando salís campeón y luego hacés un poco la plancha.

−¿Cómo fueron esos días en que se empezó a gestar la vuelta?

-Marcelo Castro: Yo me fui en 2002 y A.N.I.M.A.L siguió hasta el 2005. Fue difícil tomar esa decisión, no sólo porque no me quería ir sino también porque los dejaba de garpe a ellos. Y de alguna manera me quise reivindicar llamándolos para volver una década después.

−Cualquiera podría haber pensado que fue Andrés quien rearmó la banda, ¿cuáles fueron las reacciones?

−TL: Yo ni me imaginaba que iba a volver a tocar en A.N.I.M.A.L. Y si se juntaba, lo iba a llamar al Pocho para pedirle una entrada. Era lo lógico, porque todas las bandas vuelven con la formación original…

−MC: Andrés lo dijo muy claro cuando tocamos el primer show en el Vorterix: “En A.N.I.M.A.L están los que quieren estar”. Eso resume todo.

−AG: Exigir que alguien esté cuando tiene otros compromisos es una locura. A mí no se me cruzaba por la cabeza volver a tocar en A.N.I.M.A.L. y no tenía pensado volver. Pero vino Marcelo y me dijo que A.N.I.M.A.L tenía que volver, por una cuestión sentimental y porque nadie había ocupado ese lugar. A.N.I.M.A.L ya dejó de ser una formación y no es la única banda que cambió de integrantes. En Argentina muchísimas tuvieron cambios, pero en A.N.I.M.A.L. por ahí se sintió más…

−¿Y qué cosas tratan de evitar de la etapa anterior?

−MC: Reuniones. Cuando vemos que hay algún tema a tratar nos reunimos y tratamos de que no quede ninguna espina.

−TL: Antes me iba enojado por algo y al otro día volvía más caliente, con lo que a la primera de cambio era un “¡La concha de tu madre!”. Ya no nos permitimos eso, hay mucha más comunicación y es la mejor época desde que estamos en A.N.I.M.A.L. Yo tengo 44 años, estudié cocina y estuve laburando de eso este tiempo, pero soy músico y la oportunidad que me da la vida de estar acá es única. Pasé de estar todo el tiempo en una cocina a viajar todo el tiempo por el mundo. Y eso hay que cuidarlo.

−¿Esperaban semejante repercusión por el regreso?

-AG: Todo lo que estamos pasando es increíble y a los que no fueron a ver a A.N.I.M.A.L hasta ahora, porque todavía tienen ese resquemor, les diría que vayan a vernos por el mero hecho de tomarnos examen. Se van a dar cuenta de que lo que hacemos es muy sano. Estamos tocando porque amamos lo que hacemos.

−¿Cómo surgió la idea de grabar el DVD en un lugar tan íntimo como el Red House?

−AG: La idea era tocar en el Arlequines, pero los locales de los noventa están todos cerrados. Tenemos la suerte de tener una amistad muy linda con el Corcho Rodríguez, que tiene este bar oculto al que vamos a zapar con músicos amigos, le propusimos hacerlo ahí y dijo “Hagámoslo”. Hicimos un sorteo, ganaron ochenta pibes y quedó reflejado eso que nosotros queríamos: la comunión con la gente en un lugar chiquitito. El show fue hecho de esa forma y no es que hay tres o cuatro tomas. Las del DVD son las únicas que hicimos.

-De regalo dejaron cuatro temas inéditos, ¿tienen ganas de grabar un álbum nuevo?

−AG: Sí, y está bueno. Tenemos que ponernos a componer ahora y la idea es sacar un disco con canciones nuevas en 2017. Vamos a tener que parar al menos un mes para bajar la bocha, tranquilizarnos y sacar un gran disco antes de fin de año. Pero tranquilos, porque todo esto lo estamos viviendo con mucha felicidad. Y cuando uno vive feliz lo que hace, esa felicidad se irradia y se contagia.

−¿Hay A.N.I.M.A.L para rato entonces?

−AG, TL y MC: ¡Seee, olvidate!